El universo, un vasto lugar que está lleno de misterios y cosas que escapan de nuestra imaginación y entendimiento. Tal vez llegue el día en el que el ser humano tenga a disposición los recursos y los conocimientos para entender el cosmos al que pertenecemos, pero ahora el ser humano deberá conformarse con los conocimientos que ya posee, teorizar lo desconocido y continuar con la ardua e importante búsqueda de comprender todo lo desconocido del universo y todo aquello que forma parte de él.

No es ningún secreto que el universo está conformado por cosas que desconocemos y que solo hemos comprendido una fracción de su existencia. La materia oscura, agujeros de gusano, agujeros negros o Quasars, son solo una parte de la punta del iceberg de todo lo que el cosmos representa. Gracias a distintas ramas de la física, como la cosmología y la astrofísica hemos podido lograr comprender un poco el universo y hemos logrado entender algunos misterios del cosmos, a pesar de que es evidente que todavía nos falta un largo camino por recorrer.

Con la ayuda de la comunidad científica y de la NASA, hemos encontrado una pista sobre cómo se dio el origen del universo y como se desarrolla la formación de las galaxias. Ambos estudios tienen un factor en común, los Quasars. Se cree que los Quasars tienen una inmensa importancia para comprender mucho mejor el origen del universo y entender el desarrollo y formación de las galaxias como la vía láctea.

Ahora bien, con la poca información que se tiene al respecto, es muy importante comprender qué son los Quasars y como se produce su origen. Para una inmensa mayoría de la comunidad científica, incluyendo la NASA, los Quasars no son más que objetos celestes de una enorme masa que están compuestos por gases luminosos y de energía, y que poseen la capacidad de irradiar enormes cantidades de luz por todo el cosmos. Los Quasars son tan fascinantes que de hecho su capacidad de irradiar luz es tan impresionante y poderosa que son capaces de opacar la energía emitida por las galaxias a las cuales pertenecen.

El origen exacto de estos objetos celestes todavía es un misterio para la NASA y la comunidad científica, sin embargo, se tiene la percepción de que su origen se produce luego del desarrollo y formación de agujeros negros supermasivos los cuales en su proceso de absorber luz y energía sirven de alimento o combustible para los Quasars y esto contribuye a que puedan mantenerse activos de forma constante. De hecho, se estima que en cada galaxia existe un agujero negro supermasivo y por ende un Quasar en plena actividad. En nuestra propia galaxia, se estima que en el centro de la vía láctea se encuentra presente un agujero negro supermasivo en un estado de inactividad estable sirve de combustible para los Quasars que se encuentran presentes en la órbita de la vía láctea.

El nombre de estos cuerpos celestes proviene del  astrofísico estadounidense Hong-Yee Chiu, el cual en 1964 a través de una reconocida revista de física, decidió acuñar estos inmensos objetos como Quasars, cuyo término se define como “quasi-stellar radio sources” o en su traducción del inglés “fuentes de radio casi estelares”.

Hong-Yee Chiu los definió con este nombre debido a la forma de cómo estos cuerpos celestes irradian la luz y la energía. Los Quasars irradian luz a través de ondas de radio electromagnéticas que pueden manifestarse en cualquier tipo de espectro radial o frecuencia. A través de estas ondas de radio, son capaces de irradiar luz en frecuencias como infrarrojas, luz visible, ultravioletas, rayos X e incluso rayos gamma. Por esta razón, los Quasars pueden ser observados a millones de años luz de distancia. De hecho, el más cercano a la tierra se encuentra a 780 millones de años luz de distancia.

Existe una teoría que indica que la representación gráfica que tenemos de los Quasars son estimaciones del pasado, ya que estos encuentran a millones de años luz de distancia y la luz irradiada tarda millones de años en llegar a la tierra para que podamos observarlos. Por lo tanto, la imagen que tenemos de ellos en el presente no es más que una estimación aproximada de lo que fueron hace millones de años atrás. En la actualidad la ciencia solo ha podido identificar 200.000 Quasars distribuidos en el universo.

La razón por la cual la NASA y parte importante de la comunidad científica consideran que los Quasars pueden ser la respuesta para comprender el origen de las galaxias y del universo mismo, se debe a que los Quasars y las galaxias irradian luz y energía de forma similar. Además de que se ha confirmado que los Quasars poseen elementos importantes para la formación de planetas o estrellas, como el helio. Por esta razón, el estudio de estos cuerpos celestes es tan importante para la mayoría de los astrofísicos  que buscan explicar el origen de cualquier fenómeno natural del cosmos.

Otra parte importante de la comunidad científica de la cosmología y astrofísica considera que los Quasars pueden ser definidos como agujeros negros supermasivos con densidades de masa tal colosales equivalentes a más de mil millones de soles combinados. Por esta razón, es fácil de entender por qué los Quasars son considerados como la fuente de energía más grande y poderosa del universo.

Sin embargo, no pueden irradiar luz y energía de forma ilimitada. De hecho, si el agujero negro del cual se alimenta un Quasar entra en un estado de inactividad, afecta dramáticamente la emisión de luz del mismo, causando que este se detenga por completo. Asimismo, los Quasars pueden reactivarse nuevamente, si se cumplen un determinado número de factores y circunstancias relacionadas con su fuente de alimento es decir, los agujeros negros supermasivos.

Gracias a la ciencia, el día de hoy tenemos un concepto más acertado de los Quasars, y con el paso del tiempo avanzamos aún más en nuestra compresión de estos cuerpos celestes, que siguen siendo un misterio, y de la importancia que tienen en el desarrollo continuo del universo.

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