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jueves, 23 septiembre, 2021

En mayo, la obra de Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino

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Hasta el día 31 de mayo, la muestra compartida se puede visitar los viernes de 16 a 20 horas, sábados de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas y el domingo de 10:00 a 14:00 horas, con todas las medidas de seguridad antiCOVID

El Espacio Cultural El Molino alberga, hasta el próximo 31 de mayo la muestra de dos pintores locales más, Pedro Burgueño y Charo Toledano, que comparten amistad y exposición pictórica, con dos estilos bien diferentes.

Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino
Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino

Pedro Burgueño empieza a pintar en el año 2003, cuando llegó a la jubilación. Siempre le gustó dibujar, pero nunca había cogido un pincel. Con más tiempo para dedicarlo a las cosas que la vida va dejando a un lado, probó a aprender en diferentes clases de pintura, hasta que dio con “Mari Paz, la maestra que me inspiró”.

Poco a poco fue mejorando su técnica, pintando casi siempre en Leganés y partiendo de fotografías. Como no podía ser de otra manera, muchas de ellas tenían como referencia su Almonacid natal. Las estrechas y blancas calles de la villa alcarreña motivaron sus primeras obras, una de ellas preciosa, hecha con espátula y basada en la calle de la Farmacia. Su buen humor y gran imaginación pronto comenzaron a aparecer en su obra. Fundamentalmente figurativa, Pedro también es autor de una magnífica colección de cuadros abstractos, y de escenas poco convencionales.

Entre los bodegones, hay un homenaje a su padre, el sastre de Almonacid, Gonzalo Burgueño. Gran aficionado a la caza, los cartuchos que representa, tienen las iniciales G.B. También pintó para él un retrato, que no está en la exposición. “La primera vez que lo vio, le hizo llorar”, recuerda Pedro. Le tiembla un poco la voz. Se nota que pinta lo que le emociona, como el retrato de un viejo amigo de la familia, un Fox terrier ya desaparecido “que nos dejó huella”.

Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino
Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino

Entre sus cuadros abstractos está una versión de uno de los cuadros ganadores de la feria Arco y otro, curiosísimo, que regaló a un amigo abogado. “Tenía que representar una cabeza bien amueblada, y se me ocurrió que llena de libros y leyes, era la mejor manera”, continúa. Sólo ha pintado hasta el año 2009. Ahora con el impulso de la exposición, se plantea volver a coger los pinceles. “Veo algo que me llama la atención y lo adapto a lo que yo quiero hacer, pero lo cierto es que tienes que pintar cuando es el momento. No sirve de nada ponerte sin ganas”, termina. Su obra, en torno a 25 óleos, se puede admirar en uno de los laterales de El Molino.

En el otro, están los de Charo Toledano. Se trata de 22 cuadros, óleos de más de 20 años, “cuando colgué los pinceles”, pero también acuarelas mucho más recientes. A Charo, con multitud de inquietudes artísticas, la afición llegó de la mano de las clases de pintura de la Central Nuclear, que después continuó en Madrid, “cuando mis hijos me dejaron más tiempo libre”.

Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino
Pedro Burgueño y Charo Toledano, en El Espacio Cultural El Molino

A Charo le gusta pintar siempre del natural, bodegones, o escenas, y también de alguna fotografía. Tiene un especial cariño a dos carboncillos, con los retratos de sus padres, que les regaló por su cumpleaños, que hubiera sido hace unos días, el 27 y 28 de abril, respectivamente, curiosamente los mismos días en que se inauguró la exposición, y también por el que representa a dos niños vestidos de alcarreños, sus hijos.

Como en el caso de Pedro, hay mucho de Almonacid en su obra. Y para ella, también resulta muy especial exponerlos en El Molino, un proyecto municipal al que contribuyó en una anterior etapa como concejala. Ahora, igualmente animada por la oportunidad que le da el Ayuntamiento de exponer su obra, piensa, como su compañero de sala, en retomar los pinceles, pero para pintar acuarela, “que requiere de menos espacio”, y plasmar con ellas las cosas cercanas que le emocionan.

La exposición compartida se puede visitar, hasta el día 31 de mayo, los viernes de 16 a 20 horas, sábados de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas y el domingo de 10:00 a 14:00 horas, con todas las medidas de seguridad antiCOVID.

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