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Royalteen: un romance real que no convence

Martin Cid Magazine
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La escena inicial de Royalteen es un festival de luces y risas en un yate real: la cámara se enfoca en el príncipe Kalle (Mathias Storhøi), rodeado de amigos y admiradores, mientras una chica anónima, Lena (Ines Asserson), observa desde las sombras. Esta imagen resume el conflicto central del filme: el choque entre privilegios y secretos en un romance que no debería existir.

Dirigida por Per-Olav Sørensen, esta película noruega de 2022 adapta la novela The Heir de Randi Fuglehaug y Anne Gunn H, trasplantando su drama a una pantalla repleta de glamour superficial pero con pretensiones de profundidad psicológica. La premisa es intrigante: Lena, una adolescente con un pasado escandaloso, se enamora del príncipe Kalle, heredero al trono. Sin embargo, el filme tropieza en la ejecución. La dirección de Sørensen oscila entre momentos visualmente competentes —como los planos aéreos del yate o los primeros encuentros entre los protagonistas— y decisiones estructurales confusas, como saltar bruscamente entre flashbacks y escenas actuales sin justificación clara.

El núcleo emocional del filme recae en la actuación de Ines Asserson, quien logra transmitir el miedo y la determinación de Lena en sus escenas más íntimas. Mathias Storhøi, por otro lado, ofrece una interpretación plana de Kalle: su personaje carece de matices más allá del típico príncipe rebelde con un corazón de oro. El mayor pecado de Royalteen es su incapacidad para equilibrar el romance adolescente con los temas más oscuros que promete explorar —la presión mediática, los errores del pasado— y termina diluyendo ambos en una narrativa predecible.

La banda sonora, llena de sintetizadores ochenteros, intenta infundir modernidad al relato pero choca con la fotografía excesivamente pulida, que prioriza el brillo superficial sobre la autenticidad. Escenas clave, como la revelación del secreto de Lena o su conversación final con Kalle en un muelle, carecen del peso dramático necesario debido a diálogos poco naturales y una edición acelerada.

Royalteen no es una mala película, pero sí una oportunidad perdida: su premisa tiene potencial para ser un drama adolescente fresco, pero se ahoga en convenciones genéricas. La dirección de Sørensen, aunque visualmente competente, no logra profundizar en los conflictos internos de sus personajes ni en las tensiones sociales que el filme intenta abordar. La actuación de Asserson es lo único que salva al proyecto de caer en la mediocridad absoluta, pero incluso ella se ve limitada por un guión que prioriza el romance sobre el desarrollo emocional.

En comparación con otras películas del género, Royalteen palidece frente a otras obras que logran equilibrar el romance adolescente con temas más profundos y una dirección visual coherente. La película de Sørensen, en cambio, se siente desconectada de su propio tono, oscilando entre la comedia ligera y el drama serio sin encontrar un equilibrio satisfactorio.

El público objetivo de Royalteen parece ser principalmente adolescentes y jóvenes adultos que disfrutan de historias de romance y drama juvenil. Sin embargo, incluso para este grupo demográfico, la película puede resultar decepcionante debido a su falta de originalidad y profundidad. Los fans de la serie Young Royals pueden encontrar ciertos elementos familiares en Royalteen, pero la ejecución general es significativamente inferior.

En cuanto a los temas abordados, Royalteen intenta explorar la presión mediática y las consecuencias de los errores del pasado, pero lo hace de manera superficial. La película no logra profundizar en estas cuestiones ni ofrecer una perspectiva única o interesante sobre ellas. En cambio, se conforma con tocar estos temas de manera tangencial, sin desarrollar su potencial narrativo.

La banda sonora es otro punto débil de la película. Aunque los sintetizadores ochenteros intentan añadir un toque moderno y fresco al relato, el resultado final es una mezcla desconcertante que no encaja bien con la fotografía pulida y el tono general del filme. La música parece más adecuada para una comedia ligera que para un drama romántico con pretensiones de profundidad.

En cuanto a la fotografía, Royalteen se beneficia de algunos planos visualmente atractivos, como los primeros encuentros entre Lena y Kalle o las escenas en el yate. Sin embargo, estos momentos son esporádicos y no logran compensar la falta de coherencia visual en el resto del filme. La dirección de fotografía prioriza el brillo superficial sobre la autenticidad, lo que resulta en una experiencia visual agradable pero vacía.

Las actuaciones son otro aspecto en el que Royalteen tropieza. Ines Asserson ofrece una interpretación sólida como Lena, transmitiendo el miedo y la determinación del personaje en sus escenas más íntimas. Sin embargo, Mathias Storhøi no logra elevar su interpretación de Kalle más allá del típico príncipe rebelde con un corazón de oro. El resto del reparto, aunque competente, no aporta nada memorable a la película.

La estructura narrativa de Royalteen es otro punto débil. La película salta bruscamente entre flashbacks y escenas actuales sin justificación clara, lo que resulta en una experiencia de visualización confusa y desorientadora. Además, el ritmo acelerado y los diálogos poco naturales no ayudan a mejorar la coherencia narrativa del filme.

En cuanto a las decisiones estructurales, Royalteen comete varios errores. La película intenta abordar múltiples temas a la vez —el romance adolescente, la presión mediática, los errores del pasado— pero no logra desarrollar ninguno de ellos de manera satisfactoria. El resultado es una historia fragmentada y superficial que no logra conectar emocionalmente con el público.

En comparación con otras películas del género, Royalteen palidece frente a otras obras que logran equilibrar el romance adolescente con temas más profundos y una dirección visual coherente. La película de Sørensen, en cambio, se siente desconectada de su propio tono, oscilando entre la comedia ligera y el drama serio sin encontrar un equilibrio satisfactorio.

El público objetivo de Royalteen parece ser principalmente adolescentes y jóvenes adultos que disfrutan de historias de romance y drama juvenil. Sin embargo, incluso para este grupo demográfico, la película puede resultar decepcionante debido a su falta de originalidad y profundidad.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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