10DANCE en Netflix: Una deconstrucción del contacto y el deseo cinético

La arquitectura de la rivalidad en el cine japonés contemporáneo

10DANCE
Jun Satō

La inminente adaptación cinematográfica del manga «10DANCE» de Inouesatoh, dirigida por Keishi Otomo, presenta un elenco encabezado por Ryoma Takeuchi y Keita Machida. Interpretando a bailarines rivales que intentan dominar la disciplina de los 10 Bailes, los protagonistas cuentan con el apoyo de Shiori Doi y Anna Ishii como sus respectivas parejas de baile. El guion, escrito por Otomo y Tomoko Yoshida, traduce el material original a un formato de acción real que examina la mecánica del baile de salón competitivo y las exigencias físicas de la colaboración.

En el centro de esta arquitectura narrativa se encuentran dos hombres llamados Shinya. Shinya Suzuki es el actual campeón de bailes latinos en Japón, caracterizado por los polirritmos y el peso conectado a la tierra. Frente a él se encuentra Shinya Sugiki, el especialista en bailes estándar que ocupa la segunda posición en el ranking mundial. La premisa de la película —una alianza temporal para conquistar la competición de 10-Dance, que requiere el dominio tanto de las cinco disciplinas latinas como de las cinco estándar— sirve como marco para un estudio técnico de sus protagonistas.

La película evita bifurcar lo profesional de lo personal. El baile sirve como el modo principal de interacción, donde los cambios de peso y el marco constituyen el diálogo. Otomo, conocido por su trabajo en la saga de acción real de Kenshin, el guerrero samurái, aplica una atención forense a la pista de baile, resultando en una cinta que enfatiza lo corpóreo. El montaje evita las técnicas de corte rápido en favor de tomas más largas que despliegan el desempeño técnico de los actores y la mecánica de la sincronización.

La física del marco: Una dicotomía técnica

El conflicto central de «10DANCE» deriva de la física incompatible de los mundos que habitan Suzuki y Sugiki. La película detalla la pedagogía del salón de baile, ilustrando las dificultades de un bailarín forzado a abandonar su lenguaje nativo de movimiento.

El dominio de Shinya Sugiki es el estilo Estándar Internacional. Esta disciplina —que comprende el Vals, Tango, Vals Vienés, Foxtrot y Quickstep— se basa en el «marco cerrado». En esta configuración, las parejas mantienen un punto de contacto permanente, creando un único eje de rotación unificado. El marco es arquitectónico; los codos están elevados y la conexión se mantiene a través del torso superior. La técnica de Sugiki se describe como una extensión de su psicología controlada. Su célebre «King Hold» funciona como una postura técnica que mantiene la distancia dentro de la asociación.

Por el contrario, Shinya Suzuki opera dentro del paradigma de los Latinos Internacionales. Este estilo —que abarca el Cha-Cha-Cha, Samba, Rumba, Pasodoble y Jive— exige un enfoque biomecánico diferente. El marco es fluido; las parejas se separan, rotan independientemente y se reconectan. El movimiento se genera desde el aislamiento de las caderas y la caja torácica, utilizando el «movimiento cubano». El trasfondo latino de Suzuki lo hace reactivo y anclado al suelo. La película contrasta estos estilos para resaltar los déficits técnicos de cada protagonista. Sugiki lucha con la «conexión a tierra» requerida para la Rumba, mientras que Suzuki encuentra restrictivo el rígido marco superior del Vals.

La fricción entre estos dos estilos impulsa la narrativa. Cuando Sugiki instruye a Suzuki en la mecánica del Vals, la cámara se enfoca en la tensión del trapecio de Suzuki mientras su cuerpo resiste las restricciones estáticas del marco estándar. De manera similar, cuando Suzuki instruye a Sugiki en la técnica latina, el filme explora la incomodidad de un bailarín acostumbrado a la precisión al serle solicitado utilizar movimientos más sueltos y rítmicos. El intercambio pedagógico funciona como una negociación de poder donde los roles de líder y seguidor son reevaluados.

Psicología del personaje y la interpretación del ser

Ryoma Takeuchi y Keita Machida ofrecen interpretaciones notables por su entrenamiento físico. Para prepararse para los papeles, los actores trabajaron con profesionales de la danza, incluidos los especialistas en estándar Koichi Nishio y Ai Shimoda, y los expertos en latinos Takashi Takagi y Kiyomi Takashima.

Takeuchi, habitando el papel de Suzuki, utiliza su trasfondo atlético para habitar la silueta del bailarín latino. Su Suzuki está impulsado por una naturaleza competitiva. Takeuchi retrata la frustración del personaje con el estilo estándar como algo tanto técnico como psicológico; representa una figura que carece del vocabulario para expresarse dentro de los confines de la disciplina de Sugiki.

El Sugiki de Keita Machida es un estudio en precisión. Machida adopta la postura y los patrones de movimiento asociados con el estilo «King of Blackpool». El papel requiere que encarne la arrogancia de un campeón mientras revela las limitaciones de su rigidez. La película sugiere que la adherencia de Sugiki a las reglas del baile estándar actúa como un método para ordenar su entorno. Su provocación a Suzuki —desafiándolo al 10-Dance— es un riesgo calculado para romper su propio estancamiento.

El elenco de apoyo, con Shiori Doi y Anna Ishii como Aki Tajima y Fusako Yagami, proporciona contexto al entorno profesional. Estos personajes son representados como atletas de élite que comprenden las idiosincrasias de sus parejas. Sus observaciones articulan los cambios en el baile de Suzuki y Sugiki, reflejando la evolución de su asociación. La película señala que, en el baile de salón profesional, interrumpir una pareja establecida conlleva un riesgo profesional significativo.

La mirada del director: Semiótica visual del cuerpo

La dirección de Keishi Otomo, con la dirección de fotografía de Tatsunosuke Sasaki y la iluminación de Gaku Suzuki, define la estrategia visual de la película mediante una separación de paletas. Las secuencias de baile latino están iluminadas en tonos cálidos, reflejando la asociación del estilo con la «tierra» y el ritmo. La cámara en estos segmentos es móvil, rastreando la energía de los bailarines. En contraste, las escenas de baile estándar utilizan una iluminación más fría, enfatizando el «aire» y la naturaleza deslizante de la forma. Aquí, la cámara emplea tomas estables con dolly para imitar el movimiento del Vals.

Otomo utiliza la cámara para examinar la forma masculina. El lente se enfoca en grupos musculares específicos y detalles físicos —el arco de un pie o la línea de un músculo dorsal—. Este enfoque visual integra el esfuerzo físico en la narración, forzando a la audiencia a adoptar la perspectiva de los personajes y ver al rival como un objeto estético.

El desafío 10-Dance: Una prueba de versatilidad

El título de la película hace referencia a la competición de 10 Bailes, una disciplina retratada como una prueba de versatilidad total. Los competidores de 10-Dance deben dominar tanto el estilo latino anclado al suelo como el estilo estándar rotacional, requiriendo el cultivo de memorias musculares contradictorias. La película describe el peaje físico de cambiar entre estilos, como el ajuste desde la postura de una Rumba al marco de un Quickstep.

Las secuencias de entrenamiento detallan elementos técnicos específicos: las «entradas de talón» del Foxtrot, los «pasos de bloqueo» del Cha-Cha-Cha y la «elevación y descenso» (rise and fall) del Vals. Estos detalles se presentan como los componentes del proceso de adaptación de los personajes.

El paisaje sonoro y el vestuario

El paisaje sonoro está compuesto por Masaru Yokoyama. La partitura refleja la dualidad de la película: las secciones estándar utilizan arreglos sinfónicos y compases de 3/4, mientras que los segmentos latinos emplean ritmos impulsados por la percusión y la síncopa. El sonidista Takeshi Kawamata integra sonidos de sala (foley) —como el roce de las suelas contra el suelo y la respiración rítmica— en la mezcla, enfatizando la labor física del baile.

El diseño de vestuario de Isao Tsuge refuerza la narrativa visual. En las secciones estándar, los fracs a juego crean una simetría visual que elimina los marcadores de diferencia, presentando dos cuerpos negociando un centro de gravedad compartido.

Fecha de estreno

«10DANCE» funciona como un drama técnico y un estudio sobre la colaboración. Examina la arquitectura de la danza y la humanidad de los intérpretes. Al deconstruir los roles binarios de líder y seguidor, la película presenta una asociación basada en la igualdad y la adaptación técnica.

La película estará disponible para su transmisión en Netflix a partir del 18 de diciembre.

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