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Netflix presenta “Ahí estoy yo”, la película que retrata el ascenso de Ai Haruna, ícono trans de la televisión japonesa

El nuevo largometraje japonés dramatiza la vida de una de las figuras más influyentes del entretenimiento en Japón y pone el foco en identidad, resiliencia y aceptación en un contexto global de mayor visibilidad LGBTQ+.
Jun Satō

Netflix suma a su catálogo internacional Ahí estoy yo, una película japonesa que narra la historia real de Ai Haruna, una de las personalidades transgénero más reconocidas de la cultura pop en Japón. El film recorre su camino desde una adolescencia marcada por el acoso hasta convertirse en una figura mediática que rompió barreras, en un momento en el que las historias de representación y diversidad conectan con audiencias de todo el mundo.

En el centro de Ahí estoy yo está la búsqueda —dolorosa pero luminosa— de la identidad propia. La historia sigue a Kenji, nombre con el que nació Ai Haruna, durante su infancia y juventud, etapas atravesadas por el rechazo y la soledad. En una sociedad poco tolerante con la expresión de género, su amor por el canto y el baile la expone a burlas constantes. El sueño de convertirse en idol parece inalcanzable hasta que encuentra refugio en la escena nocturna de Osaka, donde los clubes y cabarets se convierten en espacios de libertad. Allí, entre luces de neón, actuaciones vibrantes y ecos del J-Pop de finales de los 90 y principios de los 2000, comienza a tomar forma la artista segura de sí misma que más tarde conquistará al público japonés. La película equilibra con sensibilidad el brillo del espectáculo con la crudeza de la discriminación, sin perder nunca un tono esperanzador.

Uno de los ejes emocionales del relato es la relación entre Ai y el doctor Koji Wada, una versión ficcionada del médico que la acompaña durante su transición. Lejos de ser un simple apoyo clínico, Wada se convierte en mentor y aliado en un momento en el que la incomprensión social pesa con fuerza. Su vínculo, construido desde la empatía y la confianza, subraya la importancia del acompañamiento y la solidaridad, y amplía el relato más allá de una típica historia de éxito para mostrar que el triunfo de Ai Haruna es también el resultado del apoyo recibido en el camino.

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This is I. Haruki Mochizuki. Credit: Kim Jeongwan/Netflix

La dirección apuesta por un enfoque humano y cercano, combinando escenas íntimas con números musicales llenos de energía. El guion alterna momentos de duda y fragilidad con actuaciones que celebran la autoexpresión, reflejando la dualidad de una vida marcada tanto por el dolor como por el escenario. La recreación de distintas épocas —desde aulas escolares en los años 80 hasta concursos televisivos de los 2000— aporta un fuerte valor nostálgico y una cuidada ambientación que refuerza la autenticidad del relato.

El reparto mezcla nuevos talentos con figuras consagradas. El protagonista encarna a Ai Haruna desde su etapa más vulnerable hasta su consolidación como celebridad, en una interpretación que destaca por su sensibilidad y transformación emocional. A su lado, el actor que da vida al doctor Wada aporta serenidad y calidez, mientras que los papeles de los padres retratan con matices el desconcierto y el proceso de aceptación familiar. El elenco se completa con personajes clave de la vida nocturna de Osaka y amigos que representan la comunidad que ayudó a Ai a encontrar su lugar, incluyendo la participación de una cantante trans reconocida, lo que añade una capa extra de realismo a la historia.

En términos de tono, Ahí estoy yo funciona como biopic y drama inspirador. Comparte elementos con las clásicas historias de ascenso en el mundo del espectáculo, pero se distingue al situar en el centro la experiencia de una mujer trans en un contexto cultural donde estas narrativas han sido escasas. La música, el vestuario y las actuaciones evocan distintas épocas y refuerzan un mensaje de superación personal que conecta más allá de Japón.

La película también dialoga con una tendencia más amplia dentro del audiovisual japonés reciente que aborda la diversidad de género, aunque aquí el impacto se multiplica al tratarse de una figura real y ampliamente conocida. La historia de Ai Haruna, desde la marginación hasta el reconocimiento masivo, refleja los cambios sociales de las últimas décadas y ofrece un punto de entrada accesible para audiencias internacionales interesadas en relatos de inclusión y valentía.

Con su estreno global en Netflix, Ahí estoy yo busca tender puentes entre culturas y sumarse a la conversación mundial sobre representación trans. Más allá de retratar a una celebridad, la película celebra el poder de la autenticidad y recuerda cómo el coraje individual puede generar cambios colectivos.

La película se estrena el 10 de febrero.

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