Música

SLIP~ons y la cuestión de la longevidad en el rock alternativo

Con Overtime, el cuarteto canadiense reflexiona sobre la resistencia, la identidad y la cambiante política de la música de guitarras. Su nuevo EP examina qué significa sostener una voz creativa más allá de las escenas dominadas por la juventud.
Alice Lange

Existe un peso particular cuando músicos formados en los circuitos independientes de finales del siglo XX publican nuevo material en un paisaje cultural que ya ha asimilado el sonido que antes era marginal. Mientras el rock alternativo oscila entre la nostalgia y la reinvención, la banda de Vancouver SLIP~ons aborda el género no como revivalista, sino como parte de su evolución continua, poniendo a prueba cómo el volumen, la melodía y la experiencia pueden dialogar con las preguntas sobre identidad y permanencia artística.

Su segundo EP, Overtime, llega en un momento en que la música de guitarras vuelve a negociar su lugar en la cultura contemporánea. En lugar de perseguir tendencias, el grupo se inclina hacia la tensión entre inmediatez y reflexión, estructurando el nuevo material en torno a la resistencia —tanto personal como colectiva—.

En el centro de SLIP~ons se encuentra Brock Pytel, exintegrante de la banda montrealense Doughboys, junto al bajista Brian Minato, vinculado durante años a Sarah McLachlan. La combinación sugiere una confluencia poco habitual de trayectorias: la independencia áspera del pop-punk canadiense y la amplitud pulida del songwriting adulto contemporáneo.

Esa tensión da forma a Overtime. El EP se nutre de las guitarras densas y el impulso melódico asociados a grupos como Hüsker Dü y The Replacements, manteniendo al mismo tiempo una claridad propia de la Costa Oeste. El sonido no es irónico ni deliberadamente retro. Es directo, compacto y funcional, sin excesos.

El título alude al tiempo extra en el hockey con gol de oro, una imagen con resonancia cultural en Canadá. Aquí funciona como metáfora más que como espectáculo: la conciencia intensificada de vivir en un tiempo extendido, donde la experiencia afila en lugar de suavizar lo que está en juego. Las canciones son concisas, pero el registro emocional se ha ampliado.

Si el material anterior orbitaba en torno a relaciones personales, Overtime se proyecta hacia afuera. Surgen corrientes políticas sin consignas explícitas, desde la perspectiva de músicos que han atravesado varios ciclos de crisis culturales y económicas. La escritura revela conciencia de sistemas y estructuras, más allá de frustraciones privadas. Ese desplazamiento otorga al EP una gravedad anclada en la realidad sin sacrificar impulso.

El lugar de grabación añade otra capa de contexto. Registrado en Afterlife Studios de Vancouver —antes los históricos Mushroom Studios—, el proyecto se inserta en una tradición de la música independiente canadiense. El productor John Raham, con trabajos previos junto a Dan Mangan y Tanya Tagaq, mantiene las interpretaciones sobrias pero abiertas.

La mezcla, a cargo de Dave Ogilvie, conocido por su asociación con Skinny Puppy, introduce una abrasión sutil. Los bordes no se pulen; enmarcan las melodías con tensión. El ingeniero de masterización Ronan Chris Murphy aporta claridad sin comprimir la dinámica, preservando la sensación de una banda tocando en tiempo real.

La historia de SLIP~ons está marcada por interrupciones y retornos. Pytel emergió a finales de los años ochenta como baterista y cantante, realizando extensas giras antes de alejarse por completo de la música para estudiar meditación en la India. Una decisión inusual en la industria que hoy se lee menos como abandono que como parte de una búsqueda de equilibrio. Cuando él y Minato retomaron la colaboración a comienzos de la década de 2010, el proyecto arrastraba décadas de experiencia acumulada.

Ese largo recorrido se percibe en el sonido. La ejecución es económica, segura y sin apuro. Más que intentar reproducir la juventud, la banda parece interesada en lo que permanece después de ella: la durabilidad del volumen, la melodía y el instinto colectivo.

En los últimos años, el rock alternativo ha alternado entre el revivalismo y la reinvención. Artistas jóvenes exploran sus texturas, mientras figuras veteranas revisitan sus catálogos en giras conmemorativas. SLIP~ons ocupa un espacio más discreto entre ambos polos. Overtime no pretende reescribir la historia ni apropiarse de ella. Sugiere, en cambio, que el lenguaje de las guitarras de los noventa sigue teniendo aplicaciones contemporáneas, especialmente cuando se filtra a través de la madurez y la experiencia vivida.

En ese sentido, el EP se percibe menos como un regreso que como la continuación de una conversación iniciada décadas atrás. Plantea que el aparente desapego del llamado slacker rock puede convivir con la responsabilidad, que la distorsión puede enmarcar la reflexión y que el tiempo —incluso en muerte súbita— puede generar claridad en lugar de nostalgia.

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