Música

The Darts fusionan el garage de Seattle con el misticismo medieval en su nuevo single «Apocalypse»

La banda liderada por Nicole Laurenne explora la liberación a través del ruido volcánico y la inspiración de los tapices franceses del siglo XIV.
Alice Lange

El cuarteto de Seattle The Darts ha desatado una tormenta sonora con el lanzamiento de «Apocalypse», un avance que redefine el rumbo de su esperado próximo álbum, Halloween Love Songs. Lejos de la estética de serie B que los caracterizaba en trabajos anteriores, la banda apuesta ahora por un sonido mucho más crudo y primitivo, donde el fuzz volcánico y las estructuras rítmicas agresivas toman el control absoluto para ofrecer una experiencia auditiva demoledora.

La génesis de este tema nos traslada a la ciudad de Angers, en Francia. Fue allí donde Nicole Laurenne, vocalista y organista del grupo, quedó impactada tras visitar el Tapiz del Apocalipsis. Esta obra medieval, que retrata un caos cósmico poblado por ángeles, bestias y tormentas, resonó profundamente con las inquietudes contemporáneas. Sin embargo, en lugar de interpretar estas imágenes desde el pesimismo o el fin del mundo, el proceso compositivo de la banda transformó la destrucción en una forma de liberación personal.

Ese sentimiento de emancipación impregna cada verso de la canción. Las letras pivotan sobre el concepto de independencia frente a la autoridad y la incertidumbre, una idea que queda cristalizada en el contundente lema “no future, no kings” (sin futuro, sin reyes). Es una apuesta por la libertad total en medio del colapso, convirtiendo el caos en un espacio de oportunidad.

The Darts. Halloween Love Songs
The Darts. Halloween Love Songs

En el plano musical, «Apocalypse» funciona como un vibrante homenaje al garage rock de los años 60. El tema se apoya en un ritmo directo y sin concesiones, acompañado de líneas de órgano que evocan a grupos legendarios como The Seeds o The Standells, recreando esa atmósfera cruda de las fiestas de barrio de antaño. Esta base retro se moderniza mediante una distorsión de guitarra mucho más densa y sucia, heredera de la tradición de Mudhoney, combinada con la energía abrasiva de referentes del punk y el grunge como L7 o Bikini Kill.

El resultado final es un sonido que la propia banda describe como garage rock con una «aureola agrietada», donde la melodía sobrevive a duras penas entre capas de distorsión. Antes de su estreno oficial, la canción ya se había convertido en una pieza imprescindible de su repertorio en vivo tras un intenso periodo de rodaje sobre los escenarios. Este single sirve además como puente hacia la mitad más oscura de su próximo larga duración, mostrando a una banda que rompe sus propios límites para alcanzar un sonido que es, simultáneamente, más pesado y eufórico.

El nuevo álbum de The Darts verá la luz el próximo mes de marzo.

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