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Lamb: una metáfora visual sobre el duelo y la maternidad

Martin Cid
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La escena inicial de Lamb es una advertencia visual: un rebaño de caballos huye aterrado por las colinas nevadas, perseguido por algo invisible pero palpable en su respiración agitada. Esta secuencia no solo establece el tono del folk horror islandés dirigido por Valdimar Jóhannsson, sino que también sirve como metáfora de lo que vendrá: una narrativa donde la naturaleza, tanto hermosa como despiadada, juega un papel protagónico.

Protagonizada por Noomi Rapace y Hilmir Snær Guðnason como María e Ingvar, Lamb es un relato pastoral que se desvía hacia lo fantástico cuando la pareja descubre a Ada, una criatura híbrida con cuerpo humano y cabeza de cordero. La película explora temas universales: el duelo por la pérdida de una hija, los límites de la maternidad y la tensión entre lo natural y lo artificial. Estos elementos no son meros adornos; son el corazón emocional del filme.

Donde Lamb brilla es en su dirección artística y fotografía. Las vastas llanuras islandesas, capturadas con una paleta de colores fríos y tonos pastel, crean un paisaje desolador que refleja el aislamiento físico y emocional de sus personajes. Jóhannsson, en su debut como director de largometrajes, demuestra un ojo visual excepcional. Cada plano está compuesto con precisión, desde las tomas aéreas del valle hasta los primeros planos íntimos de Rapace. La cinematografía no solo es estéticamente impresionante, sino que también refuerza la atmósfera opresiva de la película.

Noomi Rapace entrega una actuación conmovedora y matizada. Su interpretación de María captura la mezcla de amor maternal, desesperación y obsesión. Es una actuación física y emocional, donde cada mirada y gesto transmite el conflicto interno del personaje. Sin embargo, Hilmir Snær Guðnason como Ingvar queda en un segundo plano, limitado a reaccionar ante las decisiones de María. Su papel es más funcional que memorable, aunque su química con Rapace añade autenticidad a la relación del matrimonio.

El guión coescrito por Jóhannsson y Sjón tiene momentos de brillantez, pero también sufre de inconsistencias. La película prioriza su estética sobre un análisis más profundo de las ansiedades que plantea. Por ejemplo, el conflicto moral detrás de la decisión de María e Ingvar de criar a Ada es explorado superficialmente. La trama se centra demasiado en lo visualmente impactante —como la aparición del híbrido ram-man— pero no profundiza suficiente en las consecuencias emocionales y éticas de sus acciones.

La estructura narrativa también presenta desafíos. El tercer acto, aunque visualmente impactante con su secuencia final en el lago, se siente apresurado. La resolución de la trama es abrupta y deja varias preguntas sin responder, como el destino definitivo de Ada o la naturaleza exacta de las criaturas híbridas. Algunos críticos han elogiado esta ambigüedad, pero en realidad parece más un recurso para ocultar lagunas argumentales que una elección artística deliberada.

Lamb no es una película fácil de clasificar. No es un horror tradicional, ni un drama familiar convencional, sino una mezcla única de elementos folclóricos y fantásticos. Su audiencia ideal serían los amantes del cine de autor y el folk horror, así como aquellos interesados en exploraciones visuales y temáticas inusuales. Sin embargo, su ritmo pausado y su tono melancólico pueden no ser del agrado de todos.

En términos de comparación, Lamb comparte similitudes con otras obras islandesas como The Northman (2022) por su ambientación pastoral y elementos mitológicos, pero carece de la intensidad épica y la acción que caracterizan a esa película. En cambio, se acerca más a un cuento folclórico moderno, similar en espíritu a Pan’s Labyrinth (2006), aunque con una escala mucho más íntima.

El sonido y la banda sonora también merecen mención. La música de Þórarinn Guðnason añade capas de tensión y melancolía, reforzando los momentos clave sin ser intrusiva. Los efectos de sonido, como el rugido del viento o los pasos en la nieve, son utilizados estratégicamente para crear una atmósfera inmersiva.

En cuanto a su recepción, Lamb recibió críticas positivas y un éxito moderado en taquilla, con $4.1 millones de dólares recaudados. Aunque no fue nominada al Óscar, fue la candidatura de Islandia para Mejor Película Internacional, lo cual es un logro notable para una ópera prima.

Lamb es una película que deja una impresión duradera gracias a su estética visual y las actuaciones principales. Sin embargo, sus defectos narrativos y temáticos la alejan de ser una obra esencial del año.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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