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Best. Christmas. Ever!»: una comedia navideña sin chispa ni profundidad

Alice Lange
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La escena que abre Best. Christmas. Ever! es tan reveladora como decepcionante: Heather Graham desgarra con los dientes la última carta navideña de su amiga Jackie, interpretada por Brandy Norwood, mientras su hijo Grant mira confundido. Es un gesto visceral que promete conflicto, pero la película de Mary Lambert (2023) diluye esa tensión en una comedia romántica navideña predecible y mal ejecutada.

El problema central es el guión de Todd Gallicano y Charles Shyer, que reduce una premisa interesante—dos amigas con vidas opuestas forzadas a convivir durante las fiestas— a clichés manidos. Jackie es la «amiga perfecta» cuyo hijo prodigio murió trágicamente, mientras Charlotte lucha por mantener su matrimonio y negocio en pie. El guion nunca explora estas ideas con profundidad; se limita a usar el dolor de Jackie como un macguffin para generar empatía tardía.

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La dirección de Lambert es funcional pero carente de chispa. La fotografía es plana, los planos demasiado estáticos, y la edición tropieza en transiciones abruptas entre escenas. El mayor acierto visual es un plano detalle del rostro de Grant (Wyatt Hunt) cuando descubre que su madre mintió: es el único momento donde la cámara parece notar algo real.

Las actuaciones son desiguales. Norwood y Graham tienen química suficiente para sostener algunos diálogos ingeniosos, pero ambos personajes carecen de matices. Jason Biggs, como Rob Sanders, roba escenas con un humor seco que contrasta con el tono general, mientras Matt Cedeño (Valentino) y Abby Villasmil (Dora) aportan poco más que estereotipos.

Donde la película falla más es en su estructura. El primer acto promete una comedia de enredos con suspense romántico, pero luego derrapa hacia el melodrama barato cuando revela el secreto de Jackie. La resolución—Charlotte ayudando a Jackie a conseguir un préstamo bancario gracias a la inteligencia de Beatrix (Madison Skye Validum)—es tan forzada como poco creíble.

La banda sonora, llena de villancicos genéricos, solo subraya lo convencional del producto. El sonido directo, sin embargo, destaca en una escena clave: cuando Charlotte rompe accidentalmente el regalo de Valentino, el crujido del vidrio y los jadeos de los niños son tan reales que casi rescatan la secuencia.

Best. Christmas. Ever! no es mala, pero sí olvidable. Su mayor defecto es pretender ser algo más de lo que es: una comedia navideña sin ambición que confunde el sentimentalismo con la profundidad emocional.

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El guión de Gallicano y Shyer parece diseñado para un público específico: mujeres entre 30 y 50 años que buscan un escape ligero durante las fiestas. La película recurre a tropos familiares—la rivalidad amistosa, el secreto trágico, el niño prodigio—que han funcionado en otras comedias navideñas como The Holiday (2006) o Last Christmas (2019). Sin embargo, donde estas películas lograban equilibrio entre humor y drama, Best. Christmas. Ever! se inclina demasiado hacia lo segundo sin justificación narrativa.

La revelación del secreto de Jackie—la muerte de su hijo Daniel—es el punto de inflexión más débil del filme. No solo interrumpe el ritmo cómico establecido, sino que lo hace de manera abrupta, sin construir adecuadamente la tragedia previa. El guión podría haber explorado el duelo de Jackie a través de flashbacks o diálogos reveladores, pero en su lugar, opta por un enfoque melodramático que resulta más forzado que conmovedor.

La dirección de Lambert tampoco ayuda. Aunque ha trabajado en proyectos como Pet Sematary (1989), su estilo aquí es demasiado convencional. La película carece de planos creativos o secuencias visualmente interesantes. Incluso las escenas navideñas, que podrían haber sido pintorescas, se sienten genéricas. El uso de la nieve como elemento narrativo—como cuando el coche de Charlotte patina en la carretera—es un cliché que Lambert no logra revitalizar.

Las actuaciones son otro punto flaco. Graham y Norwood tienen momentos brillantes, especialmente en sus escenas de confrontación, pero ambos personajes están escritos con trazos demasiado gruesos. Jackie es la «amiga perfecta» cuya vida parece ideal pero que en realidad está llena de dolor, mientras Charlotte es la «amiga insegura» whose struggles are never fully explored. Biggs, por otro lado, tiene un papel más pequeño pero logra aportar el humor necesario para aligerar el tono general.

La música también deja mucho que desear. La banda sonora está compuesta principalmente por villancicos tradicionales y canciones navideñas genéricas que no añaden nada nuevo a la experiencia cinematográfica. El sonido directo, sin embargo, es uno de los pocos aspectos técnicos bien ejecutados. Los efectos sonoros en escenas como la ruptura del regalo de Valentino o el patinazo del coche de Charlotte son realistas y logran crear tensión.

Best. Christmas. Ever! es una película que intenta abarcar demasiado pero no logra destacar en ningún aspecto. Su mayor defecto es pretender ser algo más de lo que es: una comedia navideña sin ambición que confunde el sentimentalismo con la profundidad emocional. No es mala, pero tampoco es memorable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Madison Skye Validum — Beatrix Jennings

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