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«Monster»: el thriller indonesio de Netflix que narra un secuestro casi sin palabras

Molly Se-kyung
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«Monster», de Rako Prijanto, rehace el thriller de terror estadounidense The Boy Behind the Door con dos niños indonesios, la casa de un secuestrador y casi ningún diálogo hablado, una apuesta que deja la narración en manos del sonido, la imagen y el montaje.

«Monster» parte de una situación que cualquier padre o madre teme. Dos niños, una niña y un niño, son secuestrados y llevados a una casa aislada. La niña, Alana, consigue liberarse y, en lugar de huir en busca de ayuda, regresa por su amigo, Rabin, que sigue en manos de los adultos que se los llevaron. Lo que distingue la película de Rako Prijanto de los muchos thrillers de secuestros que arrancan del mismo modo es una decisión de producción tomada antes de rodar una sola escena: la historia se cuenta casi sin diálogos hablados.

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«Monster» es una producción indonesia de Falcon Pictures, escrita por Alim Sudio y dirigida por Rako Prijanto. Anantya Kirana y Sulthan Hamonangan interpretan a los dos niños, y Marsha Timothy y Alex Abbad, a los adultos a los que se enfrentan. La película dura 84 minutos, se estrenó en un festival de Yogyakarta en noviembre de 2023 y llegó a Netflix en todo el mundo el 16 de mayo de 2024.

Un remake de The Boy Behind the Door

«Monster» es un remake de The Boy Behind the Door, un thriller de terror estadounidense escrito y dirigido por David Charbonier y Justin Powell. Aquella película se estrenó en el Fantastic Fest de Austin en septiembre de 2020 y llegó en julio de 2021 a Shudder, el servicio de streaming especializado en terror. Su premisa es la misma: dos mejores amigos, Bobby y Kevin, son secuestrados de camino a casa; uno de ellos despierta encerrado en el maletero de un coche, logra liberarse y decide no escapar cuando oye a su amigo gritar pidiendo ayuda dentro de la casa.

Falcon Pictures introdujo dos cambios principales en su versión. Los dos niños del original se convierten en una niña y un niño, de modo que quien escapa y da media vuelta es ahora Alana. Y uno de los protagonistas fue reescrito como un personaje que no puede hablar, una decisión que, según contó la propia producción a la prensa indonesia, es la que empujó la película a contar su historia sin diálogos. La sinopsis oficial mantiene intacto el resto del marco: una casa desolada, una niña que se propone rescatar a su amigo y un secuestrador malvado.

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Un thriller que renuncia al diálogo

Quitarle la palabra a una película de género es menos exótico de lo que parece. El terror siempre ha dependido más de lo que oye el público que de lo que dicen los personajes, y la última década dejó varios thrillers construidos sobre el silencio o casi silencio: Hush (2016), de Mike Flanagan, sobre una escritora sorda acosada en su propia casa; No respires (2016), de Fede Álvarez, ambientada casi por completo en la casa de un hombre ciego, y Un lugar tranquilo (2018), de John Krasinski, donde un solo sonido puede costarle la vida a una familia. «Monster» pertenece a esa línea, y no pretende haberla inventado.

En una película que funciona así, el trabajo que normalmente hace el diálogo se desplaza a los demás departamentos: el diseño de sonido, la música, el montaje y el encuadre tienen que transmitir la información que, de otro modo, los personajes dirían en voz alta. Esa es la apuesta que «Monster» hace sobre el papel, y explica por qué sus créditos técnicos importan más de lo habitual en un thriller comercial de esta envergadura.

También es una apuesta práctica para un estreno en streaming. Una película casi sin frases viaja entre idiomas con menos fricción, porque hay poco que subtitular o doblar, algo que encaja con una plataforma que vende el mismo título en decenas de países a la vez. Netflix anunció en febrero de 2024 que había adquirido «Monster», como parte de un paquete más amplio de títulos del sudeste asiático, y la estrenó tres meses después.

Rako Prijanto, del romance adolescente a un remake de terror

Rako Prijanto, nacido en Magelang (Java Central) en 1973, se formó como ayudante de dirección de Rudi Soedjarwo y Riri Riza. Coescribió el guion de Ada Apa dengan Cinta? (2002), un romance adolescente emblemático del cine indonesio, y escribió los poemas de amor de su protagonista, Rangga. Debutó como director con Ungu Violet en 2005.

Desde entonces se ha convertido en uno de los directores más prolíficos del cine comercial indonesio, y se mueve con soltura entre géneros: el drama histórico Sang Kiai (2013), que le valió el premio Citra a la mejor dirección en el Festival de Cine de Indonesia; las comedias Warkop DKI Reborn 3 y Warkop DKI Reborn 4; el romance #TemanTapiMenikah (2018); una versión indonesia del éxito italiano Perfetti sconosciuti (Perfect Strangers) para Prime Video (2022), y la película de terror Para Betina Pengikut Iblis (2023), que tuvo una segunda parte en 2024. Los remakes y las versiones locales de formatos extranjeros son terreno conocido para él: en 2025 dirigió las versiones cinematográficas indonesias de las series coreanas A Business Proposal y What’s Up with Secretary Kim.

Para «Monster» volvió a trabajar con el director de fotografía Batara Goempar, que había formado parte de los equipos de cámara de sus películas D’Bijis (2007) y Sang Kiai y que fotografió su Perfect Strangers. Batara Goempar ha ganado dos premios Citra a la mejor fotografía, por Before, Now & Then (2022), de Kamila Andini, y Samsara (2024), de Garin Nugroho, y ha rodado varias de las películas de género de Timo Tjahjanto, entre ellas May the Devil Take You (2018) y The Big 4 (2022). La música es de Ramondo Gascaro, y el montaje, de Sentot Sahid e Iriani Irin.

Dos protagonistas infantiles y dos adultos curtidos

Una historia sin diálogos carga un peso inusual sobre sus dos jóvenes intérpretes, Anantya Kirana y Sulthan Hamonangan, que dan vida a Alana y Rabin. Frente a ellos hay dos rostros conocidos del cine indonesio. Marsha Timothy, que interpreta a la secuestradora Murni, ganó el premio a la mejor actriz en Sitges y el premio Citra por Marlina the Murderer in Four Acts (2017), el wéstern de venganza de Mouly Surya que se estrenó en la Quincena de Realizadores de Cannes. También protagonizó The Forbidden Door (2009), de Joko Anwar, y apareció en The Raid 2 (2014).

Alex Abbad, que interpreta a Jack, empezó como presentador de MTV Asia antes de dedicarse a la actuación. El público internacional quizá lo conozca por Merantau (2009) y The Raid 2, de Gareth Evans, o por la serie de HBO Halfworlds (2015), y ganó el premio Citra al mejor actor de reparto por My Stupid Boss (2016). Ambos actores ya habían trabajado con el director: Marsha Timothy obtuvo una nominación al Citra por Merah itu Cinta (2007), de Rako Prijanto, y Alex Abbad formó parte del reparto de su Roman Picisan (2010).

Estreno en festival, nominaciones al Citra y lanzamiento mundial

«Monster» tuvo su estreno mundial en la 18.ª edición del Jogja-NETPAC Asian Film Festival el 29 de noviembre de 2023, donde compitió por los Indonesian Screen Awards del certamen, antes de que Netflix la pusiera ante un público de todo el mundo. En el Festival de Cine de Indonesia de 2024 recibió dos nominaciones al Citra, a mejor montaje (Sentot Sahid e Iriani Irin) y a mejores efectos visuales (Dalang Kreasi): dos categorías técnicas, algo coherente con una película cuya ambición declarada es contar su historia a través de la imagen y el sonido.

El remake también llegó mucho más lejos que su original. The Boy Behind the Door fue un pequeño título estadounidense de festival que recaudó unos 128.000 dólares y encontró a su público sobre todo entre los aficionados al terror, en un servicio de nicho. «Monster», en cambio, llegó a la mayor plataforma de streaming del mundo, como parte de un cine de género indonesio que, desde el éxito internacional de directores como Joko Anwar y Timo Tjahjanto, cruza con regularidad sus propias fronteras.

«Monster» se presenta como puro suspense y no como un drama social sobre el secuestro infantil, y no pretende ser la primera película de terror que prescinde de las palabras. Su interés está en otra parte: en hasta dónde puede llevar un director comercial una trama conocida cuando elimina la herramienta a la que la mayoría de las películas recurren primero, y en si una historia tan sombría gana o pierde tensión cuando sus personajes no tienen voz para pedir auxilio.

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