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Strays: promesas rotas por una ejecución irregular».

Molly Se-kyung
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Imagina a un perro abandonado en las calles de una gran ciudad, su dueño desapareciendo en el horizonte sin mirar atrás. La voz de Will Ferrell, cargada de ingenuo desespero, clamando por respuestas que nunca llegan. Strays (2023) comienza con esta imagen poderosa, un gancho emocional que podría haber sostenido una comedia más ambiciosa.

Dirigida por Josh Greenbaum en su debut como director de largometrajes, la película es una mezcla de live-action y animación, un género que ha tenido altibajos en los últimos años. La premisa—un perro abandonado que descubre la crudeza de la vida callejera mientras reevalúa su relación con su dueño—es prometedora. Sin embargo, Strays tropieza en su propia ambición, ofreciendo una experiencia desigual que oscila entre lo ingenioso y lo predecible.

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El casting de voces es, sin duda, uno de los puntos fuertes. Will Ferrell como Reggie aporta la misma energía maníaca que lo ha hecho famoso, pero aquí canalizada hacia un personaje vulnerable. Su interpretación oscila entre lo conmovedor y lo ridículo, dependiendo de la escena. Jamie Foxx como Bug roba las escenas con su actitud despreocupada y su diálogo lleno de referencias pop culturales. Isla Fisher como Maggie añade capas de humor absurdo que funcionan en momentos clave, mientras que Randall Park como Hunter aporta un toque de vanidad que contrasta con la crudeza del entorno.

La animación es otro aspecto destacable. Los diseños de personajes son expresivos y la paleta de colores vibrante captura la esencia de la ciudad. Sin embargo, la dirección de Greenbaum no logra equilibrar los dos tonos principales: una comedia cruda y visceral sobre la vida callejera, con gags que juegan con excremento y orina (los «tenets of canine life», como señalaron algunos críticos), y un mensaje más profundo sobre la redención y el auto-descubrimiento. La película intenta ser una sátira social disfrazada de aventura animal, pero nunca logra encontrar su voz única.

El mayor defecto de Strays es su estructura. La primera mitad es caótica, saltando de una subtrama a otra sin una transición clara. La segunda mitad intenta redimirse con un mensaje sobre la familia y el perdón, pero llega demasiado tarde. La resolución de Reggie y Doug se siente apresurada, casi como un afterthought. La película podría haber beneficiado de una narrativa más cohesionada, con arcos de personajes mejor definidos.

Los diálogos son otro punto débil. Las líneas de Bug están cargadas de referencias pop culturales que, en lugar de ser ingeniosas, parecen fuera de lugar. Aunque el humor escatológico puede funcionar para algunas audiencias, aquí se siente repetitivo y poco original. La película intenta compensar esto con escenas de acción bien coreografiadas, como la persecución en el metro, pero estos momentos son demasiado escasos.

El mensaje final de Strays—sobre la importancia de encontrar tu propia voz y no depender de otros—es válido, pero se entrega de manera predecible. La película intenta ser una crítica a las relaciones tóxicas, pero su enfoque es demasiado superficial. Los personajes secundarios, como Willy (Brett Gelman) y Rolf (Rob Riggle), tienen potencial cómico, pero sus arcos se sienten incompletos.

En cuanto al público objetivo, Strays parece dirigirse a una audiencia familiar, pero su humor crudo y su tono oscuro pueden alienar a los más jóvenes. Los adultos pueden apreciar las referencias culturales y el mensaje subyacente, pero la ejecución desigual de la película dificulta que cualquiera pueda disfrutarla plenamente.

Comparando Strays con otras comedias animadas recientes, como The Super Mario Bros. Movie (2023) o Puss in Boots: The Last Wish (2022), queda claro que falta una identidad visual y narrativa distintiva. Mientras que estas películas lograron equilibrar el humor, la acción y los mensajes emocionales, Strays se queda atrás en casi todos los aspectos.

La banda sonora es uno de los pocos elementos que funciona consistentemente. Llenas de ritmos urbanos, añade energía a las escenas de acción y complementa la atmósfera callejera. Sin embargo, incluso este aspecto positivo no es suficiente para salvar a la película de sus defectos más evidentes.

En definitiva, Strays es una película que quiere ser muchas cosas a la vez y no logra destacarse en ninguna. Aunque tiene momentos de genuina ternura y humor ingenioso, su estructura caótica, diálogos poco originales y mensaje predecible la convierten en una experiencia desigual.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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