Cine

Disney confía a Colman Domingo y Robert O’Hara una Tiana en imagen real: una historia nueva, no un remake

Martha Lucas

Durante una década, la división de imagen real de Disney ha tratado su biblioteca de animación menos como material de origen que como un conjunto de planos, calcando cada clásico sobre la película casi fotograma a fotograma. Lo más revelador de su plan para la princesa Tiana es que rompe la costumbre. El estudio no busca a alguien que copie La princesa y el sapo; busca a dos guionistas que compongan una obra nueva en torno a su heroína.

Según adelantó Deadline, Colman Domingo y Robert O’Hara están en conversaciones para coescribir un largometraje original de imagen real inspirado en el original animado — un spin-off en espíritu más que un remake plano por plano. Ninguno de los dos está vinculado para protagonizar o dirigir. Lo que se ofrece sobre la mesa es la autoría misma, la cualidad que más visiblemente han echado en falta los recientes remakes de Disney.

El emparejamiento se lee como una tesis sobre de dónde debería venir esa autoría. O’Hara es dramaturgo y director cuya puesta en escena de Slave Play de Jeremy O. Harris le valió una nominación al Tony en 2020 y una reputación por tratar la historia racial estadounidense sin edulcorarla. Domingo, dos veces nominado al Oscar por Rustin y Sing Sing, fue dramaturgo y actor de teatro mucho antes de que la Academia de Cine se fijara en él. Ambos aprendieron su oficio en salas donde una historia tiene que sobrevivir a ser dicha en voz alta — precisamente la prueba que suele fallar un cuento de hadas reescrito para adultos.

El original, dirigido por Ron Clements y John Musker y cantado por Anika Noni Rose, fue el último musical dibujado a mano de Disney y su primera película construida en torno a una princesa negra, una fábula de la Nueva Orleans del jazz que la compañía ha mantenido discretamente en circulación — más notoriamente al rediseñar una atracción emblemática del parque como Tiana’s Bayou Adventure, una historia situada después de los créditos. Un largometraje original podría seguir esa lógica, ampliando el mundo de Tiana en lugar de repetir su trama, y respondiendo a una vieja crítica de que la película animada dejó a su heroína convertida en rana durante demasiado tiempo de su propia película.

El momento agudiza la apuesta. Snow White quedó muy por debajo de las expectativas, el Moana de imagen real tuvo un rendimiento inferior, y un remake de Tangled y una secuela de Lilo & Stitch esperan en la misma cola. Un estudio que ha pasado años vendiendo a las audiencias su propia nostalgia, en este título propone venderles algo que no ha hecho antes.

Trama, reparto y director son todavía páginas en blanco. Pero la forma de la apuesta ya es legible: por primera vez en una larga serie de remakes, Disney se pregunta qué podría decir una princesa, no solo con qué fidelidad puede ser redibujada.

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