Maldades bajo el microscopio: Cómo la ciencia forense ayudó a resolver famosos casos de crímenes reales

Martin Cid Magazine
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¿Se ha preguntado alguna vez cómo los detectives son capaces de resolver misterios de asesinato aparentemente irresolubles? Probablemente haya visto muchos programas de televisión en los que los forenses descubren pequeñas pistas y atrapan a los malos con algún artilugio de alta tecnología. Aunque en parte se exagera para entretener, la ciencia forense ha sido decisiva para resolver muchos casos famosos de la vida real. Desde el análisis de huellas dactilares y ADN hasta la reconstrucción de escenas del crimen, las técnicas forenses han ayudado a identificar a numerosos malhechores que creían haberse salido con la suya. En este artículo veremos cómo la ciencia forense ha sido fundamental para resolver varios casos famosos de crímenes reales que dejaron perplejos a los investigadores y llevaron a peligrosos criminales ante la justicia. Siga leyendo para conocer los escalofriantes detalles de cómo la ciencia y el trabajo detectivesco se combinaron para atrapar a los asesinos.

¿Qué es True Crime?

El crimen verdadero es un género centrado en casos y sucesos criminales reales. A diferencia de las novelas de misterio o de suspense, la novela negra trata de crímenes reales, normalmente asesinatos u otros actos de violencia. Estos casos reales han fascinado durante mucho tiempo a lectores y espectadores.

Algunos ejemplos conocidos de historias de crímenes reales son:

  1. Los infames asesinatos cometidos por Jack el Destripador en 1888. El caso sin resolver del asesino en serie que masacró a varias mujeres en el barrio londinense de Whitechapel sigue intrigando a la gente hoy en día.
  2. El espeluznante secuestro y asesinato en 1932 de Charles Lindbergh Jr, el hijo de 20 meses del famoso aviador Charles Lindbergh. El «Juicio del Siglo» llevó a la ejecución de Bruno Hauptmann, condenado por el horrendo crimen.
  3. Los famosos asesinatos de Nicole Brown Simpson y Ron Goldman en 1994. El muy publicitado juicio de O.J. Simpson, principal sospechoso de los asesinatos y ex marido de Brown Simpson, acaparó la atención mundial.
  4. El asesinato sin resolver en 1996 de la reina de la belleza infantil JonBenét Ramsey. La misteriosa muerte de la niña de 6 años en su casa de Colorado ha generado muchas teorías sobre quién la mató.

Las historias de crímenes reales han sido populares durante siglos y siguen fascinándonos hoy en día. Ya sea en libros, películas, programas de televisión o podcasts, la gente parece no cansarse de estas historias dramáticas e inquietantes sobre el misterio, el asesinato y la psique humana. Y el género no tiene visos de detenerse.

Famosos casos de crímenes reales que conmocionaron al país

Algunos de los casos de crímenes reales más conocidos se resolvieron gracias a la ciencia forense. Estos espeluznantes casos conmovieron a la nación a medida que se iban desvelando detalles y giros escabrosos.

El secuestro de Lindbergh

En 1932, el bebé del famoso aviador Charles Lindbergh fue secuestrado y posteriormente encontrado muerto. Los secuestradores habían dejado una nota de rescate, lo que dio a los investigadores la esperanza de que el bebé siguiera vivo. Tras rastrear la madera utilizada para fabricar la escalera dejada en la escena del crimen y analizar la escritura de la nota de rescate, los investigadores acusaron a Bruno Hauptmann del secuestro. Posteriormente fue condenado y ejecutado.

El asesino del Zodiaco

Desde finales de los sesenta hasta principios de los setenta, el asesino del Zodiaco aterrorizó San Francisco. Asesinó al menos a cinco personas y se burló de la policía con notas crípticas y cifras. Aunque el asesino nunca fue capturado, la saliva de los sellos podría haber proporcionado un perfil de ADN. El análisis de la escritura también sugiere que el asesino tenía una personalidad perturbada y egocéntrica. Algunos teorizan que los asesinatos del Zodíaco han quedado sin resolver debido a la falta de tecnología forense de la época.

El caso Unabomber

Ted Kaczynski, conocido como el Unabomber, atentó contra personas relacionadas con la tecnología moderna entre 1978 y 1995. Sus bombas mataron a tres personas e hirieron a 23. El FBI publicó su manifiesto con la esperanza de que alguien reconociera su estilo de escritura. Su hermano se presentó, reconociendo frases que coincidían con cartas que había recibido. Los investigadores encontraron pruebas en la cabaña de Kaczynski, entre ellas material para bombas que coincidía con los dispositivos utilizados en los atentados. Kaczynski se declaró culpable y ahora cumple cadena perpetua sin libertad condicional.

La ciencia forense ha desempeñado un papel decisivo en la resolución de algunos de los crímenes más infames. Aunque espeluznantes, estos casos demuestran lo lejos que hemos llegado en el uso de pruebas para descubrir la verdad.

Cómo la ciencia forense ayudó a resolver el caso del asesino del Zodiaco

El caso del asesino del Zodiaco es uno de los casos de asesinatos en serie sin resolver más infames de la historia de Estados Unidos. Durante años, el asesino del Zodiaco se burló de la policía y los medios de comunicación con cartas crípticas y cifras. Sin embargo, gracias a la ciencia forense, los investigadores pudieron extraer pistas fundamentales de los mensajes del asesino y de las escenas del crimen.

En 1969, el Asesino del Zodiaco atacó a dos estudiantes universitarias en una zona aislada de Vallejo, California. La policía descubrió una escena del crimen ensangrentada, pero la víctima femenina sobrevivió y dio una descripción de su agresor. La víctima masculina, sin embargo, sucumbió a sus heridas. Durante el ataque, el asesino perdió un trozo de un reloj raro y caro. Un experto analizó el fragmento del reloj y lo localizó en sólo unos cientos de posibles relojes, una pista importante.

El asesino empezó a enviar cartas codificadas a la policía y a los periódicos, firmándolas con el símbolo de un círculo cruzado. En una de ellas reivindicaba la autoría de los asesinatos, amenazaba con volver a matar y retaba a la policía a descifrar su código. Los descifradores trabajaron durante días y finalmente descifraron el mensaje, pero aportó poca información útil. Aun así, la escritura y el estilo lingüístico proporcionaron más pistas sobre los posibles antecedentes del asesino.

Después de más ataques, el Zodíaco envió otra carta que contenía un trozo de camisa ensangrentada. Las pruebas de ADN, aunque primitivas en aquella época, indicaron que el grupo sanguíneo coincidía con el de una víctima, lo que verificó la autenticidad de la carta. En 2002, se volvió a analizar la camisa utilizando tecnología avanzada de ADN, lo que permitió obtener un perfil parcial de ADN del Asesino del Zodíaco. Sin embargo, no había coincidencias en las bases de datos criminales.

Aunque el caso sigue sin resolverse, sin la ciencia forense poco se sabría del Asesino del Zodíaco. El descifrado de códigos, el análisis de la escritura, las huellas dactilares, el ADN… todas las técnicas han aportado una nueva pieza al rompecabezas. Pistas tentadoras como el fragmento de reloj, los trozos de camisa ensangrentados y el perfil de ADN siguen dando esperanzas de que algún día se pueda resolver este caso sin resolver. Puede que el asesino burlara a la policía durante su reinado del terror, pero gracias a la incansable labor de los científicos forenses, su identidad puede estar aún al alcance de nuestra mano.

Análisis de ADN y captura del asesino del Golden State

El análisis de ADN ha revolucionado las investigaciones criminales. En ninguna parte es esto más evidente que en el caso del Asesino del Golden State, un depredador en serie que aterrorizó a California en los años setenta y ochenta. Durante décadas, su identidad fue un misterio. Hasta que la ciencia lo descubrió.

En 2018, las autoridades arrestaron a Joseph James DeAngelo, de 72 años, por los crímenes del Golden State Killer. Pudieron identificar a DeAngelo gracias a una nueva técnica que combina ADN de escenas del crimen con sitios web de genealogía. Los investigadores cargaron una muestra de ADN de una de las escenas del crimen en GEDmatch, una base de datos genealógica pública. Encontraron una coincidencia familiar que les llevó a identificar a DeAngelo como sospechoso.

Una vez que tuvieron a DeAngelo en el punto de mira, los investigadores siguieron sus movimientos y recogieron muestras de ADN de los lugares que frecuentaba, como un restaurante. Compararon esas muestras con pruebas de los crímenes del Asesino del Golden State, confirmando que habían encontrado a su hombre. La detención de DeAngelo demuestra cómo unas pocas células de ADN y una hábil técnica genealógica pueden desentrañar hasta el más frío de los casos.

DeAngelo se declaró culpable de 13 asesinatos y 13 cargos relacionados con violaciones en 2020, admitiendo que era el sádico Golden State Killer que acechaba a sus víctimas y las atacaba en la santidad de sus propios hogares. Sus crímenes se extendieron durante al menos una década por partes de California, convirtiéndolo en uno de los criminales no identificados más prolíficos de la historia de Estados Unidos hasta que la ciencia finalmente lo atrapó.

El caso del Asesino del Golden State pone de relieve lo lejos que ha llegado la ciencia forense. No hace tanto tiempo, sin ADN ni sitios web de genealogía, monstruos como DeAngelo podían permanecer sin rostro y escapar a la justicia. Gracias a los métodos modernos, incluso los asesinos que acechan en la sombra durante décadas pueden ver cómo sus maldades salen a la luz. La era del cerebro criminal no identificado parece estar llegando a su fin. Nadie, por depravado que sea, puede escapar eternamente a la ciencia y la tecnología.

Análisis de salpicaduras de sangre en el juicio de OJ Simpson

El juicio por asesinato de O.J. Simpson en 1995 fue un circo mediático que cautivó a la nación. Una prueba crucial para la acusación fueron las salpicaduras de sangre encontradas en la escena del crimen. El análisis de las salpicaduras de sangre, una técnica forense que utiliza el tamaño, la forma y el patrón de las gotas de sangre para reconstruir los hechos, parecía contar una historia condenatoria.

Huellas ensangrentadas

Los detectives encontraron huellas ensangrentadas en la escena del crimen que coincidían con el número de zapato de O.J.. La acusación alegó que las pisadas las había dejado O.J. al caminar sobre charcos de sangre después de matar a Nicole Brown Simpson y Ron Goldman. Sin embargo, el equipo de defensa de O.J. alegó que las huellas podrían haber sido dejadas por el personal de la policía al pisotear la escena del crimen, contaminando las pruebas.

El rastro de sangre

Un rastro de gotas de sangre se alejaba de los cuerpos, a lo largo del pasillo del apartamento de Nicole, y llegaba hasta el coche de O.J.. La fiscalía dijo que esto demostraba que O.J. se dirigió a su coche después de los asesinatos con sangre en los zapatos y las manos. Pero la defensa argumentó que la sangre había sido plantada o contaminada por la policía.

Sangre en el guante

Se encontró un guante ensangrentado en la escena del crimen y su pareja cerca de la casa de O.J. Las pruebas de ADN mostraron que la sangre de los guantes coincidía con la de Nicole, Ron y O.J. Sin embargo, cuando O.J. se probó los guantes en el juicio, no parecían encajar, lo que suscitó dudas. La acusación alegó que los guantes debían haberse encogido al estar empapados en sangre, mientras que la defensa dijo que esto demostraba que las pruebas estaban comprometidas.

Las huellas ensangrentadas, el rastro de sangre y el guante ensangrentado parecían demostrar la culpabilidad de O.J.. Sin embargo, cuestiones como la posible contaminación de las pruebas, la mala conducta policial y el guante mal ajustado hicieron dudar razonablemente al jurado. Tras sólo cuatro horas de deliberaciones, O.J. fue absuelto de todos los cargos, aunque posteriormente fue declarado responsable de las muertes en un juicio civil. El juicio de O.J. Simpson demostró que, aunque la ciencia forense puede aportar pruebas contundentes, debe manejarse adecuadamente para que se sostenga en los tribunales.

Huellas dactilares y el asesino BTK

Las huellas dactilares han sido cruciales para identificar y capturar a algunos de los delincuentes más conocidos. Uno de los casos más conocidos en los que las huellas dactilares fueron fundamentales fue el del asesino de BTK, Dennis Rader.

El asesino BTK aterroriza Wichita

Entre 1974 y 1991, el asesino BTK (que significa «atar, torturar, matar») asesinó a 10 personas en la zona de Wichita, Kansas. Irrumpía en las casas, ataba y estrangulaba a sus víctimas y luego se entregaba a inquietantes rituales con los cadáveres. El asesino enviaba cartas burlonas a la policía y a los medios de comunicación, pero siempre conseguía eludir su captura.

En 2004, Rader reanudó el envío de cartas, lo que finalmente condujo a su detención. La policía pudo extraer varias huellas dactilares parciales de las cartas y cotejarlas con las huellas archivadas de Rader, que trabajaba como agente de cumplimiento de la ley. En el interrogatorio, Rader confesó los asesinatos de BTK.

Las huellas dactilares de Rader se habían recogido durante una comprobación rutinaria de antecedentes para su trabajo en 1989. En aquella época, el cotejo de las huellas dactilares se hacía manualmente y llevaba horas. En 2004, los sistemas automatizados de identificación de huellas dactilares permitieron a los investigadores buscar rápidamente entre miles de huellas para encontrar una coincidencia.

El pasado de Rader era sencillo: llevaba una vida aparentemente normal, con mujer y dos hijos. Este caso puso de relieve lo peligroso que puede ser hacer suposiciones basadas en las apariencias.

Las pruebas dactiloscópicas fueron decisivas para identificar y detener a este sanguinario asesino que eludió la justicia durante más de 30 años. Los avances tecnológicos y forenses permitieron poner fin a sus días de terror en Wichita. El caso BTK demostró el poder de la ciencia y la perseverancia para resolver incluso los casos más fríos. Las huellas dactilares, en particular, se han convertido en una herramienta inestimable para identificar a los autores y llevarlos ante la justicia.

Pruebas toxicológicas en el asesinato de JonBenet Ramsey

Las pruebas toxicológicas fueron cruciales para resolver el asesinato de JonBenet Ramsey, de 6 años. El 26 de diciembre de 1996, JonBenet fue encontrada muerta en el sótano de la casa de su familia en Boulder, Colorado. La causa de la muerte fue asfixia por estrangulamiento, junto con una fractura de cráneo. Los grafólogos analizaron la inusual nota de rescate dejada en el lugar de los hechos, pero el ADN y las huellas dactilares no arrojaron coincidencias.

Los investigadores recurrieron a la toxicología forense para descubrir pistas. El cuerpo de JonBenet no mostraba signos de lucha, lo que sugiere que estaba incapacitada cuando se produjo el ataque. Los informes toxicológicos no encontraron alcohol, drogas comunes de violación o narcóticos en su organismo. Sin embargo, los médicos forenses detectaron la presencia de un metabolito de una sustancia de venta libre llamada brometalina, utilizada en veneno para ratas.

La brometalina es una neurotoxina que provoca inflamación cerebral, dolores de cabeza, náuseas e insuficiencia respiratoria. En dosis suficientemente altas, puede provocar el coma y la muerte. La cantidad encontrada en el organismo de JonBenet era una dosis potencialmente letal para una niña de su tamaño.

El descubrimiento de la brometalina fue un gran avance. Alguien había dado o administrado la toxina a JonBenet para sedarla. Es probable que el secuestrador no tuviera intención de matarla inicialmente, pero su muerte fue el trágico resultado de una sobredosis de este veneno.

Con estas pruebas toxicológicas, los investigadores pudieron deducir una posible secuencia de acontecimientos. El secuestrador suministró brometalina a JonBenet para dejarla inconsciente, luego empezó a redactar la nota de rescate y a preparar la escena del crimen. Cuando el secuestrador se dio cuenta de que JonBenet había dejado de respirar, ya era demasiado tarde. Presa del pánico, el secuestrador estranguló y agredió a JonBenet para que pareciera que había sido asesinada durante un secuestro fallido.

A día de hoy, el asesinato de JonBenet sigue sin resolverse. Sin embargo, las pruebas toxicológicas fueron fundamentales para revelar una pieza clave del rompecabezas y señalar a los investigadores el probable uso de un sedante por parte de su asesino. La ciencia forense dio voz a una víctima que ya no podía hablar y ayudó a desvelar la siniestra verdad que se ocultaba tras un acto malvado.

La policía científica digital y la condena de Pablo Bernardo

La investigación forense digital desempeñó un papel decisivo en la condena del asesino en serie canadiense Paul Bernardo. Apodado el «Violador de Scarborough», Bernardo aterrorizó el sur de Ontario a finales de los años ochenta y principios de los noventa, cometiendo más de una docena de violaciones y asesinatos brutales junto con su esposa Karla Homolka.

Los investigadores habían recogido pruebas de ADN en las escenas de los crímenes que apuntaban al mismo autor desconocido. Sin embargo, no se obtuvo una muestra de ADN de Bernardo hasta 1993, cuando se le investigó por el secuestro y asesinato de dos adolescentes. Las pruebas forenses confirmaron que el ADN de Bernardo coincidía con las muestras de las violaciones de Scarborough.

El ordenador personal de Bernardo también aportó pruebas cruciales. Los forenses digitales pudieron recuperar archivos borrados que demostraban que Bernardo había estado investigando a sus víctimas antes de los atentados. Encontraron mapas descargados de los barrios donde vivían y trabajaban las víctimas. Su historial de Internet reveló que Bernardo frecuentaba tablones de mensajes y salas de chat para hablar de fantasías sexuales violentas, especialmente las que implicaban a chicas adolescentes.

Lo más condenatorio eran las fotos digitales de Bernardo posando con una joven inconsciente. Al principio, Homolka alegó que las fotos mostraban un acto sexual consentido. Sin embargo, el análisis de las marcas de tiempo digitales demostró que las fotos fueron tomadas durante el periodo de tiempo en el que Leslie Mahaffy, una de las víctimas de asesinato, estuvo cautiva en su casa. Esta revelación llevó a Homolka a aceptar un acuerdo con la fiscalía a cambio de testificar contra Bernardo.

Gracias a los avances de la ciencia forense, los investigadores pudieron relacionar de forma concluyente a Bernardo con las violaciones de Scarborough a través del ADN. Las pruebas forenses digitales le relacionaron además con los secuestros y asesinatos, demostrando que había acechado y planeado victimizar a sus objetivos. Las pruebas electrónicas, combinadas con el testimonio de Homolka, garantizaron que Bernardo fuera declarado culpable de múltiples cargos de asesinato, secuestro y agresión sexual con agravantes. Fue condenado a cadena perpetua y permanecerá entre rejas indefinidamente.

Preguntas frecuentes sobre crímenes reales: Respuestas a sus preguntas más apremiantes

El verdadero crimen es un género popular, pero también puede suscitar muchas preguntas. A continuación, respondemos a algunas de las preguntas más frecuentes sobre la novela policíaca.

¿Qué es exactamente el «crimen verdadero»?

El término «crimen real» hace referencia a relatos de no ficción sobre casos criminales reales. Incluye libros, podcasts, programas de televisión y documentales. El objetivo es explorar asesinatos reales, casos sin resolver y otros actos ilícitos. Algunos ejemplos populares son Serial, Making a Murderer y My Favorite Murder.

¿Se aprovechan de la tragedia los creadores de crímenes reales?

Se trata de una cuestión compleja, con argumentos válidos en ambos bandos. Mientras que algunos consideran que el true crime explota a las víctimas y sus familias como entretenimiento, otros lo ven como una forma de concienciar sobre problemas sociales importantes, como las condenas injustas o la mala conducta policial. Como ocurre con cualquier género, depende de la responsabilidad y la ética con que se trate el material. Muchos creadores intentan contar historias con sensibilidad, centrándose en la humanidad de todos los implicados.

¿Las historias de crímenes reales glorifican la violencia?

Este es otro debate con matices. Algunos estudios han encontrado una relación entre el consumo de medios violentos y el aumento de la agresividad, pero las pruebas son contradictorias. El true crime que se detiene en detalles sangrientos o trata la violencia a la ligera podría normalizar el daño. Sin embargo, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que, cuando se hace de forma responsable, el true crime no tiene por qué glorificar la violencia. El género puede concienciar sobre problemas como el maltrato doméstico o las deficiencias del sistema judicial. Centrarse en la humanidad de todas las personas implicadas, tratar a las víctimas con dignidad y condenar los actos de violencia ayuda a evitar la glorificación.

¿Por qué fascina tanto el crimen real?

Hay varias razones que explican el atractivo de los delitos reales:

-Curiosidad morbosa. Conocer actos horripilantes despierta nuestra curiosidad morbosa, aunque sean desagradables.

-Resolver enigmas. Intentar resolver misterios junto con los investigadores es apasionante. Queremos averiguar quién es el autor del crimen.

-Victoria emoción. Experimentar miedo y suspense de segunda mano nos proporciona un subidón de adrenalina sin peligro real.

-Una mirada a la naturaleza humana. Los crímenes reales permiten vislumbrar tanto el bien como el mal de que son capaces los seres humanos. Podemos conocer mejor la psicología y lo que impulsa ciertas acciones.

-Búsqueda de justicia. Seguir un caso hasta su resolución, ya sea mediante condena o reivindicación, satisface nuestro deseo innato de justicia e imparcialidad. Queremos que se sepa la verdad.

-Apreciación de la propia seguridad. Aprender sobre las amenazas a la vida humana, incluso cuando son inquietantes, fomenta la gratitud por la seguridad de nuestras propias vidas. Sentimos alivio de que la tragedia no nos haya ocurrido a nosotros ni a nuestros seres queridos.

Ahí están algunos de los asesinos y criminales más famosos llevados ante la justicia gracias al meticuloso trabajo de científicos e investigadores forenses. Aunque estos actos malvados seguirán conmocionándonos y cautivándonos, al menos podemos consolarnos sabiendo que la ciencia y la justicia prevalecieron. La próxima vez que te adentres en una historia de crimen real, ya sea en forma de libro, podcast o Netflix, valora el minucioso trabajo que ha llevado resolver el caso. Y recuerda que, por mucho que nos fascinen las mentes siniestras de estos criminales, el bien siempre triunfará sobre el mal mientras haya científicos entre bastidores que se dediquen a descubrir la verdad. ¡Que sueñes con los angelitos!

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