Música

‘The Great Mass’ (2011), de Septicflesh: diez temas en los que la orquesta no es un mero adorno

Alice Lange
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‘The Great Mass’, el octavo álbum de estudio de la banda griega Septicflesh, obliga a enfrentarse a algo que el género suele esquivar. A lo largo de diez temas, el disco pone en contacto directo la maquinaria abrasiva del death metal y una escritura orquestal elaborada, sin que ninguno de los dos elementos quede relegado a un segundo plano. Mientras que la mayoría de los discos de metal que recurren a arreglos clásicos usan la orquestación para crear ambiente o textura, ‘The Great Mass’ le concede un peso estructural: las líneas sinfónicas sostienen la lógica melódica, y la instrumentación metalera impulsa el ritmo y la contundencia física.

Ese reparto de funciones distingue el disco del amplio territorio del metal sinfónico. El género tiene una larga tradición de utilizar cuerdas y coros para suavizar o engrandecer la agresividad del death metal; ‘The Great Mass’ no hace ni una cosa ni la otra. La banda griega ha explorado esta combinación a lo largo de su discografía, pero la escala y el compromiso compositivo de este álbum superan los de sus intentos anteriores. El resultado exige atención por igual a ambos materiales de partida: el death metal no hace concesiones y la escritura orquestal no es decorativa.

El contexto del género importa para quien no conozca las exigencias particulares del death metal sinfónico. Esta forma requiere dos tipos de precisión técnica que rara vez coinciden: los inflexibles estándares de ejecución del death metal y el vocabulario compositivo de la escritura orquestal. La mayoría de los grupos que intentan fusionarlos se inclinan hacia uno de los extremos: un metal sinfónico accesible con estética death metal, o death metal puro con añadidos orquestales. Septicflesh trabaja en esa intersección menos frecuente, donde ambas formas son elementos estructurales, no decorativos.

Los datos de audiencia reflejan ese compromiso. Con más de 55.600 oyentes y más de 1,3 millones de reproducciones en Last.fm, ‘The Great Mass’ demuestra tener una presencia sólida en el catálogo, más que una visibilidad cercana a las listas: cifras que apuntan a escuchas repetidas por parte de una base de seguidores entregada. El death metal sinfónico tiene una presencia especialmente fuerte en los mercados europeos, y la banda griega ocupa un lugar singular dentro del género: su contexto mediterráneo dota a la escritura orquestal de un carácter oscuro y austero, distinto del sonido escandinavo del metal sinfónico.

La ambición del álbum también entraña riesgos. El reto de producción que supone combinar la densidad sonora del death metal con arreglos orquestales completos da lugar a momentos en los que las capas parecen sumarse, en vez de fundirse: pasajes en los que ambos elementos comparten espacio sin llegar a integrarse del todo. Es probable que quienes no conozcan el género encuentren opaco este universo sonoro en una primera escucha; el disco recompensa la atención prolongada, más que la accesibilidad inmediata.

El álbum se grabó entre julio y septiembre de 2010 en Devasoundz, en Grecia, y The Abyss, en Suecia, con Peter Tägtgren a la producción. Christos Antoniou escribió la orquestación, que grabó la Prague Philharmonic Orchestra. El álbum recibió elogios generalizados tras su publicación y, en 2021, Metal Hammer lo situó en el noveno puesto de su lista de los mejores álbumes de metal sinfónico de todos los tiempos.

‘The Great Mass’ no es un lanzamiento nuevo: se publicó el 11 de abril de 2011, y en agosto de 2026 apareció en los listados una nueva edición digital, quince años después.

Corrección: una versión anterior de este artículo presentó ‘The Great Mass’ como un lanzamiento nuevo y afirmó que no se distribuía en Spotify. El álbum se publicó en 2011; el registro de 2026 corresponde a una nueva edición digital.

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