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ARA San Juan: reconstrucción fría pero necesaria»: veredicto real

Alice Lange
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La imagen del submarino ARA San Juan hundiéndose en las oscuras profundidades del Atlántico Sur, con sus luces parpadeantes apagándose una a una, es el impacto visual que persiste después de ver ARA San Juan: El Submarino Que Desapareció. Esta docuserie argentina de Netflix, dirigida por Mauricio Albornoz Iniesta, reconstruye el trágico hundimiento del 2017 con meticulosidad investigativa y un tono sombrío que refleja la gravedad del evento. Desde su estreno en marzo de 2024, la serie ha logrado capturar la atención no solo por su enfoque en uno de los desastres navales más trágicos de Argentina, sino también por cómo entrelaza el dolor humano con las fallas institucionales que lo permitieron.

La serie se estructura alrededor de entrevistas con expertos en submarinos, familiares de las víctimas y testigos clave, tejiendo un relato fragmentado pero coherente. Albornoz Iniesta opta por una narrativa no lineal, alternando entre los eventos del hundimiento, las investigaciones posteriores y las reacciones emocionales de quienes perdieron seres queridos. Este enfoque multiplicapa permite al espectador comprender tanto la magnitud técnica del desastre como su impacto humano. Sin embargo, esta estructura también presenta desafíos: en ocasiones, la serie se siente más como un informe técnico que como una narrativa cinematográfica cohesionada.

Donde la serie destaca es en su uso de material de archivo. Los planos aéreos de la búsqueda infructuosa, las grabaciones de sonar que captaron sonidos ambiguos bajo el agua, y las imágenes satelitales de la zona de búsqueda evocan una sensación de impotencia y misterio. La dirección de Albornoz Iniesta es particularmente efectiva en estos momentos, utilizando el silencio y los planos largos para transmitir la escala del desastre. La música, aunque mínima, refuerza este ambiente lúgubre sin sobrecargar la narrativa.

El episodio más impactante, «Aguas turbias», expone tensiones entre los familiares de la tripulación desaparecida y el gobierno argentino, sugiriendo acusaciones de espionaje ilegal durante las operaciones de búsqueda. Esta revelación no solo añade capas narrativas, sino que también cuestiona la transparencia institucional en medio del dolor colectivo. La serie sugiere que el submarino podría haber estado involucrado en actividades de espionaje cerca de las Islas Malvinas, una acusación que añade un nivel de complejidad política al desastre.

En términos de actuaciones, el peso recae en las entrevistas. Elias Argentiere y Luis Tagliapietra, entre otros, transmiten una mezcla de dolor y frustración que humaniza la tragedia. Sus testimonios son el núcleo emocional de la serie, pero su impacto se ve limitado por la estructura fría y distanciada de la narración. La dirección podría haber beneficiado de un enfoque más íntimo en estos momentos, permitiendo a los entrevistados contar sus historias con mayor profundidad emocional.

La originalidad de la serie reside en su enfoque multicapa: no solo es un documental sobre un desastre naval, sino también una crítica implícita a las fallas sistémicas que permitieron el hundimiento. La serie explora temas como la corrupción, la negligencia institucional y la falta de transparencia, pero estos temas a menudo se sienten subordinados a la narrativa técnica del desastre. Este enfoque puede alienar al espectador casual que busca una historia más centrada en las personas afectadas.

El ajuste al género documental es sólido, aunque no innovador. La serie cumple con los estándares del formato, pero carece del brillo que la elevaría por encima de otros documentales investigativos. Comparada con obras como The Last Days in the Desert o The Messenger, ARA San Juan: The Submarine That Disappeared se queda corta en términos de innovación narrativa y visual.

El sonido y la música, mínimos pero efectivos, refuerzan el ambiente lúgubre sin sobrecargar la narrativa. La banda sonora, compuesta por sonidos ambientales del océano y música instrumental sombría, añade una capa adicional de tensión al relato. Sin embargo, en algunos momentos, la falta de variedad en la banda sonora puede hacer que ciertos episodios se sientan monótonos.

En última instancia, ARA San Juan: The Submarine That Disappeared es un esfuerzo respetable pero no esencial. Logra conmover en momentos clave, especialmente cuando se centra en las historias humanas detrás de los números y protocolos, pero su estructura y ritmo la mantienen alejada del impacto que podría haber tenido. La serie está dirigida a un público interesado en documentales investigativos y en la historia naval argentina, pero puede resultar demasiado técnica para el espectador casual.

MCM Score: 6.7/10 — craft 2 / story 2 / performances 1 / originality 1 / genre_fit 2.

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