Televisión

Maldivas: promesa incumplida por incoherencia narrativa

Veronica Loop
Añádenos en Google

El incendio que consume la vida de la madre de Liz en el primer episodio de Maldivas es una imagen poderosa: llamas anaranjadas reflejándose en los ojos de Bruna Marquezine, un plano cerrado que promete tensión y misterio. Pero esa promesa se desvanece rápido. La serie de Natalia Klein (2022) comienza con fuerza, pero luego se ahoga en su propia ambición de mezclar géneros sin coherencia.

Klein intenta crear una mezcla explosiva: comedia negra, drama familiar y thriller policial. El resultado es un cóctel desequilibrado. Maldivas sigue a Liz (Marquezine), una joven que huye de Goiás hacia Río de Janeiro después de la muerte sospechosa de su madre. Allí, se esconde en el condominio Maldivadas, un microcosmos de personajes excéntricos donde conviven clases sociales opuestas. La idea central —explorar las tensiones entre ricos y pobres en una metrópolis desigual— no es nueva, pero tiene potencial.

YouTube video

El problema radica en la ejecución. Klein, que también escribe y actúa en la serie, no logra encontrar un tono consistente. Los momentos de humor absurdo (como los diálogos exagerados de Sheron Menezzes como Rayssa) chocan con escenas dramáticas mal editadas. Por ejemplo, cuando Liz descubre detalles sobre el incendio, las transiciones entre flashbacks y presente son confusas. La narrativa se siente fragmentada, como si la serie no supiera qué historia contar: ¿es un drama de venganza, una comedia social o un thriller policial?

La serie también intenta criticar la gentrificación y las desigualdades sociales en Río de Janeiro, pero lo hace de manera superficial. Los personajes ricos del condominio Maldivadas son caricaturas: desde el empresario corrupto hasta la esposa frívola. La fotografía ayuda a contrastar estos mundos —los planos abiertos del edificio lujoso frente a los callejones oscuros—, pero la dirección no profundiza en las contradicciones de sus personajes.

El mayor defecto de Maldivas es su estructura. Klein recurre a recursos narrativos repetitivos, como los testimonios grabados en video que Liz ve para entender lo sucedido. Estos segmentos, narrados por ella misma, interrumpen el flujo de la trama sin aportar profundidad. Además, la voz en off de Klein (que también interpreta a Verônica) es torpe y artificial. Los críticos en IMDb coincidieron: aunque algunos elogiaron la premisa, varios señalaron que su actuación y narrativa fueron los puntos débiles.

El elenco intenta salvar el barco, pero con resultados desiguales. Marquezine entrega una interpretación sobria y contenida, adecuada para un drama, pero no tiene química con Enzo Romani como Denilson, el investigador que la persigue. Romani, por otro lado, roba escenas con su presencia magnética y su habilidad para combinar seriedad y humor. Klebber Toledo y Sheron Menezzes aportan momentos memorables, pero sus arcos quedan subutilizados.

La serie también intenta criticar la gentrificación y las desigualdades sociales en Río de Janeiro, pero lo hace de manera superficial. Los personajes ricos del condominio Maldivadas son caricaturas: desde el empresario corrupto hasta la esposa frívola. La fotografía ayuda a contrastar estos mundos —los planos abiertos del edificio lujoso frente a los callejones oscuros—, pero la dirección no profundiza en las contradicciones de sus personajes.

Comparada con otras series brasileñas recientes, Maldivas palidece. Maldivas se siente improvisada. Incluso su banda sonora recurre a clichés: música dramática donde no corresponde, como en las escenas de confrontación entre Liz y Denilson.

Klein parece inspirarse en el cine brasileño de los 90, pero sin la profundidad de directores como Fernando Meirelles o Walter Salles. Maldivas quería ser una sátira social inteligente, pero termina siendo un collage de ideas mal ensambladas. La serie está dirigida a un público joven que busca entretenimiento rápido, pero incluso para ese segmento, el resultado es decepcionante.

El título Maldivas es irónico. Las islas Maldivas son conocidas por su belleza paradisíaca, pero en la serie, el condominio Maldivadas es cualquier cosa menos un refugio. Es un lugar de conflicto, donde las tensiones sociales se agudizan. Klein intenta usar este contraste para explorar temas como la identidad y la clase social, pero la ejecución carece de sutileza.

La serie también aborda el tema del duelo y la pérdida, especialmente a través del personaje de Liz. Su búsqueda de respuestas sobre la muerte de su madre es el motor de la trama. Sin embargo, estos momentos emotivos son pocos y están mal desarrollados. Por ejemplo, una escena en la que Liz visita el lugar del incendio podría haber sido conmovedora, pero la dirección opta por un enfoque melodramático que la vacía de autenticidad.

Otro aspecto problemático es la representación del crimen. La serie intenta explorar temas como la corrupción y la justicia, pero lo hace de manera simplista. Denilson, el investigador, es un estereotipo del policía honesto en un mundo corrupto. Su arco no ofrece sorpresas ni profundidad, lo que limita el impacto emocional de la trama.

La dirección de Klein también deja mucho que desear. Los planos son funcionales pero carecen de creatividad. Por ejemplo, las escenas en los pasillos del condominio Maldivadas podrían haber sido más dinámicas, usando ángulos y movimientos de cámara para reflejar la tensión entre los personajes. En cambio, la serie recurre a planos estáticos y diálogos largos que ralentizan el ritmo.

El diseño de producción es otro punto débil. El condominio Maldivadas se supone que es un lugar lujoso, pero la decoración parece barata y artificial. Los interiores carecen de detalles que los hagan sentir reales, lo que dificulta que el público se sumerja en el mundo de la serie.

La banda sonora también merece mención. La música es funcional pero predecible. Las escenas dramáticas están acompañadas por melodías orquestales exageradas, mientras que las comedias usan risas enlatadas y efectos sonoros simples. Este enfoque limita la capacidad de la serie para crear atmósferas únicas.

En resumen, Maldivas tiene momentos interesantes —como las actuaciones secundarias o algunos planos fotográficos—, pero no logra cohesión. La trama se pierde en su propia complejidad innecesaria, y la mezcla de géneros resulta forzada.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 9 comentarios.