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Por cuatro perras en Netflix: Zerocalcare estrena el bar que rompe la amistad

Martha O'Hara

Dos amigos intentan llevar un bar juntos a los cuarenta. Cada semana uno tiene que llamar al otro y pedirle ayuda con el alquiler. A la tercera llamada la amistad ha dejado de ser un sentimiento privado y se ha convertido en una hoja de balance, y ninguno de los dos sabría decir cuándo se produjo el cambio.

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Esa es la pregunta que sostiene la tercera miniserie animada de Zerocalcare, y la que la separa de las dos anteriores. Strappare lungo i bordi era un monólogo sobre cómo el duelo se inscribe en el cuerpo. Questo mondo non mi renderà cattivo giraba ese monólogo hacia fuera, hacia la política de quién queda excluido del barrio. Por cuatro perras tiene otra forma. Es la primera vez que el dibujante renuncia a la primera persona en pantalla. Zero sigue ahí — habla como Zerocalcare, camina como un trazo — pero el protagonista esta vez no es él. El protagonista es el bar.

El cambio de monólogo a coro es el argumento que la forma sostiene antes de que hable cualquier personaje. Strappare componía cada plano para una sola cara pensando. Por cuatro perras compone para dos caras negociando. A lo largo de los ocho episodios la cámara se demora más en la puerta del local — clientes que entran, clientes que salen, el amigo que aparece sin avisar, el proveedor que ha venido por una factura que no se pagó. La puerta es donde está la economía.

La línea se mantiene. Mismo grosor de pluma, mismas bocas pequeñas y expresivas, mismo vocabulario gestual romano sin necesidad de plano postal. Lo que cambia es el encuadre. Zerocalcare y Valerio Mastandrea ponen voz a la sociedad central, con Mastandrea recuperando al Armadillo, la conciencia que ancló las dos series anteriores. Aquí el Armadillo dispone de menos espacio para filosofar — la firma de autor está en lo que el guionista retira. La conciencia que antes rumiaba ahora interrumpe y a su vez es interrumpida, porque hay un cliente en la barra y alguien tiene que servirle.

Italia llega a 2026 con una generación a los cuarenta que abrió un pequeño negocio a los treinta y descubre que los pequeños negocios no jubilan al dueño; jubilan al dueño dentro de ellos. El bar de barrio es la unidad mínima del pequeño comercio italiano y la más expuesta. Poco capital para abrir, alta densidad social una vez abierto, casi imposible de cerrar sin convertirse en la persona que fracasó delante de quienes recordaban al anterior dueño. La cohorte que vio Strappare en 2021 — la que Zerocalcare ha descrito a la prensa romana este mes como crepuscolare — vive ahora la secuela de aquel diagnóstico.

Lo prometido es otro Zerocalcare en ocho piezas cortas, con la voz familiar, el dialecto familiar, el Armadillo familiar. Lo que se entrega es esa misma voz puesta al servicio de escribir a otros por primera vez. Quien venga buscando la introspección de Strappare se encontrará al dibujante retirándose del centro de su propio cuadro. Quien venga por la política de Questo mondo la verá reducida a contabilidad. El contrato se ha desplazado de ‘voy a contarte lo que siento’ a ‘voy a dibujar lo que debemos’. Leerlo como retroceso es leerlo mal; leerlo como el tercer panel de un tríptico que encaja es leerlo bien.

Netflix Italia ha apostado largo por un único autor italiano para animación. Tres encargos, mismo equipo creativo, misma productora (Movimenti, de Banijay Kids & Family), misma editorial socia (BAO Publishing). La plataforma no trata así a la mayoría de la animación en lengua local. El arco de Zerocalcare se parece más a los acuerdos de autor que el drama de prestigio estadounidense desarrolló en la década de 2010. Por cuatro perras es el primer encargo que pone a prueba la marca fuera del formato monólogo. Si la audiencia sigue al autor hacia el coro, Netflix Italia tendrá una plantilla para la animación adulta europea que no es ni familiar ni antológica.

Lo que la amistad no puede absorber cuando ya es la deuda es la pregunta que los ocho episodios mantienen abierta. No hay un final donde el alquiler se pague. Hay un regreso — una figura del pasado de Zero vuelve al local — y ese regreso tampoco cuadra las cuentas; añade un asiento sin precio. Los créditos pasan con la puerta todavía abierta, porque Zerocalcare no está interesado en escribir un final donde los amigos encuentren la salida. Está interesado en escribir la parte en la que los amigos descubren cuánto les ha estado costando el bar.

Por cuatro perras (Due Spicci) se estrena en Netflix el 27 de mayo de 2026 con ocho episodios. Zerocalcare crea, escribe y dirige; pone voz a Zero y a buena parte del reparto, con Valerio Mastandrea como el Armadillo y trabajo vocal adicional de Paolo Vivio, Chiara Gioncardi y Veronica Puccio. Movimenti Production (Banijay Kids & Family) produce en colaboración con BAO Publishing. El tema de cabecera — Non ti riconosco più, de Giancane — está en radio desde el 22 de mayo; Coez aporta Ci vuole una laurea dentro de la serie.

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