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Rhythm + Flow: Italia regresa a Netflix con Guè y un jurado que decide quién entra en el rap

Veronica Loop

El rap italiano pasó una década escuchando que no era pop del todo. Después se convirtió en el único pop que parecía importar, y las instituciones que lo habían ignorado empezaron a construir puertas para dejarlo entrar. La más decisiva de esas puertas es un concurso de televisión capaz de entregar a un rapero sin contrato un cheque de seis cifras y una audiencia nacional la misma noche.

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Conocido en casa como Nuova Scena, Rhythm + Flow: Italia vuelve a Netflix para una tercera temporada con la premisa intacta y las apuestas más altas. Artistas sin sello audicionan con temas propios y batallas de freestyle, superan rondas cada vez más exigentes y compiten por 100.000 euros. El jurado controla cada puerta del recorrido.

La novedad es quién juzga y cómo. Guè ocupa la cuarta silla junto a Fabri Fibra, Geolier y Rose Villain, y por primera vez los cuatro buscan juntos en lugar de repartirse el país. La audición deja de ser un asunto logístico y se convierte en una discusión: cuatro artistas en activo con instintos rivales, obligados a defender sus elecciones con el concursante delante.

Las pruebas también se han reconstruido. Una nueva ronda basada en samples se suma al cypher como gran cambio del año, antes de los videoclips y de los duetos con nombres consagrados de la escena. Cada ronda es una teoría distinta de lo que es un rapero —el técnico, el productor, el intérprete— y casi nadie domina todas por igual.

El jurado, no el premio, es el verdadero tema. El rap italiano ya no necesita un programa para demostrar nada: Geolier quedó segundo en Sanremo 2024 y convirtió una canción en napolitano en una discusión nacional sobre a quién pertenece el mainstream. Lo que controla Rhythm + Flow: Italia es la entrada lateral, la vía para quien tiene las rimas pero todavía no la red ni los contactos.

Ahí aparece el límite que el programa no puede sortear. Un concurso produce un ganador, no una estrella; una corona televisiva es exposición, no una carrera. El jurado puede certificar un momento con total seguridad y no tener ningún poder sobre si ese momento llega a convertirse en algo. La puerta se abre; cruzarla y sostenerse al otro lado es otro asunto.

La tercera temporada tiene nueve episodios, uno más que antes, y se estrena por tandas semanales: los cuatro primeros el lunes 22 de junio, los siguientes el 29 y la final el 6 de julio. La búsqueda pasa por Lugano, Bolonia y Milán antes de las rondas de escenario. Se ve en Netflix.

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