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Suburræterna: una secuela sin chispa

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Imagina la escena: Roma, 2011. Las plazas públicas arden mientras el gobierno se desmorona, el Vaticano enfrenta una crisis institucional, y los mafiosos de la ciudad intentan aprovechar el caos para consolidar su poder. Así comienza Suburræterna, la nueva serie de Netflix que busca revivir el universo criminal de Suburra. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores —la película Suburra (2015) y la serie Suburra: Blood on Rome (2017-2020)— esta secuela televisiva carece del fuego que encendió la saga. Desde su estreno en el 18º Festival de Cine de Roma hasta su lanzamiento en Netflix, Suburræterna ha generado expectativas divididas, y no es difícil entender por qué.

La trama sigue a Alberto «Spadino» Anacleti (Giacomo Ferrara), un mafioso que regresa a Roma para retomar el control de una ciudad sumida en el caos. El elenco incluye a actores como Filippo Nigro, Carlotta Antonelli y Marlon Joubert, quienes intentan dar vida a un mundo donde las alianzas son tan frágiles como los acuerdos políticos de la Italia contemporánea. Sin embargo, lo que debería ser un escenario vibrante —Roma en plena crisis— se convierte en un telón de fondo olvidable. La serie, filmada en octubre de 2022, se estrenó con un teaser el 19 de septiembre de 2023 y un tráiler oficial el 25 de octubre del mismo año.

Donde Suburræterna falla es en su incapacidad para equilibrar el ritmo y la profundidad. Las primeras temporadas de Suburra: Blood on Rome destacaron por su narrativa adictiva, violencia cruda y personajes complejos, pero esta serie se siente desinflada. La acción es escasa, los giros argumentales carecen de peso, y la violencia —antes un elemento clave— ahora parece tímida, como si Netflix hubiera decidido suavizar el tono para no asustar a su audiencia global. Incluso las escenas más intensas, como los encuentros entre Spadino y sus rivales, pierden fuerza por una dirección que prioriza el estilo sobre la sustancia.

El sonido, sin embargo, es un punto fuerte. La banda sonora —con temas como Triplets (Main Theme)— logra capturar la esencia oscura de la serie, aunque no puede compensar las deficiencias del guión. Ariel Lerner ha creado pistas que recuerdan a las mejores obras del neo-noir italiano, pero se sienten como un regalo envenenado: música excelente para una película que no merece tanto esfuerzo.

Las actuaciones son otro aspecto desigual. Giacomo Ferrara, aunque competente, no logra infundir la misma energía que en Suburra. Su Spadino parece más cansado que peligroso, y el resto del elenco lucha por destacar en un relato que los relega a segundos planos. Carlotta Antonelli, como Angelica Sale, roba algunas escenas con su presencia magnética, pero incluso ella se ve limitada por diálogos predecibles y arcos argumentales poco desarrollados.

La serie tampoco innova en lo narrativo. Suburræterna repite fórmulas vistas en Gomorra o Romanzo Criminale, pero sin la frescura ni el impacto de aquellas. Los críticos que elogiaron las primeras temporadas de Suburra: Blood on Rome ahora señalan su declive, y esta nueva entrega no hace más que confirmar esa tendencia. Incluso los fans más fieles admiten que algo se perdió en el camino.

Uno de los mayores problemas de Suburræterna es su dirección. Ezio Abbate y Fabrizio Costa, quienes trabajaron en la serie anterior, parecen haber perdido el control narrativo. Las escenas clave —como las reuniones entre Spadino y sus aliados— carecen del peso dramático necesario para mantener al espectador enganchado. La cámara, aunque técnicamente impecable, no logra transmitir la tensión que caracteriza al género.

Además, la serie parece dirigida a un público muy específico: los fans de Suburra que ya conocen los personajes y sus historias. Para los nuevos espectadores, Suburræterna puede resultar confusa y difícil de seguir, ya que carece de una introducción adecuada al universo criminal de Roma. Esto es un problema, especialmente porque Netflix ha promocionado la serie como una nueva entrada en el género del crimen italiano.

En cuanto a los temas, Suburræterna aborda cuestiones como el poder, la corrupción y la lealtad, pero lo hace de manera superficial. A diferencia de Gomorra, que exploraba la complejidad moral de sus personajes, esta serie se conforma con clichés y situaciones predecibles. La crítica social, presente en las anteriores entregas de Suburra, aquí parece un mero decorado.

Comparada con otras series del género, Suburræterna palidece. Gomorra, por ejemplo, logró capturar la brutalidad y la desesperación del crimen organizado en Nápoles, mientras que esta serie se queda en la superficie. Incluso Romanzo Criminale, otra obra maestra del neo-noir italiano, logra mantener un equilibrio entre acción, drama y desarrollo de personajes que aquí no se encuentra.

En resumen, Suburræterna es una serie que promete mucho pero entrega poco. Roma sigue siendo un personaje más, pero esta vez, su caos no contagia a la trama. La dirección es inconsistente, las actuaciones carecen de profundidad, y el guión repite fórmulas gastadas sin aportar nada nuevo.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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