Ciencia

Científicos cartografiaron 160.000 neuronas de una mosca — y sus patas funcionan solas

Peter Finch

Las patas de una mosca de la fruta no consultan al cerebro antes de cada paso. Esa es la conclusión principal de un nuevo estudio que mapea, por primera vez, todas las neuronas del sistema nervioso central de un animal adulto: 160.000 en total, desde el cerebro hasta el cordón nervioso ventral que recorre todo el cuerpo.

El trabajo es fruto de la colaboración entre laboratorios de la Facultad de Medicina de Harvard, el Hospital Infantil de Boston y la Universidad de Princeton, coordinada en parte por Rachel Wilson y Mala Murthy. Publicaron el conectoma completo —un diagrama de cableado que muestra cómo se conectan las neuronas entre sí— en Nature el 10 de junio de 2026. Lo que muestra el diagrama cambia algo fundamental sobre cómo los neurocientíficos han concebido la jerarquía del control motor.

En el modelo clásico, el movimiento de los miembros es supervisado: el cerebro emite órdenes, la médula espinal (o su equivalente en insectos) las transmite y los músculos las ejecutan. El conectoma de la mosca no encaja en ese esquema. El cordón nervioso ventral contiene circuitos locales —redes densas y autosuficientes de neuronas— que pueden impulsar el movimiento coordinado de las patas por sí solos. El cerebro, resulta ser, actúa más como modulador que como comandante en el movimiento ordinario.

Construir el mapa requirió microscopía electrónica con suficiente resolución para trazar conexiones sinápticas individuales a través de un volumen de tejido que abarca tanto el cerebro como el cordón nervioso completo. Los proyectos anteriores de conectoma solo habían alcanzado esa resolución para el cerebro; el proyecto FlyWire de 2024 cartografió el circuito cerebral de la mosca en detalle, pero se detuvo en el cuello. Este trabajo extendió el mapa a través del equivalente a la médula espinal por primera vez en cualquier animal adulto.

La distinción importa porque el cordón nervioso es donde ocurre la mayor parte del procesamiento motor. Mapearlo revela la arquitectura de ese procesamiento: no una estación de relevo que espera mensajes de un centro de mando, sino un procesador distribuido con su propia lógica interna. Los neurocientíficos que estudian la locomoción y el aprendizaje motor en insectos disponen ahora de un diagrama de circuito completo.

Una mosca de la fruta tiene 160.000 neuronas. Un ratón tiene unos 70 millones; un ser humano, 86.000 millones. El conectoma de la mosca no es un destino: es una prueba de concepto de lo que los diagramas de cableado completos del sistema nervioso nos dirán sobre cerebros más grandes. Las herramientas desarrolladas aquí ya se están aplicando a los circuitos del cerebro de ratón. La pregunta de cómo las patas deciden moverse tiene ahora una respuesta más clara.

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