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9 Bullets es el thriller de carretera donde Lena Headey huye de Sam Worthington

Martin Cid

Una bailarina de burlesque convertida en guardiana a la fuerza, un niño que vio demasiado y un capo de pueblo con buena memoria: Gigi Gaston rebaja el thriller a la persecución pura.

9 Bullets es un thriller estadounidense de 2022 escrito y dirigido por Gigi Gaston, con Lena Headey y Sam Worthington sosteniendo los dos lados de una película de huida pequeña y contenida. El planteamiento es familiar — una mujer con un pasado, un niño del que no esperaba hacerse cargo, un hombre que quiere al niño muerto — y la película se compromete con esa familiaridad en lugar de disfrazarla.

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Headey interpreta a una antigua bailarina de burlesque reconvertida en escritora que lleva años intentando dejar atrás al hombre que en su día le pagaba el alquiler. Él es el capo del pueblo (Worthington), y cuando su gente mata a una familia vecina delante del hijo (Dean Scott Vazquez), ella mete lo que puede en una bolsa y se lleva al chaval antes de que terminen lo empezado y silencien al testigo.

Gaston firma guion y dirección y rodó la película en California durante la ventana de producción pandémica, y la estética lo refleja: largos tramos de carretera desértica, aparcamientos de motel, cocinas que hacen las veces de salón. El ritmo es más sosegado de lo que el título sugiere; la persecución es más emocional que cinética.

Diga lo que diga el guion, Headey es el motor. Interpreta al personaje con esa calma ligeramente desgastada que sugiere que el miedo lleva años siendo el clima del día a día, y los momentos en que tiene que ser tierna con el niño funcionan porque vende el coste de cada uno. Worthington, trabajando en un registro de afecto plano, resulta convincentemente amenazador sin recurrir al teatro.

Vazquez, el más joven del reparto, tiene la papeleta más difícil — el niño testigo es uno de esos papeles que se tuercen con facilidad — y consigue mantenerlo asentado. La fotografía es más funcional que expresiva, con paletas de luz de día desértica y composiciones limpias; la banda sonora se mantiene fuera del paso y deja que los planos largos de carretera hagan su propio trabajo.

Lo que 9 Bullets no intenta ser es más de lo que es. Es una película pequeña sobre gente que ya sabe cómo termina su pelea, llevándose unos a otros de un aparcamiento de motel al siguiente. Si eso aguanta la atención dependerá del apetito del espectador por los thrillers que viajan en vez de escalar; para ese registro, Headey ya es razón suficiente.

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