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A24 apuesta a que su récord de 118 M con ‘Backrooms’ puede ser franquicia mientras Kane Parsons planea una antología

Martha O'Hara

A24 construyó su prestigio dejando que los cineastas persiguieran visiones únicas e irrepetibles, apuestas que rara vez se repiten. Su mayor éxito comercial hasta la fecha le pide al estudio justo lo contrario. «Backrooms», adaptación del terror de espacios liminales que Kane Parsons levantó en YouTube siendo adolescente, le ha entregado a A24 un fenómeno que ahora quiere sistematizar en lugar de saborear, y Parsons quiere hacerlo como antología cinematográfica y no como una secuela convencional.

Como adelantó en exclusiva Deadline, el director de 20 años ya tiene contrato para más «Backrooms» en A24 y busca un guionista colaborador que le ayude a escalar el concepto. Parsons ha sido franco durante la promoción al admitir que ha llevado la propiedad tan lejos como puede en YouTube; el salto a las salas, según lo plantea, es menos un golpe de caja que la única habitación que le queda por explorar.

Las cifras explican el apetito de A24. «Backrooms» estrenó con unos 118 M en todo el mundo, el mayor debut en la historia del estudio y más del triple del récord de 25,5 M que marcó «Civil War» de Alex Garland en 2024. Hecha por menos de 10 M, era rentable antes incluso de su segundo fin de semana. Parsons se convirtió en el cineasta más joven en estrenar una película número uno, superando la marca que Josh Trank fijó con «Chronicle» a los 27, y un público que fue en un 88% menor de 35 años le dijo a A24 exactamente a qué generación había llegado.

La elección de la antología es la clave. Una secuela al uso impondría un hilo narrativo a un concepto cuyo atractivo es precisamente su carácter infinito: habitaciones anodinas que nunca se resuelven. Una antología permite a A24 seguir acuñando entregas sin atrapar a Parsons en una sola historia, igual que el original vivió como una sucesión de cortos de YouTube. También encaja en una tendencia creciente del sector: propiedades nacidas de creadores que cruzan a las salas, del «Obsession» impulsado por Mark Duplass (105,7 M) al próximo «The Amazing Digital Circus».

Por ahora la secuela es una intención, no una luz verde: no hay estrellas adscritas, no hay fecha de rodaje y no está confirmado el regreso de los protagonistas del original, Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve. La primera película la cofinanciaron A24 y Chernin Entertainment, con 21 Laps, Atomic Monster y Odd Fellows entre las productoras, y apunta a unos 36 M en su segundo fin de semana.

Un estudio que se hizo un nombre dejando que los directores se perdieran en obsesiones privadas apuesta ahora a poder fabricar una en serie, y el chaval que construyó un pasillo infinito en un portátil decide cuántas puertas se abren.

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