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Akhanda: dualidad entre lo divino y lo humano

Veronica Loop
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En medio del denso bosque de Akhanda (2021), dirigido por Boyapati Srinu, se esconde una pregunta filosófica: ¿qué ocurre cuando lo sagrado choca con el progreso desmedido? La película abre con una secuencia que no solo establece su tono, sino también su conflicto central. El ejército indio persigue a Gajendra Sahu (Nitin Mehta), un temible brigand, entre los árboles. No es una simple persecución; es la declaración de intenciones del filme: aquí, la naturaleza no es un telón de fondo, sino un escenario moral donde se jugará el destino de los personajes.

La dualidad que impulsa Akhanda —representada por los hermanos separados al nacer, Akhanda y Murali Krishna— es tanto visual como temática. Nandamuri Balakrishna, en uno de los papeles más exigentes de su carrera, interpreta a ambos hermanos con una claridad que rara vez se ve en el cine indio contemporáneo. Su Murali es un héroe local, un hombre del pueblo que defiende a los débiles y lucha contra la corrupción; su Akhanda, por otro lado, es un asceta devoto de Shiva, un ser casi sobrenatural que emerge de entre la niebla como una fuerza divina. La transformación física y vocal de Balakrishna al pasar de un rol a otro es notable, aunque no siempre perfecta. Hay momentos en los que su interpretación de Akhanda cae en lo caricaturesco, especialmente en las escenas más espirituales.

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La película intenta compensar esto con un mensaje ecológico bienintencionado, pero que a menudo cae en lo didáctico. Saranya (Pragya Jaiswal), la recién nombrada District Collector, es otro personaje que sufre de este problema. Su arco narrativo se siente forzado, especialmente en las escenas románticas con Murali. A pesar de esto, Jaiswal logra transmitir la determinación y el conflicto interno de su personaje, aunque a veces se ve eclipsada por el peso dramático de Balakrishna.

Donde Akhanda realmente brilla es en su coreografía de acción. Las secuencias finales, especialmente aquella en la que Akhanda se enfrenta a los matones de Varadarajulu (Srikanth), son un tour de force de cinematografía y edición. El uso de planos largos y tomas aéreas le da una escala épica a las peleas, recordando a los clásicos del cine masala indio. Sin embargo, no todo es perfección: algunos de estos momentos caen en la confusión visual, como si el director estuviera más preocupado por impresionar que por contar una historia clara.

El villano Gajendra Sahu es un ejemplo perfecto de las fallas narrativas del filme. Su motivación para explotar la naturaleza nunca se explora más allá del «mal por mal», lo que lo convierte en un obstáculo narrativo más que en una figura trágica o compleja. La película intenta compensar esto con un mensaje ecológico bienintencionado, pero que a menudo cae en lo didáctico.

La banda sonora de Thaman S., por ejemplo, eleva las escenas clave con un crescendo épico. El tema «Born of Akhanda» es particularmente memorable, combinando cánticos sagrados con percusiones que evocan la ira divina. La fotografía también merece mención: los planos del bosque, especialmente aquellos que capturan la niebla matutina, son visualmente impactantes. La dirección de Boyapati Srinu es audaz, pero a veces se siente desequilibrada. Hay momentos en los que la película parece perder el hilo narrativo, especialmente en las escenas más espirituales.

Akhanda está dirigida a un público específico: los fans del cine masala indio y aquellos que disfrutan de historias épicas con un mensaje moral claro. No es una película para espectadores casuales, sino para aquellos dispuestos a perdonar sus excesos en nombre de su ambición. Y en ese sentido, la película tiene éxito. Es una montaña rusa emocional y visual, llena de momentos memorables y actuaciones poderosas.

La película también explora temas como la fraternidad y el sacrificio. La relación entre Akhanda y Murali es el corazón emotivo del filme, aunque a veces se siente subdesarrollada. Hay escenas que podrían haber profundizado más en su conexión, especialmente en los flashbacks de su infancia. A pesar de esto, Balakrishna logra transmitir la profundidad de su vínculo en los momentos clave.

En comparación con otras películas del género, Akhanda se destaca por su ambición visual y temática. Sin embargo, también sufre de algunos de los mismos problemas que plagaron a sus predecesores: una narrativa desequilibrada y personajes secundarios subdesarrollados. A pesar de esto, la película tiene momentos de genuina inspiración.

La dirección de Boyapati Srinu es audaz, pero a veces se siente desequilibrada. Hay momentos en los que la película parece perder el hilo narrativo, especialmente en las escenas más espirituales. La edición podría haber beneficiado de un enfoque más conciso, eliminando algunas de las secuencias más largas y centrándose en los momentos clave.

La fotografía es otro punto fuerte del filme. Los planos del bosque son visualmente impactantes, capturando la belleza y el misterio de la naturaleza. La cinematografía de Chota K Naidu añade una capa adicional de profundidad a la película, especialmente en las escenas nocturnas.

El guión, co-escrito por Boyapati Srinu, tiene sus momentos brillantes, pero también sus defectos. Hay escenas que podrían haber sido desarrolladas mejor, especialmente aquellas que exploran el pasado de los personajes. A pesar de esto, el diálogo es generalmente sólido y añade una capa adicional de autenticidad al filme.

La banda sonora de Thaman S. es otro punto destacado. La música eleva las escenas clave con un crescendo épico, combinando cánticos sagrados con percusiones que evocan la ira divina. El tema «Born of Akhanda» es particularmente memorable y añade una capa adicional de profundidad emocional al filme.

La actuación de Nandamuri Balakrishna es el corazón de Akhanda. Su interpretación dual como Akhanda y Murali Krishna es poderosa y conmovedora, aunque a veces cae en lo caricaturesco. A pesar de esto, su rendimiento general es impresionante y añade una capa adicional de profundidad al filme.

Pragya Jaiswal también entrega una actuación sólida como Saranya Bachupally. Su personaje es complejo y multifacético, y Jaiswal logra transmitir su determinación y conflicto interno de manera efectiva. A pesar de esto, a veces se ve eclipsada por el peso dramático de Balakrishna.

Nitin Mehta, como Gajendra Sahu, entrega una actuación memorable aunque subdesarrollada. Su personaje es un obstáculo narrativo más que una figura trágica o compleja, pero Mehta logra transmitir su malicia y crueldad de manera efectiva.

Srikanth, como Varadarajulu, también entrega una actuación sólida. Su personaje es un villano clásico del cine masala indio, pero Srikanth le añade una capa adicional de profundidad y autenticidad.

La película también cuenta con actuaciones destacadas de Jagapathi Babu y Viji Chandrasekhar en roles secundarios. Sus interpretaciones añaden una capa adicional de profundidad al filme y ayudan a equilibrar las actuaciones principales.

En conclusión, Akhanda es una película ambiciosa y visualmente impactante que explora temas profundos como la fraternidad, el sacrificio y la lucha entre lo sagrado y el progreso. Aunque sufre de algunos problemas narrativos y de desarrollo de personajes, su actuación principal, cinematografía, banda sonora y coreografía de acción la convierten en una experiencia memorable.

MCM Score: 6.7/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 2.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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