Cine

Chic! (2015), de Jérôme Cornuau

Sandra Molina

En el vasto panorama del cine francés, existe una tradición inquebrantable que vincula la alta costura con una estética refinada y un entorno de privilegio. «Chic!», bajo la dirección de Jérôme Cornuau, se inserta precisamente en ese nicho de la alta comedia donde la elegancia no es solo un estilo visual, sino el eje sobre el cual giran los conflictos sociales. La trama nos introduce a Alicia Ricosi, una diva y diseñadora de moda cuya creatividad parece haberse evaporado tras un duro golpe sentimental justo antes del lanzamiento de sus nuevas colecciones. En este contexto de presión extrema, su directora, Helen Birk, debe actuar como la fuerza pragmática que busca devolverle a la protagonista su poder creativo en un entorno donde el prestigio es la moneda de cambio principal y el error no es una opción.

La película se presenta como una suerte de versión francesa del arquetipo establecido por «El Demonio se Viste de Prada». El contraste entre los mundos de la alta sociedad y las tensiones internas de la industria de la moda ofrece un terreno fértil para la comedia, aunque con matices propios. Mientras que el referente estadounidense apostaba por una sátira mordaz y punzante, «Chic!» opta por una línea más suave, centrada en la representación de tipos humanos sofisticados dentro de un marco visualmente impecable. Es una cinta que se apoya fuertemente en sus escenarios y su estética pulida, situándonos en un mundo donde cada detalle está diseñado para seducir al espectador, incluso cuando el guion no siempre logra sostener esa misma intensidad en su estructura narrativa.

El reparto es uno de los pilares fundamentales sobre los que se construye la obra. La presencia de figuras como Marina Hands y Fanny Ardant aporta una capa de sofisticación inmediata; ambas actrices interpretan con maestría a personajes que encarnan los tópicos de la moda y las jerarquías de un mundo excluyente. No obstante, es en el caso particular de Fanny Ardant donde se produce un contraste interesante para el análisis crítico: aunque su presencia en pantalla es magnética y su belleza innegable, parece faltarle ese «vis» cómico necesario para elevar los momentos más humorísticos del guion. Su interpretación es impecable desde la elegancia y la sobriedad de una diva, pero a veces se queda corta ante las exigencias de una comedia que requiere chispas de humor más dinámicas.

Al profundizar en el desarrollo argumental, resulta evidente que el guion no es una obra maestra de la escritura. A la cinta le falta esa «mala leche» y esa mordacidad que suelen caracterizar a las mejores comedias francesas de crítica social. En lugar de una sucesión de situaciones cómicas ingeniosas y sorprendentes, nos encontramos con una trama que, en ocasiones, se siente algo estática. Los chistes están presentes, pero no siempre aterrizan con la fuerza necesaria para romper la monotonía del entorno. Se convierte en una especie de comedia entre ricos y pobres que carece de la intensidad suficiente para generar un impacto duradero; es un conflicto que se observa más por su estética que por su profundidad narrativa.

En conclusión, «Chic!» es una pieza que deleita principalmente a través de la vista. Es una apuesta segura para aquellos espectadores que disfruten de un paseo por los pasillos de la alta moda y las dinámicas de clase en Francia, pero resulta difícil calificarla como una obra imprescindible dentro del género. Al carecer de una estructura con suficiente fuerza y de situaciones cómicas recurrentes, la cinta termina por ser «prescindible». Es un ejercicio estético agradable donde la atmósfera compensa las carencias de un guion que no logra capitalizar plenamente el talento de su elenco ni la originalidad del concepto inicial, quedando como una propuesta elegante pero sin mucha gracia.

Etiquetas: , ,

Debate

Hay 3 comentarios.