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Chick Fight (2020). Película Estreno Noviembre. Trailer

Chick Fight está protagonziada por Bella Thorne, Malin Akerman y Alec Baldwin y dirigida por Paul Leyden
Sandra Molina

En el panorama del cine de acción contemporáneo, a menudo nos encontramos con producciones que intentan equilibrar la crudeza del combate físico con el alivio cómico de las situaciones absurdas. «Chick Fight», dirigida por Paul Leyden, se sitúa precisamente en esa intersección. La historia nos introduce a Anna Wyncomb, una mujer cuya vida da un giro inesperado cuando descubre la existencia de un club de lucha underground dedicado exclusivamente a mujeres. Lo que comienza como una incursión en un mundo clandestino pronto se revela como algo mucho más profundo: Wyncomb descubre que su conexión con la historia del club y sus tradiciones es mucho más intrínseca de lo que pudo haber imaginado inicialmente. Es un planteamiento que mezcla el misterio del submundo con la adrenalina del deporte de contacto, creando una atmósfera donde las fronteras entre el drama personal y la acción pura se vuelven difusas.

Sin embargo, para entender «Chick Fight» es fundamental comprender su tono. Como bien se ha señalado en las primeras impresiones críticas, no estamos ante una obra que pretenda elevarse a la categoría de drama serio o de cine de artes profundas sobre la identidad femenina. La película abraza con orgullo su faceta de comedia. Hay algo refrescante en el hecho de que los personajes parezcan disfrutar del proceso; no hay un esfuerzo excesivo por solemnizar las situaciones, lo que permite que el espectador se relaje y simplemente disfrute del espectáculo. Es una propuesta honesta que no busca complicar lo que puede ser sencillo: nos ofrece una historia divertida donde la acción es palpable y directa. No se trata de metáforas abstractas sobre la lucha, sino de ver «tortazos» reales, sentir los porrazos cerca y disfrutar de la coreografía de las peleas mientras el ritmo narrativo mantiene el interés en todo momento.

Uno de los puntos fuertes de esta propuesta es precisamente esa falta de pretensión. En muchas ocasiones, las películas de acción pierden impacto porque intentan ser demasiado intelectuales; «Chick Fight» evita esa trampa al centrarse en la diversión del género. La dinámica entre los participantes sugiere que todos están en la misma página: aquí se viene a ver una buena historia de entretenimiento. Esta honestidad narrativa es lo que permite que la comedia funcione, permitiendo que momentos de tensión durante las peleas se resuelvan con toques de humor que no rompen la inercia del filme, sino que la potencian. Es un ejercicio de estilo donde el objetivo principal es entretener al público mediante una narrativa ágil y secuencias de acción bien ejecutadas.

El reparto juega un papel fundamental en la construcción de este universo. Malin Åkerman encabeza el proyecto con una presencia magnética; ella es una actriz que, como se ha observado anteriormente en sus trabajos, se desenvuelve con gran naturalidad en comedias que no dependen de guiones densos o excesivamente complejos para brillar. Su interpretación aporta la solidez necesaria a la protagonista, permitiéndole navegar entre el humor y la intensidad del combate sin perder la coherencia. Por su parte, la inclusión de Bella Thorne añade una capa de frescura al elenco, aportando una energía que complementa perfectamente la dinámica del grupo. La presencia de otros actores como Dulcé Sloan, Kevin Connolly y el veterano Kevin Nash ayuda a construir un mundo sólido donde cada personaje parece tener un lugar definido dentro de este ecosistema de lucha.

Un elemento específico que aporta una nota distintiva a la cinta es la figura del mentor encargado de preparar a la protagonista. En este contexto, el personaje —interpretado por Alec Mapa— cumple una función crucial en la estructura cómica de la película. Hay momentos en los que su comportamiento se vuelve errático, perdiendo un poco los papeles y aportando esa chispa de imprevisibilidad necesaria para elevar el tono de comedia. Es este tipo de recursos los que hacen que «Chick Fight» sea una experiencia entretenida; no es necesario que cada escena sea profunda si la química entre los actores y la ejecución del género son correctas.

En conclusión, «Chick Fight» es una propuesta simpática que cumple con creces su propósito original. Aunque no pretende revolucionar el cine de acción ni ofrecer una reflexión sociológica profunda sobre el deporte, logra capturar la esencia de una buena comedia de acción: entretenimiento puro, peleas intensas y un elenco que sabe cómo jugar con las cartas que tiene en la mano. Es una joya para quienes buscan algo divertido, dinámico y visualmente estimulante sin complicaciones innecesarias. Una opción sólida para disfrutar de unas buenas coreografías y una narrativa ligera que no deja a nadie con ganas de más.

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