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Compañeras de cuarto en Netflix: la película que te hace repasar a todas las personas con las que alguna vez compartiste piso

Veronica Loop

Devon le pidió a Celeste que fuera su compañera de cuarto porque Celeste parecía exactamente lo que una chica quiere ser en su primer año de universidad: segura de sí misma, socialmente orientada, consciente de cómo funcionan las cosas. La decisión parecía acertada. Lo que Devon no entendió es que estaba entrando en un juego cuyas reglas Celeste ya conocía de memoria — y en el que Devon ni siquiera sabía que estaba jugando.

Compañeras de cuarto es una película de Netflix que empieza con la apariencia de una comedia universitaria y se va convirtiendo en otra cosa: un retrato preciso e incómodo de los mecanismos a través de los cuales dos mujeres pueden destruirse mutuamente mientras mantienen, en todo momento, la apariencia de razonabilidad. La directora Chandler Levack — recién reconocida por Variety como una de las realizadoras más relevantes de 2026 — filma esa destrucción con la frialdad de quien documenta, no de quien condena.

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El arma sin nombre

La agresión pasiva funciona precisamente porque no puede demostrarse. Cada acto individual es defendible, razonable, a veces incluso amable. El daño solo se vuelve visible en su conjunto — y para entonces la víctima ya ha sido condicionada a dudar de su propia percepción.

Celeste (Chloe East) no es una villana — y ese es el argumento más incómodo de la película. Ella opera con precisión dentro de una arquitectura social que entiende mejor que Devon (Sadie Sandler). Las herramientas que utiliza — «necesito mi espacio», «seamos honestas», el lenguaje de los límites y la comunicación emocional — no están siendo mal empleadas. Están siendo utilizadas como instrumentos de control con absoluta exactitud. Devon ha recibido el vocabulario del cuidado y ha creído que era una protección. Era también el arma que se estaba usando contra ella.

La habitación como documento político

Levack filma la habitación de la residencia universitaria como un documento político. La cámara registra — a lo largo de todo el metraje — de quién son las cosas que han cruzado la línea invisible entre las dos mitades del cuarto, qué horario se ha convertido en el horario por defecto, qué preferencias han ido colonizando el espacio compartido por acumulación, nunca por confrontación directa.

No son detalles de fondo. Es el argumento central de la película, expresado en imágenes. La habitación lleva el registro de la guerra que ninguna de las dos está dispuesta a nombrar. La trayectoria de Levack como periodista de música y artes — con trabajos en publicaciones como SPIN y The Village Voice — se manifiesta exactamente aquí: documenta lo que ocurre sin indicar al espectador qué debe concluir.

Dos trayectorias, un desequilibrio de poder

La química entre Sadie Sandler y Chloe East es lo que sostiene la película donde necesita ser sostenida. La distancia entre las dos actrices — Sandler creció dentro del ecosistema que produce esta película; East llegó por una vía más convencional — se transfiere directamente al desequilibrio de poder entre Devon y Celeste en pantalla. Celeste no necesita esforzarse para dominar. Devon no necesita admitir que está perdiendo. La habitación ya sabe ambas cosas.

Natasha Lyonne y Nick Kroll aparecen como figuras parentales — eficaces en la comedia y bien ubicados — pero la película pertenece realmente a la habitación y a las dos mujeres que navegan veinte metros cuadrados de intimidad forzada sin territorio neutro y sin salida.

Roommates - Netflix
ROOMMATES. (L to R) Chloe East as Celeste and Sadie Sandler as Devon in Roommates. Cr. Scott Yamano/Netflix © 2026.

La pregunta que no tiene respuesta

El clímax de la película es una confrontación en un karaoke durante las vacaciones de primavera en Panama City — el momento en que la estrategia de la agresión pasiva deja de funcionar. En el karaoke no es posible esconderse. Ante un micrófono, la ambigüedad protectora se disuelve. Lo que estaba callado se vuelve público e irreversible.

¿Puede una amistad nacida de una asignación de habitación sobrevivir al descubrimiento de quién es realmente cada una? ¿O crecer implica necesariamente perder a la persona junto a la que se creció? Compañeras de cuarto tiene la honestidad de no responder. Y es precisamente por eso que la pregunta permanece después de que la película termina.

Compañeras de cuarto se estrena globalmente en Netflix el 17 de abril de 2026. Dirección: Chandler Levack. Guion: Jimmy Fowlie y Ceara O’Sullivan. Con Sadie Sandler, Chloe East, Natasha Lyonne y Nick Kroll. Producción: Happy Madison Productions.

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