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En Cosas que no olvidaré, Edoardo Leo deja que se apague la memoria de un padre

Jun Satō

Un hombre de poco más de cuarenta años está en una playa gris, devolviéndole el balón a su hijo. La luz es plana, el mar indiferente, y nada en la imagen anuncia una crisis. Esa contención es el método. Cosas que no olvidaré, el nuevo drama italiano de Alessandro Aronadio, construye su caso sobre superficies como esta —corrientes, sin prisa, casi banales— y confía en que el espectador note cómo se inclina el suelo antes de que nadie nombre lo que ocurre.

Lo que ocurre es un alzhéimer precoz. Paolo es demasiado joven para ese diagnóstico, y ese desajuste es la crueldad que la película mantiene en plano: una mente que se desmonta en silencio mientras el cuerpo aún tiene fuerza para correr por la arena. Su hijo Mattia, de once años, se convierte en quien ordena los días: la medicación, las rutinas, los nombres que se escapan. Aronadio filma la inversión de papeles sin subrayarla, dejando que la cámara repose en pequeños gestos mecánicos de cuidado hasta que acumulan un peso que el diálogo nunca tiene que enunciar.

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Edoardo Leo, un actor que el público italiano conoce sobre todo en un registro más ligero y cómico, interpreta a Paolo como un hombre que se esfuerza por parecer que está bien y fracasa por grados. La interpretación vive en lo que calla: un instante de más antes de que llegue una palabra familiar, una sonrisa colocada sobre un vacío. Frente a él, Javier Francesco Leoni, en su primera película, sostiene la otra mitad del relato; la entereza del niño es el verdadero efecto especial de la producción. Teresa Saponangelo, como la esposa Michela, carga con el duelo que el niño está demasiado ocupado para sentir.

Aronadio reduce su método a lo esencial. La paleta es apagada, dominada por los azules fríos de la costa y el desorden cálido de un piso familiar. La música se usa con parquedad, casi con timidez, de modo que el silencio se vuelve un personaje: la pausa donde debería ir un nombre, la habitación que enmudece porque nadie sabe qué decir. Cuando la película busca una imagen —la playa, una cocina al atardecer, una mano que olvida lo que sostenía—, deja que la imagen cargue el sentido en lugar de subrayarlo con la partitura.

El director ha pasado su carrera en el registro entre la comedia y el desasosiego, con películas que miden cuánto peso puede soportar una familia corriente. Aquí la comedia casi desaparece, pero el instinto estructural permanece: levanta el drama desde la acumulación de pequeños hechos domésticos y no desde una única ruptura. Confía más en los rostros y las habitaciones que en el incidente, y la paciencia del montaje es la señal más clara de esa confianza.

La historia no es inventada. Parte de la vida de Mattia Piccoli, un niño nombrado Alfiere de la República por el jefe del Estado italiano por la devoción con que cuidó a su padre enfermo. El guion, escrito por Aronadio junto a Ivano Fachin y Renato Sannio, toma como fuente el libro Un tempo piccolo, de Serenella Antoniazzi. Esa procedencia le da a la película su lastre y también su riesgo principal.

El riesgo es el sentimentalismo. Un niño que cuida a un padre que se apaga es una premisa que precarga las lágrimas del público, y el marco de la historia real es un colchón en el que una película menor se apoyaría en lugar de ganarse la emoción. La pregunta que Cosas que no olvidaré debe responder es si encuentra algo bajo la emoción evidente. No resuelve la enfermedad: no hay arco médico ni rescate, solo la lenta administración de la pérdida. Y se queda casi siempre en el interior de la familia, dejando fuera de plano el andamiaje social en torno a un cuidador menor de edad. Lo que ofrece es atención, no argumento.

Entre los principales acreditados están Edoardo Leo, Teresa Saponangelo, Javier Francesco Leoni y Giorgio Montanini como Nicola, junto a Eleonora Giovanardi. Cosas que no olvidaré dura 100 minutos. La producen PiperFilm, Lungta Film y Alea Film en colaboración con Netflix, lo que orienta la película hacia una vida en streaming más allá de su recorrido en salas.

La película se presentó en la sección Alice nella Città de la Fiesta del Cine de Roma y ya se estrenó en los cines italianos como Per te. En España llega a las salas como Cosas que no olvidaré el 3 de julio de 2026, antes de una vida posterior en streaming a través de Netflix.

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