Cine

Tomlin y Wagner adoptan “Acting Like Women”, la historia del arte feminista que el canon dejó fuera

Dos leyendas del escenario ponen su nombre al documental de Cheri Gaulke sobre el Woman’s Building y el arte de performance que reescribió las reglas
Veronica Loop

Cuando dos intérpretes que han pasado medio siglo convirtiendo la vida interior de las mujeres en escena ponen su nombre en un documental, la noticia se lee menos como una nota de financiación que como un acto de construcción de canon. Lily Tomlin y Jane Wagner — pareja en el trabajo y en la vida desde 1971, coautoras del hito teatral ‘The Search for Signs of Intelligent Life in the Universe’ — han firmado como productoras ejecutivas de ‘Acting Like Women,’ la historia que Cheri Gaulke traza del arte de performance feminista que estalló en el Los Ángeles de los años setenta. Su respaldo es una palanca que un pequeño documental de archivo casi nunca consigue: una forma de empujar un capítulo semienterrado de la historia del arte hacia un público al que nunca le dijeron que existía.

En el centro del filme de Gaulke está el Woman’s Building, el espacio de Los Ángeles que se convirtió en incubadora de algunas de las obras de performance más audaces de su época. Gaulke, que cargó un Volvo oxidado y dejó el Medio Oeste a los 21 años para sumarse a él, cuenta la historia desde dentro: no como retrospectiva, sino como testimonio. Como adelantó Deadline, Tomlin y Wagner se incorporaron una vez que la película había iniciado su recorrido por festivales, y la describen como un retrato de ‘la lucha y la camaradería de las artistas feministas’ en un momento en que el país avanzaba a la vez en los derechos de las mujeres, del colectivo LGBT y civiles.

La nómina que el documental rescata — Suzanne Lacy, Barbara T. Smith, la artista trans contemporánea Cassils — es un linaje que la mayoría de las historias del museo y del cine pasaron por alto en silencio, aunque sus tácticas (el cuerpo como medio, lo personal puesto en escena como político) se volvieron la gramática de todo, del arte de acción a la imagen moderna de la protesta. El argumento de Gaulke es que aquello no fue un margen sino un cimiento, y que su ausencia del canon fue una decisión y no un descuido.

La película se niega a dar esa historia por zanjada. Rastrea también la reacción en contra — la guerra del senador Jesse Helms contra el National Endowment for the Arts y contra artistas como Robert Mapplethorpe —, una pelea sobre quién merece dinero público para hacer obra incómoda que resuena con fuerza en 2026. Una banda sonora que enhebra a Billie Eilish y The Linda Lindas con Fanny, Phranc y Holly Near vuelve explícito el argumento generacional: el mismo nervio, pulsado de nuevo por un coro más joven.

El documental, de 90 minutos y producido por IAMBE Films, tuvo su estreno mundial este mes en el Bentonville Film Festival de Arkansas y desde entonces se ha proyectado en Frameline, en San Francisco, con un pase gratuito previsto para el 26 de julio en el Getty Center de Los Ángeles. Tomlin y Wagner han dedicado su carrera a demostrar que una mujer sola en un escenario puede sostener las contradicciones de todo un país; prestar esa autoridad al filme de Gaulke es apostar a que las mujeres que formularon ese argumento por primera vez, en lofts y locales hace medio siglo, están por fin a punto de ser presentadas al público que llevaban todo este tiempo construyendo.

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