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Drácula: The Original Living Vampire: Un esfuerzo gótico fallido

Martin Cid

El escenario es un callejón empedrado, iluminado por la tenue luz de una farola. Una figura encapuchada se cierne sobre el cuerpo sin vida de una mujer joven, su piel pálida contrastando con la oscuridad de la noche. Así comienza Dracula: The Original Living Vampire (2022), un filme que promete sumergirnos en el gótico clásico pero que rápidamente deriva hacia territorios más confusa.

Dirigido por Maximilian Elfeldt y producido por The Asylum, este «mockbuster» toma prestados elementos del folclore vampírico para ofrecer una versión moderna de la historia de Bram Stoker. La premisa es intrigante: la detective Amelia Van Helsing (Christine Prouty) investiga una serie de asesinatos brutales en los que las víctimas son mujeres jóvenes con cabello rojo, todas drenadas de sangre. Pronto descubre que el culpable no es otro que el mismísimo Conde Drácula (Jake Herbert), quien ha resurgido para sembrar el terror en la ciudad.

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Donde la película acierta es en su atmósfera. Los escenarios góticos, con sus pasillos oscuros y castillos imponentes, están bien logrados, creando un ambiente opresivo que funciona a favor del género de horror. La elección de vestuario y maquillaje también refuerza esta estética, especialmente en las escenas donde Drácula se transforma, momento que el director aprovecha para jugar con la iluminación y los efectos visuales básicos pero efectivos.

Sin embargo, Dracula: The Original Living Vampire tropieza con su propio guion. La narrativa es confusa y a menudo incoherente, saltando de un cliché a otro sin una transición clara. Las motivaciones de los personajes son difíciles de seguir, especialmente las de Drácula, cuya presencia se siente más como un dispositivo narrativo que como un antagonista realmente amenazante. Christine Prouty, en el papel de Amelia Van Helsing, intenta dar profundidad a su personaje, pero la escritura no le permite destacar.

El ritmo es otro problema. La película oscila entre momentos de tensión bien construidos y escenas que parecen interminables, sin una progresión clara hacia un clímax satisfactorio. La estructura se siente desequilibrada, con subtramas como la relación entre Amelia y su novia (India Lillie Davies) que nunca se desarrollan completamente.

En el frente actoral, Jake Herbert como Drácula es el punto más débil. Su interpretación carece de la presencia magnética que define al personaje clásico, convirtiendo a este vampiro en una figura más ridícula que aterradora. Michael Ironside, en el papel del Dr. Jack Seward, ofrece un desempeño digno pero limitado por las líneas de diálogo poco inspiradas.

Donde Dracula: The Original Living Vampire sí logra algo es en su originalidad dentro del género. A diferencia de otras adaptaciones más fieles al material de Stoker, esta versión toma libertades creativas que, aunque a veces fallidas, intentan diferenciarse de lo ya visto. Sin embargo, estas decisiones no siempre funcionan, y la película termina sintiéndose como un pastiche de ideas sin una visión clara.

MCM Score: 4.5/10 — craft 1 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 1

Dracula: The Original Living Vampire es un esfuerzo desigual que, aunque tiene momentos interesantes, no logra elevarse por encima de sus limitaciones. Para los fans del horror gótico clásico, puede ser una curiosidad, pero difícilmente una experiencia memorable.

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