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Dhamaka: un thriller que pierde fuelle en su segunda mitad

Martin Cid

La llamada llega en medio de la noche, una voz distorsionada que promete explosiones si Arjun Pathak, un ex-ancla de noticias caído en desgracia, no sigue sus instrucciones al pie de la letra. Dhamaka (2021), dirigida por Ram Madhvani, usa este gancho tenso para explorar el sensacionalismo mediático y la ética periodística, pero se queda a mitad de camino.

Kartik Aaryan como Arjun Pathak es el eje del thriller. Su actuación tiene momentos brillantes, especialmente en las escenas donde debe negociar con el misterioso llamante (Soham Majumdar), demostrando una capacidad para transmitir desesperación y cálculo que no habíamos visto antes en su filmografía. Sin embargo, el personaje de Arjun es inconsistente: oscila entre el cinismo calculador y un repentino heroísmo moral que no siempre convence.

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La estructura del filme es su mayor logro. La primera hora es tensa y envolvente, con diálogos afilados y una dirección visual limpia que prioriza planos cerrados y atmósferas claustrofóbicas. Madhvani sabe cómo generar suspense, pero cuando la trama se expande para incluir subtramas sobre corrupción policial y conspiraciones empresariales, el ritmo se desinfla. El clímax, ambientado en el icónico Bandra-Worli Sea Link de Mumbai, es visualmente impactante, pero narrativamente predecible.

Amruta Subhash como Ankita Malaskar, la productora del programa de radio, roba escenas con su presencia magnética y diálogos llenos de ironía. Sin embargo, el resto del reparto tiene poco espacio para desarrollar sus personajes. Mrunal Thakur, como la ex-esposa de Arjun, Saumya Mehra Pathak, aparece solo para servir de recordatorio emocional, sin peso dramático real.

La película falla en su intento de ser un comentario social incisivo. Las críticas al periodismo sensacionalista y a la corrupción corporativa están presentes, pero se presentan de manera superficial. Madhvani parece más interesado en el thriller que en profundizar en los temas éticos que plantea.

La banda sonora, compuesta por Vishal Mishra, es funcional pero olvidable, con pistas que refuerzan la acción sin añadir capas emocionales o temáticas adicionales. El uso de música en las escenas clave, como el secuestro del hijo de un empresario, es efectivo, pero no innovador.

Dhamaka tiene los ingredientes para ser una película memorable: un protagonista carismático, un conflicto moral intrigante y un escenario urbano vibrante. Sin embargo, se queda atrapada en convenciones del género y no logra elevarse por encima de ellas.

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