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Darlings: una comedia negra que acierta en su crítica al abuso doméstico

Martin Cid
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La sangre seca en las comisuras de los labios de Badru (Alia Bhatt) es el primer plano que nos muestra Darlings (2022), la ópera prima de Jasmeet K Reen. Es una imagen impactante, cargada de simbolismo: ese rojo oxidado contra la piel morena de Badrunissa Shaikh, personaje central de esta comedia negra india que se atreve a explorar el abuso doméstico desde un ángulo poco convencional. La cámara se detiene en los detalles—el esmalte descascarado de las uñas, el temblor de las manos al limpiar el desastre—antes de retroceder para revelar la silueta borrosa de Hamza (Vijay Varma), su marido, desplomado contra una pared. Este contraste entre lo íntimo y lo grotesco será el sello visual de toda la película.

Reen demuestra aquí un control técnico notable para una debutante. La dirección de fotografía, firmada por Anil Mehta, juega con sombras alargadas y encuadres cerrados que refuerzan la claustrofobia del apartamento donde transcurre gran parte de la acción. Hay un plano secuencia particularmente efectivo en el segundo acto, cuando Badru y su madre Shamshunissa (Shefali Shah) preparan su venganza: la cámara las sigue mientras se mueven por la cocina, capturando cada gesto nervioso y cada mirada cómplice. Es en estos momentos donde Darlings encuentra su ritmo más sólido.

El problema surge cuando el guion, escrito también por Reen, prioriza lo absurdo sobre lo humano. La premisa—una mujer maltratada que decide «probar» la violencia desde el otro lado, con ayuda de su madre—tiene potencial para explorar temas complejos como el ciclo del abuso o la justicia informal en sociedades patriarcales. Sin embargo, la película se queda atrapada en una espiral de gags cada vez más forzados, especialmente cuando Badru y Shamshunissa ejecutan sus planes. Escenas que podrían haber sido momentos de tensión psicológica—como cuando simulan un secuestro o manipulan pruebas—se convierten en números de comedia física que recuerdan a las películas de Farrelly pero sin su habilidad para equilibrar lo absurdo con lo emotivo.

Donde Darlings sí acierta es en el casting. Alia Bhatt, habitual en producciones románticas como Student of the Year, demuestra aquí un rango actoral inesperado. Su interpretación de Badru oscila entre la vulnerabilidad y una ferocidad contenida que explota en momentos clave, como cuando confronta a Hamza en el estacionamiento del hospital (una escena particularmente bien rodada, donde el sonido ambiente—el pitido de las máquinas, los gritos lejanos—refuerza la tensión). Shefali Shah, por su parte, roba cada escena en que aparece. Su Shamshunissa es una mezcla perfecta de astucia y ternura, con un timing cómico impecable.

El mayor problema de Darlings es su estructura. La película comienza con fuerza pero pierde momentum en el segundo acto, cuando la trama se divide entre subtramas secundarias que no añaden profundidad a los personajes ni al conflicto central. El personaje de Zulfi (Roshan Mathew), por ejemplo, un vecino entrometido, parece diseñado únicamente para proporcionar alivio cómico, y su arco narrativo se siente desconectado del resto de la historia. Incluso el villano, Hamza, es una figura demasiado unidimensional: Varma le da capas físicas (la forma en que su cuerpo se desploma cuando está borracho es especialmente efectiva), pero el guion no explora qué hay detrás de su violencia más allá de clichés sobre el alcoholismo.

Comparada con otras comedias negras recientes—como The Menu o incluso producciones indias como Andhadhun—Darlings peca de ambición desequilibrada. Tiene momentos brillantes, especialmente en la primera mitad, pero carece de la coherencia temática y emocional que elevan a esas películas. El tono vacila entre lo siniestro y lo ridículo sin encontrar un punto medio convincente.

A quién va dirigida esta película? Darlings apela claramente a audiencias familiarizadas con el cine de masas indio, especialmente las generaciones más jóvenes acostumbradas a series como MTV Bakra o Tripling. Su humor es deliberadamente exagerado—los chistes sobre la policía corrupta o los médicos incompetentes funcionarán mejor en un contexto cultural específico. Sin embargo, su mensaje sobre el abuso doméstico y la justicia social le da una relevancia que trasciende fronteras.

En última instancia, Darlings es una película de contrastes: ingeniosa en sus detalles pero inconsistente en su ejecución, audaz en su premisa pero convencional en su desarrollo.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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