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Elena Knows: una madre obsesiva destruye todo a su paso

Alice Lange
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Imagina el primer plano de Mercedes Morán como Elena, sus manos temblorosas por el Parkinson pero firmes en su determinación, mientras revisa una y otra vez los detalles de la muerte de su hija Rita. Es una imagen que resume el núcleo de Elena Knows (2023), dirigida por Anahí Berneri: la fragilidad física frente a la tenacidad emocional. La película, basada en la novela homónima de Claudia Piñeiro, no es un simple thriller de misterio, sino un drama íntimo que explora los límites de la obsesión materna y la búsqueda de verdad.

Elena, interpretada con una intensidad desgarradora por Morán, es el corazón de la película. Su Parkinson progresivo no solo limita su movilidad, sino que también se convierte en un símbolo de su lucha interna: el cuerpo falla, pero la mente sigue intacta. La elección de Berneri de mostrar este contraste físico y mental es lo más destacable del filme. Morán lleva el peso de la película con una actuación que oscila entre la vulnerabilidad y la fuerza. Sus manos temblorosas, símbolo del Parkinson que avanza inexorablemente, contrastan con la firmeza de su voz cuando interroga a sospechosos o revisa pruebas. Es un desempeño que merece ser destacado, no solo por la profundidad emocional que aporta, sino también por cómo logra transmitir la dualidad de Elena: una mujer físicamente frágil pero mentalmente aguda.

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El guión, adaptado por Berneri y Gabriela Larralde, elige un recurso narrativo audaz: revelar desde el principio que el novio de Rita (Marcos Ferrante) es el asesino, pero mantener en suspenso cómo y por qué ocurrió el crimen. Esta estructura, más cercana al thriller psicológico que al misterio convencional, funciona porque la película no se centra tanto en resolver el crimen como en explorar la obsesión de Elena por entenderlo. Sin embargo, este enfoque también tiene sus riesgos. Al revelar el culpable desde el principio, la película pierde parte del suspense tradicional, pero gana en profundidad psicológica.

El reparto secundario cumple su función sin destacar demasiado. Érica Rivas, como la mejor amiga de Rita, y Miranda de la Serna, en el papel de la hija joven, aportan matices interesantes, pero sus personajes quedan subordinados a la narrativa central. Marcos Montes, como el padre Juan, y Marcos Ferrante, como Pablo (el novio asesino), cumplen sin destacar. Sin embargo, es en los momentos compartidos entre Morán y Agustina Muñoz (quien interpreta a Elena a los 40 años) donde la película brilla, especialmente en las escenas que exploran la relación entre madre e hija.

La dirección de Anahí Berneri es competente, aunque no siempre innovadora. Elige planos cerrados y detalles cotidianos —un café que se derrama, un teléfono que no suena— para enfatizar la soledad de Elena, pero en ocasiones estos momentos pierden intensidad por su repetición. La fotografía de Julián Apezteguia es funcional, pero no logra elevar las escenas más emotivas. Donde Berneri sí acierta es en el uso del sonido. La banda sonora usa silencios estratégicos y sonidos ambientales (el tictac de un reloj, el zumbido de una lavadora) para crear tensión sin necesidad de música intrusiva.

El ritmo de la película es otro punto a considerar. La investigación de Elena avanza con pausas deliberadas, reflejando su condición física, pero estas decisiones narrativas a veces se sienten redundantes. La película intenta equilibrar dos géneros —el suspense y el drama íntimo— sin siempre conseguirlo. Las escenas más memorables son aquellas que exploran la relación entre Elena y Rita, especialmente en los flashbacks donde se revela la complejidad de su vínculo.

Elena Knows no es una película para todos los públicos. Está dirigida a aquellos espectadores que buscan algo más que un simple thriller o drama familiar. Es una película que exige atención y paciencia, pero recompensa con momentos de profunda emotividad y reflexión. La temática central —la obsesión de una madre por entender la muerte de su hija— es universal, pero el enfoque poco convencional de la película la hace única.

El final, aunque predecible para quienes hayan leído la novela, es conmovedor gracias a Morán. La última escena, en la que Elena visita el lugar del crimen con una antorcha (un símbolo recurrente en la película, vinculado al nombre griego de Elena, «antorcha»), cierra el arco de su personaje de manera satisfactoria.

La película también explora temas profundos como la culpa, la redención y la búsqueda de significado en medio del dolor. Elena no solo busca justicia para su hija, sino también una forma de entender su propia vida y las decisiones que tomó. Esta capa adicional de complejidad psicológica es lo que eleva Elena Knows por encima de otros dramas similares.

En comparación con otras adaptaciones literarias al cine, Elena Knows destaca por su fidelidad al material original. La novela de Piñeiro es conocida por su profundidad emocional y su exploración de temas complejos, y la película logra capturar esa esencia sin caer en simplificaciones. Sin embargo, también hay momentos en los que la película podría haber profundizado más en ciertos aspectos de la relación entre Elena y Rita, especialmente en lo que respecta a las dinámicas familiares y los secretos no revelados.

La dirección de actores de Berneri es otro punto fuerte. Morán no solo brilla como Elena, sino que también logra transmitir la complejidad del personaje en cada escena. La química entre Morán y Muñoz en los flashbacks es especialmente notable, ya que logran capturar la esencia de una relación madre-hija llena de amor, conflicto y comprensión.

El diseño de producción y la ambientación son igualmente destacables. La película se desarrolla en un entorno urbano argentino, y el equipo de producción logra capturar la esencia del lugar con detalle. Los interiores de las casas, los bares y las calles transmiten una sensación de autenticidad que ayuda a sumergir al espectador en la historia.

La banda sonora es otra pieza clave del éxito de la película. Los silencios estratégicos y los sonidos ambientales crean una atmósfera de tensión y soledad que complementa perfectamente la narrativa. La música no es intrusiva, sino que se integra de manera orgánica en las escenas, realzando las emociones sin distraer al espectador.

En resumen, Elena Knows es un drama bien actuado y dirigido con mano firme por Berneri, pero no siempre logra mantener el equilibrio entre sus ambiciones narrativas. La película exige atención y paciencia, pero recompensa con momentos de profunda emotividad y reflexión.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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