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Claudia Piñeiro, la contable que convirtió los secretos de familia en novela negra

Penelope H. Fritz
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Claudia Piñeiro
Claudia Piñeiro
Photo: Rodrigo Fernández / CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento10 de abril de 1960
Burzaco, Buenos Aires Province, Argentina
OcupaciónNovelista
PremiosPremio Clarín de Novela · LiBeraturpreis · Premio Sor Juana Inés de la Cruz · Premio Pepe Carvalho · Premio Dashiell Hammett · International Booker Prize shortlist

La idea de su nueva novela le llegó a Claudia Piñeiro a través de un teléfono. Durante una cena en España, alguien le enseñó una aplicación capaz de identificar un pájaro con apenas unos segundos de su canto, y ella siguió escuchando mucho después de que terminara la comida. De aquella curiosidad nació El canto invisible, publicada por Alfaguara a finales de septiembre: Julia Muntaner, una editora de sesenta y tantos años, hereda la casa de campo y el manuscrito inacabado de su amiga más antigua, una ornitóloga, y descubre que la mujer que creía conocer había guardado un secreto durante casi toda su vida. La novela llegó a las librerías argentinas dos semanas después de que Prime Video estrenara Catedrales, una miniserie chilena basada en otra novela de Piñeiro. Es un buen otoño, por tanto, para preguntarse por qué esta autora argentina, una de las novelistas más adaptadas, sigue encontrando nuevos lectores.

La respuesta breve es que escribe sobre lo que las familias se niegan a decir, y lo hace con la paciencia de una contable. Piñeiro nació el 10 de abril de 1960 en Burzaco, una localidad del sur del área metropolitana de Buenos Aires. Al terminar el colegio, en 1978, quería estudiar Sociología, pero el régimen militar había cerrado el acceso a las carreras que consideraba sospechosas. Se presentó al examen de ingreso de Económicas, se licenció como contadora pública en la Universidad de Buenos Aires en 1983 y trabajó con balances durante cerca de una década. Después llegaron el periodismo, los guiones de televisión y el teatro. Su primera novela, escrita en 1991, quedó entre las diez finalistas de un premio Tusquets y permaneció guardada en un cajón.

El éxito llegó tarde y de golpe. Las viudas de los jueves ganó el Premio Clarín de Novela en 2005. La novela arranca con tres hombres muertos en una piscina de Altos de la Cascada, una urbanización cerrada donde los vecinos juegan al tenis, contratan guardias de seguridad y vigilan las finanzas de los demás con más atención que a sus hijos. Piñeiro convirtió aquel enclave en un laboratorio de quienes creían que el dinero podía aislarlos del resto del país, y dejó que los libros de cuentas revelaran lo que ocultaban los jardines. Marcelo Piñeyro la llevó al cine en 2009, y Netflix la convirtió en una miniserie mexicana en 2023. Trasladó los muros a otro continente sin alterar la podredumbre que escondían.

Por aquellas mismas fechas llegó Tuya, una novela que había quedado finalista del Premio Planeta Argentina en 2003. Un ama de casa encuentra un corazón dibujado con pintalabios en una nota entre las cosas de su marido y decide, con una calma escalofriante, hacerse cargo de la situación. El libro tiene la comicidad de una novela negra narrada por alguien que no ve su propia culpa, y Piñeiro volvería a su narradora, Inés, casi dos décadas después en El tiempo de las moscas.

La novela que más lejos la ha llevado, sin embargo, es la que menos se parece a un thriller. Elena sabe, publicada en 2007, sigue a una mujer con Parkinson avanzado que pasa un día entero viajando a Buenos Aires para averiguar quién mató a su hija Rita. La policía ha dictaminado que fue un suicidio. Elena no puede levantar la cabeza, y cada paso que da para subir a un tren es una negociación con su propio cuerpo. Piñeiro convierte ese lento viaje en una contundente reflexión sobre quién decide qué debe el cuerpo de una mujer a los demás. En 2010 llegó el LiBeraturpreis alemán; la traducción al inglés de Frances Riddle para Charco Press quedó entre las finalistas del International Booker Prize en 2022; y en 2023 Anahí Berneri dirigió una película para Netflix con Mercedes Morán en el papel protagonista.

Mientras tanto, los libros fueron llegando a un ritmo constante. Las grietas de Jara, sobre un arquitecto atormentado por un hombre enterrado bajo uno de los edificios de su estudio, ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2010 y se convirtió en película en 2018, con Oscar Martínez. Betibú, de 2011, envió a una escritora de novela negra a una urbanización cerrada para cubrir un asesinato y se convirtió en película tres años después, con Mercedes Morán. Una suerte pequeña, una novela sobre una madre que regresa al pueblo del que huyó, llegó a los lectores anglófonos como A Little Luck. Catedrales, de 2020, contó la historia de una adolescente encontrada quemada y descuartizada en un descampado, y la de la devota familia que dejó que el caso quedara sin resolver durante treinta años. En 2021 ganó el premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón. Barcelona le había concedido el Premio Pepe Carvalho en 2019, y La muerte ajena, su novela de 2025, fue finalista en Gijón este verano.

La pantalla ha seguido sus pasos casi en todo momento, y ella también ha salido a su encuentro. Piñeiro cocreó con Marcelo Piñeyro la serie de Netflix El Reino en 2021, un thriller sobre un pastor carismático y el poder que se concentra a su alrededor, y nunca ha considerado la adaptación una forma menor de su trabajo. La nueva Catedrales, dirigida por Fabiana Tiscornia y Pepa San Martín, traslada la historia de Buenos Aires a Santiago y cuenta con Alfredo Castro y Paulina García en los papeles de los padres que optaron por el silencio. Los seis episodios, estrenados el 16 de septiembre, llevan la estructura de la novela a dos líneas temporales, 1986 y el presente. Es ahí donde Piñeiro sitúa siempre sus crímenes: en la distancia entre lo ocurrido y lo que una familia acordó recordar.

Esa distancia también está en el centro de El canto invisible, aunque Piñeiro lo ha descrito como un libro luminoso, no oscuro. El trabajo de Julia con el manuscrito de su amiga sobre el canto de los pájaros se convierte en una lección de escucha, y Piñeiro ha contado que la pregunta que la impulsó fue por qué hemos dejado de escuchar a tantas personas de nuestro entorno. Escribió parte de la novela durante una estancia de escritura en Bellagio.

Pocos novelistas se mueven con tanta soltura entre las listas de libros más vendidos de Argentina y los premios concedidos por jurados, y su método apenas ha cambiado desde sus años en la contabilidad: encontrar la cifra que no cuadra y seguir su rastro hasta que toda la familia tenga que dar explicaciones. Veinte años después de las viudas de Altos de la Cascada, los lectores siguen abriendo sus libros para asistir a esa auditoría.

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