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Carry-on: tensión aeroportuaria con veredicto final decepcionante

Anna Green
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Imagina un aeropuerto en vísperas de Navidad: luces parpadeantes, pasajeros apresurados y el zumbido constante de las cintas transportadoras. Entre este bullicio, un joven oficial de seguridad, Ethan Kopek (Taron Egerton), recibe una orden imposible a través de un auricular: dejar pasar un maletín peligroso o su novia embarazada morirá. Así comienza «Carry-On» (2024), el último thriller de Jaume Collet-Serra, que transforma la rutina aeroportuaria en una pesadilla tensa y claustrofóbica.

Dirigida con mano firme por Collet-Serra («The Commuter», 2018) y escrita por T. J. Fixman, la película sigue a Ethan mientras intenta evitar un desastre inminente: un maletín lleno de Novichok, un agente nervioso letal, está a punto de ser cargado en un avión. Collet-Serra elige un enfoque visual minimalista pero efectivo: planos cerrados que enfatizan la desesperación de Ethan, tomas largas que aumentan la tensión y una edición frenética que refleja su lucha contra el tiempo. La película no se trata solo del thriller de acción; es también un estudio de personaje, explorando cómo el miedo puede corromper incluso a los más nobles.

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El elenco es donde «Carry-On» brilla más. Taron Egerton entrega una actuación convincente como Ethan Kopek, transmitiendo la angustia y determinación de un hombre ordinario enfrentado a circunstancias extraordinarias. Su interpretación es física y emocional, especialmente en las escenas donde intenta alertar a las autoridades sin ser detectado por el Watcher (Theo Rossi). La cámara se centra en los detalles: el sudor en su frente, sus manos temblorosas, la tensión en su mandíbula. Egerton logra hacer que el público sienta cada momento de su desesperación.

Jason Bateman, como el misterioso Traveler, roba cada escena con su presencia fría y calculadora. Es un villano memorable, no por sus acciones exageradas, sino por la calma siniestra con la que manipula a Ethan. Su voz serena pero amenazante a través del auricular es un recordatorio constante de que el peligro está siempre presente. Bateman no necesita gritar o amenazar abiertamente; su actuación se basa en la sutileza y la intimidación psicológica.

Danielle Deadwyler, en el papel de la detective Elena Cole, aporta una energía diferente pero necesaria. Su investigación paralela añade capas al thriller principal, aunque su inclusión tardía debilita su impacto. Su personaje parece diseñado para proporcionar un contrapunto a la historia de Ethan, pero su integración en la trama principal se siente forzada. Sofia Carson, como Nora Parisi (la novia embarazada), tiene momentos emotivos, especialmente cuando su vida está en peligro. Sin embargo, su papel es más funcional que memorable.

Donde la película tropieza es en su estructura narrativa. Aunque el primer acto establece un ritmo convincente y una tensión palpable, el segundo acto se siente sobrecargado con subtramas. La introducción de múltiples personajes secundarios —como el agente Alcott (Logan Marshall-Green) y el oficial Lionel— a veces distrae en lugar de enriquecer. Estos elementos podrían haber sido integrados de manera más orgánica para mantener la coherencia emocional.

La ambientación del aeropuerto es tanto una fortaleza como una debilidad. Por un lado, transforma un espacio cotidiano en un campo de batalla psicológico. Por otro, limita las posibilidades visuales y narrativas. La película depende demasiado de su ubicación única, lo que a veces la hace sentir limitada en comparación con otros thrillers de relojería.

«Carry-On» no es una obra maestra, pero ofrece suficiente emoción y momentos memorables como para justificar su visionado. Su mayor logro es convertir un entorno mundano en un escenario de alta tensión, gracias a actuaciones sólidas y una dirección competente.

La película es dirigida a los amantes del thriller psicológico y los fans de Jaume Collet-Serra. Para aquellos que disfrutan de la tensión constante y las historias de personajes bajo presión, «Carry-On» ofrece una experiencia satisfactoria. Sin embargo, puede no ser tan atractiva para quienes buscan algo más visualmente innovador o narrativamente complejo.

En comparación con otras películas del género, como «The Commuter» (2018), «Carry-On» se mantiene en un nivel similar de entretenimiento. No alcanza la profundidad temática de obras como «Parasite» (9.4 MCM Score) ni la originalidad de «Past Lives» (8.7 MCM Score), pero cumple con su propósito de entretener y mantener al espectador al borde del asiento.

La dirección de Collet-Serra es sólida, aunque a veces predecible. Sus elecciones visuales y de edición son efectivas para construir tensión, pero carecen de la innovación que elevaría la película a otro nivel. La historia, aunque bien ejecutada, no ofrece nada nuevo en términos de narrativa o temas.

Las actuaciones son el punto fuerte de «Carry-On». Taron Egerton y Jason Bateman llevan la película con actuaciones memorables que mantienen al espectador comprometido. Sin embargo, los personajes secundarios no logran el mismo impacto, lo que debilita la trama en ciertos momentos.

La originalidad es otro aspecto donde la película se queda corta. Aunque la premisa de un oficial de seguridad enfrentándose a una amenaza inminente es interesante, no se explora lo suficiente para destacar entre otros thrillers similares.

En cuanto al ajuste de género, «Carry-On» encaja perfectamente dentro del thriller de acción.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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