Cine

Today we fix the world: emotivo pero convencional

Martin Cid

Imagina la escena: David Samarás, «el Griego», productor de un talk show sensacionalista llamado Hoy se arregla el mundo, recibe la noticia que lo desmorona. Benito, su hijo de 9 años y su único vínculo emocional estable, no es biológicamente suyo. La película Today We Fix the World (2022) del director Ariel Winograd toma este gancho dramático y lo convierte en una comedia-drama argentina de ritmo desigual pero con momentos genuinos.

El núcleo de la historia gira en torno a David (Leonardo Sbaraglia), un padre ausente y obsesionado con su trabajo, y Benito (Benjamín Otero), el hijo que ahora cuestiona su identidad. La premisa es intrigante: ¿Cómo reaccionan dos desconocidos forzados a convivir cuando descubren que no comparten sangre? Aquí la película acierta al explorar la relación padre-hijo con ternura, especialmente en las interacciones entre Sbaraglia y Otero. Hay química palpable, y Otero, un actor novel, roba escenas con su ingenuidad y vulnerabilidad. Sin embargo, el guion a veces prioriza lo predecible sobre lo arriesgado: la búsqueda del padre biológico se resuelve de manera demasiado convencional, sin explorar las complejidades emocionales que promete.

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El talk show en sí es un acierto visual y narrativo. Los sets coloridos, los conflictos fabricados para televisión y el humor ácido sobre la cultura del sensacionalismo funcionan como un contraste brillante con la intimidad de la trama principal. La dirección de Winograd en estos segmentos es segura, aunque a veces caiga en clichés del género (la producción televisiva como metáfora de las relaciones rotas). Pedro Onetto compone una banda sonora que equilibra lo melancólico y lo esperanzador, pero su impacto se diluye en los momentos más convencionales.

Donde la película tropieza es en su estructura. La primera mitad avanza con agilidad, pero el tercer acto se siente apresurado, como si Winograd no supiera cómo cerrar la historia sin recurrir a respuestas fáciles. Además, los personajes secundarios —como Silvina (Natalia Oreiro), una exnovia que reaparece, o Yani (Charo López), la madre de Benito— tienen potencial pero quedan subdesarrollados. Oreiro, en particular, merecía más espacio para explorar su dinámica con David.

El elenco principal salva momentos clave. Sbaraglia transmite bien la angustia de un hombre que se enfrenta a sus propias mentiras, aunque su interpretación a veces oscila entre lo crudo y lo caricaturesco. Otero, en cambio, es consistente: su mirada inocente y sus diálogos espontáneos son el corazón emocional de la película.

Today We Fix the World no aspira a ser una obra maestra, pero tampoco un simple entretenimiento ligero. Su mayor logro es recordar al espectador que las relaciones familiares no se definen por la biología, sino por los pequeños gestos de amor y lealtad.

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