Cine

Hoy el mundo se rompe: una comedia dramática sin chispa

Martin Cid
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La escena inicial de Today We Fix the World es un espejismo: David Samarás, alias «El Griego» (Leonardo Sbaraglia), mediando una disputa conyugal en su programa de televisión como si fuera un dios griego moderno. Pero el engaño es doble: ni él tiene las respuestas para los demás, ni el hijo que cree suyo lo es realmente.

Ariel Winograd dirige esta comedia dramática argentina (2022) con un pulso irregular. La premisa —un presentador de televisión descubriendo que su hijo no es biológico— promete un viaje emocional, pero la película se queda atascada en clichés del género. Sbaraglia entrega una actuación sólida, aunque su personaje carece de matices más allá del arquetipo del padre desesperado. Natalia Oreiro, como Silvina, aporta el único destello de autenticidad emocional en un reparto que, por lo demás, parece perdido en la trama.

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La estructura es predecible: revelaciones dramáticas, confrontaciones familiares y una búsqueda del padre biológico que se convierte en una excusa para mostrar los paisajes argentinos. La dirección de Winograd es competente pero anodina; las transiciones entre el drama televisivo y la vida real podrían haber sido más audaces visualmente. El guion pierde fuerza en su tercer acto, recurriendo a soluciones fáciles en lugar de explorar las consecuencias psicológicas más profundas del descubrimiento.

El mayor fallo es la falta de originalidad: Today We Fix the World repite fórmulas vistas en otras comedias familiares sin añadir nada nuevo. La música y el sonido, aunque funcionales, no elevan la experiencia narrativa. Los diálogos, a menudo forzados, intentan ser ingeniosos pero terminan sonando artificiales.

La película tiene momentos de gracia, como las interacciones entre Sbaraglia y Benjamín Otero (Benito), que roban algunas escenas con su química natural. Sin embargo, estos instantes no son suficientes para salvar una narrativa que se siente cansada y repetitiva. La dirección de fotografía es sólida, pero carece del estilo distintivo que podría haber elevado la producción.

Today We Fix the World es una película dirigida a un público que busca entretenimiento ligero y sin pretensiones. No hay profundidad en los personajes ni exploración temática más allá de lo superficial. La comedia cae en chistes fáciles y situaciones predecibles, mientras que el drama se queda en la superficie, sin ahondar en las emociones complejas que podrían hacerla memorable.

La película también sufre de una identificación confusa con su género. A menudo parece indecisa entre ser una comedia familiar o un drama emocional, lo que resulta en una experiencia fragmentada y desconectada. La falta de coherencia tonal es evidente, especialmente en las escenas donde se intenta equilibrar el humor con momentos dramáticos.

En comparación con otras películas del mismo género, Today We Fix the World palidece. No logra destacar ni aportar nada nuevo a la conversación. Es una película olvidable, destinada a perderse en el mar de producciones similares que llenan las salas de cine cada año.

La dirección de Ariel Winograd es competente, pero carece del ingenio y la originalidad necesarios para hacerla destacar. La película se siente como un ejercicio técnico sin alma, donde cada decisión parece calculada para seguir una fórmula probada en lugar de innovar.

El reparto, aunque talentoso, no logra salvar la narrativa débil. Sbaraglia y Oreiro hacen lo que pueden con el material, pero incluso sus actuaciones no son suficientes para elevar la calidad general de la película. La química entre los actores principales es limitada, y las interacciones entre ellos a menudo se sienten forzadas.

La música y el sonido son funcionales, pero carecen del impacto emocional necesario para apoyar la narrativa. La banda sonora es olvidable, y aunque hay algunos momentos donde la música podría haber añadido profundidad emocional, estos instantes pasan desapercibidos.

El guion es otro punto débil. La trama es predecible y carece de giros inesperados o momentos de tensión real. Los diálogos son a menudo forzados y artificiales, lo que dificulta la identificación con los personajes y sus situaciones. La narrativa se siente cansada y repetitiva, como si ya hubiéramos visto esta historia antes en otras películas.

La dirección de fotografía es sólida, pero carece del estilo distintivo que podría haber elevado la producción. Las tomas son técnicas, pero no logran captar la esencia emocional de las escenas. La cinematografía es funcional, pero no aporta nada especial a la experiencia visual.

En resumen, Today We Fix the World es una película olvidable que carece de originalidad y profundidad. Aunque tiene algunos momentos de gracia y actuaciones sólidas, estos no son suficientes para salvar una narrativa débil y predecible.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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