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Photocopier: una metáfora visual brillante pero narrativa frágil

Martin Cid Magazine
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La primera imagen de Photocopier es una fotocopia granulada, casi fantasmal, de Sur (Shenina Cinnamon) en medio de un grupo de personas desconocidas. Esa hoja arrugada, impresa en papel barato de una máquina antigua, no solo desencadena el misterio central de la película, sino que se convierte en su metáfora visual más poderosa: lo que parece claro al principio, resulta borroso y lleno de sombras bajo escrutinio.

Dirigida por Wregas Bhanuteja, Photocopier (2021) es un thriller indonesio que se sumerge en el género del misterio psicológico con una premisa sencilla pero efectiva: Sur pierde su beca universitaria cuando fotos comprometedoras de ella en una fiesta aparecen repentinamente. Lo que comienza como un problema académico deriva en una investigación personal donde cada copia mal hecha, cada imagen pixelada, esconde más preguntas que respuestas.

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El filme se beneficia de un enfoque minimalista pero deliberado. Bhanuteja no recurre a giros exagerados ni revelaciones melodramáticas; en su lugar, construye tensión a través de detalles técnicos y una narrativa fragmentada. La fotocopiadora no es solo un elemento de la trama, sino un recurso visual recurrente: los planos se detienen en máquinas antiguas, el sonido mecánico del papel siendo escaneado acompaña momentos clave, e incluso la granulación de las imágenes refleja la incertidumbre emocional de Sur. Esta elección estética, aunque no es innovadora—recordemos películas como Copycat (1995) o incluso The Blair Witch Project (1999), que usan tecnología analógica para generar suspense—, funciona aquí porque se integra orgánicamente en la trama.

Donde Photocopier destaca es en su dirección de fotografía. La película juega con contrastes marcados: luces artificiales que iluminan rostros medio ocultos, planos cerrados que enfatizan el aislamiento emocional de Sur, y fondos oscuros que evocan una sensación de claustrofobia. Hay un plano en particular—Sur examinando una fotocopia bajo la luz tenue de una lámpara de escritorio—que resume la esencia del filme: la búsqueda de claridad en medio de lo ambiguo.

Sin embargo, el mayor lastre de Photocopier es su desarrollo de personajes. Sur es el centro emocional del relato, y Shenina Cinnamon ofrece una actuación contenida pero poderosa. Logra transmitir confusión, determinación e incluso miedo sin caer en lo melodramático, aunque a veces su interpretación se siente limitada por un guión que prioriza el misterio sobre la profundidad psicológica. El resto del elenco—Lutesha como Farah, Chicco Kurniawan como Amin—tiene momentos interesantes, pero sus arcos narrativos son secundarios y, en algunos casos, predecibles. Farah, por ejemplo, parece diseñada únicamente para servir de apoyo emocional a Sur, mientras que Amin, vinculado al pasado de la protagonista, es introducido demasiado tarde para generar verdadero impacto.

El guión también adolece de un ritmo irregular. Los primeros actos del filme son prometedores: el misterio inicial se desarrolla con calma, pero sin prisa, permitiendo que el espectador se sumerja en la atmósfera opresiva. Sin embargo, a medida que avanza la trama, ciertos elementos—como las conexiones entre los personajes secundarios y Sur—se sienten apresurados o subdesarrollados. Hay un momento clave en el tercer acto donde una revelación importante se presenta casi como un deus ex machina, rompiendo la coherencia interna del relato.

A nivel temático, Photocopier explora ideas interesantes sobre la identidad y la percepción. La obsesión de Sur por descubrir qué pasó esa noche en la fiesta refleja una lucha más amplia por controlar su propia narrativa frente a los juicios externos. Las fotocopias—borrosas, incompletas—simbolizan cómo las versiones oficiales de los eventos rara vez capturan toda la verdad. Es un tema recurrente en el cine contemporáneo, desde The Social Network (2010) hasta Past Lives (2023), pero aquí se aborda con un enfoque más íntimo y personal.

Dirigida a: Photocopier no es una película para todos los públicos. Su ritmo pausado y su estética low-fi pueden alienar a quienes buscan thrillers de ritmo acelerado o acción constante. En cambio, funcionará mejor para espectadores que aprecian el suspense psicológico, la atmósfera opresiva y las historias centradas en personajes complejos. Es una propuesta más cercana al cine indie que al blockbuster, lo que la hace interesante para quienes buscan algo diferente dentro del género.

Comparaciones: Photocopier comparte rasgos con otros thrillers indonesios como A Copy of My Mind (2015), pero su enfoque en la tecnología analógica y el misterio personal lo acerca más a producciones como The Girl on the Train (2016). Sin embargo, donde estas películas suelen priorizar los giros argumentales, Photocopier se centra en la atmósfera y el desarrollo emocional de su protagonista.

Veredicto: Photocopier es una película intrigante pero desigual. Su mayor virtud es su atmósfera—lograda mediante una dirección técnica sólida y una ambientación oportuna—, pero su narrativa adolece de personajes poco desarrollados y un ritmo que, en ocasiones, se vuelve repetitivo. La actuación de Shenina Cinnamon como Sur es loable, pero el resto del elenco no siempre está a la altura.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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