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Leo: sabiduría de lagarto ahogada en caos infantil

Martin Cid
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Imagina a un lagarto de 74 años, cansado de la vida en una pecera, contemplando su reflejo mientras el sol de Florida se filtra a través del vidrio. Esta es la imagen que abre Leo (2023), una película animada que intenta mezclar comedia familiar con un mensaje sobre la individualidad y la escucha activa. Dirigida por Robert Marianetti, Robert Smigel y David Wachtenheim, esta producción de Netflix cuenta con Adam Sandler como Leo, un tuatara que descubre que solo le queda un año de vida y decide escapar para experimentar el mundo exterior.

La premisa tiene potencial: un personaje anciano que anhela libertad mientras se enfrenta a la mortalidad podría haber sido una exploración profunda y emocionalmente resonante. Sin embargo, Leo se pierde en su propio terrario, convirtiéndose en una aventura animada bien intencionada pero desordenada. La película sigue a Leo mientras es adoptado temporalmente por diferentes estudiantes de quinto grado, cada uno con sus propios problemas, lo que le permite al lagarto ofrecer consejos sabios y, ocasionalmente, divertidos.

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La dirección de Marianetti, Smigel y Wachtenheim muestra un esfuerzo por crear una experiencia visualmente atractiva. Los animadores logran capturar la esencia de una escuela primaria en Florida, con colores vibrantes y diseños detallados que hacen que el mundo de Leo sea inmediatamente reconocible. Sin embargo, esta atención al detalle no se traduce en una narrativa sólida. La película intenta abarcar demasiado, saltando de un estudiante a otro sin permitir que ninguna historia secundaria se desarrolle plenamente.

Uno de los aspectos más destacados de Leo es su diseño de sonido y música. Las canciones, aunque no todas memorables, añaden un toque de energía al filme y proporcionan momentos de diversión ligera. La secuencia de karaoke, por ejemplo, es un punto culminante que demuestra cómo la película puede ser entretenida cuando se centra en el humor y la interacción entre los personajes. Sin embargo, estos momentos son demasiado escasos.

El desempeño vocal de Adam Sandler como Leo es otro aspecto positivo. Su voz gruñona pero cariñosa le da vida al personaje, haciendo creíble tanto su frustración como su sabiduría. Sandler logra transmitir la complejidad de un lagarto que ha vivido décadas en un terrario y ahora se enfrenta a la realidad de su propia mortalidad. Sin embargo, el resto del elenco de voces no logra el mismo nivel de coherencia. Bill Burr como Squirtle, por ejemplo, aporta algunos momentos cómicos, pero su personaje carece de desarrollo.

La película también intenta transmitir mensajes importantes sobre la individualidad y la importancia de escuchar a los demás. Estos temas son relevantes y bien intencionados, pero se diluyen en medio de una trama dispersa. La línea final del filme, «Find your Leo,» resume el mensaje central, pero llega demasiado tarde para tener un impacto significativo.

Leo parece dirigida principalmente a un público familiar, especialmente a niños en edad escolar y sus padres. La película aborda temas como la ansiedad, la presión académica y la importancia de ser uno mismo, lo cual puede resonar con los más jóvenes. Sin embargo, el ritmo lento y la falta de desarrollo de los personajes pueden hacer que los niños pierdan interés rápidamente.

En comparación con otras películas animadas recientes, Leo palidece. Películas como Past Lives, que logró equilibrar emoción y narrativa de manera efectiva, o The Killer de Fincher, que mantuvo un ritmo constante y una dirección precisa, muestran cómo una buena historia puede elevar incluso los géneros más difíciles. Leo, por otro lado, se siente más cercana a producciones como Maestro, que aunque bien intencionada, carece del pulso narrativo necesario para mantener al público comprometido.

La película también tiene problemas con su estructura narrativa. La decisión de seguir a Leo mientras es adoptado por diferentes estudiantes podría haber sido una oportunidad para explorar diversas perspectivas y emociones. Sin embargo, la transición entre estas historias secundarias se siente forzada y poco natural. Cada segmento parece más como un episodio aislado que como parte de una narrativa cohesionada.

A pesar de sus defectos, Leo tiene algunos momentos brillantes. La interacción entre Leo y los estudiantes a menudo es conmovedora y divertida, mostrando el potencial de la película para conectar con su audiencia. Sin embargo, estos momentos son demasiado escasos y no compensan las deficiencias en la narrativa general.

En resumen, Leo es una película animada con momentos encantadores y un diseño visual atractivo, pero su narrativa desordenada y su ritmo irregular la impiden alcanzar su pleno potencial.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Coulter Ibanez — Zane (voice)

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