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Poor Things: un pastiche confuso sin equilibrio

Martin Cid
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La secuencia inicial de Poor Things es un festín visual: grano en blanco y negro, lentes ojo de pez y mirillas que distorsionan cada plano como si el espectador estuviera espiando a través de una cerradura. Bella Baxter (Emma Stone), recién reanimada con la mente de un feto, abre los ojos por primera vez ante un mundo que no recuerda. Yorgos Lanthimos, director griego conocido por su estilo absurdo y oscuro, aquí opta por una mezcla de fantasía gótica, comedia romántica y crítica social que promete ser un cóctel explosivo. Pero la pregunta es: ¿logra el film equilibrar estos ingredientes dispares o se convierte en un pastiche confuso?

El dossier revela que Poor Things sigue a Bella mientras escapa con el abogado Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo) en una aventura que la llevará a través de continentes. La premisa es fascinante: una mujer libre de los prejuicios de su época, luchando por la igualdad y la liberación. Stone, transformada casi irreconociblemente, entrega una actuación física y vocalmente exigente. Su Bella es infantil al principio, pero evoluciona hacia una curiosidad intelectual y sexual que desafía las normas victorianas. La química entre Stone y Ruffalo es palpable, aunque el personaje de Wedderburn a veces cae en lo caricaturesco.

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Lanthimos aprovecha al máximo su estilo visual distintivo: planos asimétricos, encuadres inusuales y una paleta de colores que oscila entre lo grotesco y lo poético. La fotografía de Robbie Ryan captura la belleza decadente de los escenarios, desde los salones victorianos hasta las calles bulliciosas de Glasgow. Sin embargo, el ritmo narrativo a veces se resiente bajo el peso de su propia ambición. El film intenta abarcar demasiado—desde la sátira social hasta el romance y la aventura—y en ocasiones pierde cohesión.

La banda sonora, compuesta por Jerskin Fendrix, añade una capa adicional de surrealismo con sus melodías disonantes y ritmos inesperados. Pero es en los diálogos donde Poor Things brilla más. Escritos por Tony McNamara (basados en la novela de Alasdair Gray), son afilados, ingeniosos y repletos de ironía. La escena en la que Bella confronta a Wedderburn sobre su visión posesiva del amor es particularmente memorable, llena de un humor ácido que corta como una navaja.

Sin embargo, no todo funciona. Algunos personajes secundarios, como el de Willem Dafoe (Godwin Baxter), quedan subdesarrollados, reducidos a arquetipos en lugar de seres tridimensionales. Y aunque la crítica feminista es clara y necesaria, a veces se siente un poco forzada, como si Lanthimos estuviera más interesado en hacer una declaración que en desarrollar sus ideas con sutileza.

El dossier también revela que Poor Things es una adaptación de la novela de Alasdair Gray, publicada en 1992. La novela, ganadora del Whitbread Award y el Guardian Fiction Prize, es un retelling posmoderno de Frankenstein. El film hereda esta ambición literaria, pero no siempre logra traducirla en términos cinematográficos. La estructura narrativa, por ejemplo, a veces se siente desordenada, como si Lanthimos estuviera más preocupado por la forma que por el contenido.

Comparando Poor Things con otras películas de Lanthimos, como The Lobster o The Favourite, es evidente que el director griego sigue explorando temas similares: la absurdez de las normas sociales, la búsqueda de la identidad y la crítica al patriarcado. Sin embargo, Poor Things carece del enfoque más cohesionado de sus predecesoras. Mientras que The Lobster y The Favourite logran equilibrar su sátira social con una narrativa clara y personajes memorables, Poor Things a veces se pierde en su propia ambición.

En cuanto al público objetivo, Poor Things parece dirigirse a un nicho específico: los amantes del cine de autor, la comedia negra y la crítica social. No es una película para todos, especialmente por su tono surrealista y su ritmo irregular. Sin embargo, aquellos que aprecian el estilo único de Lanthimos y su visión subversiva encontrarán mucho que disfrutar.

En el fondo, Poor Things es una película ambiciosa que intenta desafiar las convenciones narrativas y visuales. No siempre lo logra, pero cuando acierta, lo hace de manera espectacular. La actuación de Emma Stone, los diálogos afilados y la fotografía distintiva son puntos altos que compensan algunos de sus defectos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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