Cine

Toro salvaje, el retrato en blanco y negro con que Scorsese filmó la ruina de un boxeador

Jun Satō

Toro salvaje arranca con una figura sola, encapuchada, que boxea contra su sombra a cámara lenta entre el humo de los cigarrillos mientras las cuerdas de Mascagni se elevan sobre un cuadrilátero vacío. Es la imagen más elegante que Martin Scorsese filmó nunca, y presenta al hombre menos elegante que llevó jamás a la pantalla. Robert De Niro encarna a Jake LaMotta, un peso medio que peleaba como si el dolor fuera el único idioma del que se fiaba, y la película lo sigue mientras descarga esa misma violencia sobre todos los que se le acercan.

Scorsese y el director de fotografía Michael Chapman rodaron en blanco y negro, despojando al boxeo de su glamour hasta dejar solo la piel, el sudor y la geometría dura de las cuerdas. La ausencia de color no es nostalgia: es una forma de mirar a LaMotta sin permitir que el espectáculo lo halague.

YouTube video

Los golpes, el ruido, el silencio

Escrita por Paul Schrader y Mardik Martin a partir de las memorias del propio LaMotta, la película rechaza el arco limpio de una historia deportiva. El boxeador asciende, se vuelve celoso, sospecha de su mujer y de su hermano, y desmonta cada vínculo con los mismos reflejos que lo hicieron campeón. Thelma Schoonmaker monta los combates como pesadillas más que como peleas: estallan los flashes, crujen las cuerdas, el rumor del público cede al rugido de los animales. Después la cámara se queda quieta y la violencia se traslada sin más a la cocina.

Toro salvaje (1980)
Toro salvaje (1980)

De Niro se convierte en cuerpo

La interpretación de De Niro sigue siendo el centro de gravedad del film. Se entrenó hasta poder disputar combates reales y luego ganó casi treinta kilos para encarnar al LaMotta mayor y hinchado que cuenta chistes en un club nocturno. El cambio no es un truco: es el argumento. Al final, el cuerpo del campeón se ha convertido en la prisión que la película venía describiendo. El trabajo le valió a De Niro el Oscar al mejor actor y presentó dos rostros que marcarían un registro del cine estadounidense: Joe Pesci como el hermano que lo administra y Cathy Moriarty como la esposa que no deja de interrogar.

Por qué perdura

Más de cuarenta años después, Toro salvaje aparece una y otra vez en las listas como la mejor película estadounidense de su década, y las razones están en cada plano. Schoonmaker ganó el Oscar por convertir los combates en pura sensación. Scorsese, que ha contado que la rodó creyendo que podía ser la última, vertió una intensidad de converso en una historia sobre la culpa y la imposibilidad de la gracia. La escena final —LaMotta solo ante el espejo de un camerino, recitando a su reflejo el ‘pude haber sido alguien’ de Brando— convierte la película entera en una confesión.

Toro salvaje no redime a Jake LaMotta y nunca finge hacerlo. Ofrece algo más raro: un film que encuentra belleza en el castigo sin justificarlo, y un campeón que aprende, demasiado tarde, que el rival más duro estuvo siempre en el espejo.

Dirección

Martin Scorsese

Martin Scorsese

Reparto

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 0 comentarios.