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Ruby Gillman: un Kraken sin profundidad narrativa

Molly Se-kyung
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Ruby Gillman, Teenage Kraken comienza con una escena que resume sus ambiciones y sus limitaciones: Ruby (Lana Condor), una adolescente torpe, se transforma por primera vez en un kraken gigante bajo el agua, mientras su madre, Agatha (Toni Collette), intenta calmarla desde la superficie. La secuencia es visualmente llamativa, con un diseño de criaturas submarinas que evoca lo mejor del catálogo de DreamWorks, pero también revela una falta de coherencia narrativa que persiste a lo largo de los 96 minutos de la película.

Dirigida por Kirk DeMicco y escrita por Brian C. Brown, Elliott DiGuiseppi y Pam Brady, Ruby Gillman, Teenage Kraken es un intento de revitalizar el subgénero de la comedia adolescente fantástica, combinando elementos de La Sirenita con los tropos de las películas de superhéroes para jóvenes adultos. La premisa es sencilla pero prometedora: Ruby, una estudiante de secundaria marginada, descubre que es descendiente de las reinas guerreras kraken y debe abrazar su destino como protectora de los océanos. Sin embargo, el guión cae en los clichés del género, ofreciendo una trama predecible donde Ruby descubre sus poderes, lucha contra su destino, encuentra aliados inesperados y finalmente abraza quien es.

Qué funciona

El mayor acierto de la película es su diseño visual. El mundo submarino de los krakens es colorido y detallado, con criaturas que recuerdan a clásicos como La Sirenita pero con un toque más moderno. La banda sonora de Stephanie Economou también merece mención, especialmente en las escenas de acción donde la música eleva la tensión. Por ejemplo, la secuencia en la que Ruby se transforma por primera vez es visualmente impresionante, con un diseño de criaturas que es tanto aterrador como fascinante. La animación captura la fluidez del movimiento submarino, y los efectos de luz y color crean una atmósfera mágica que atrae a la audiencia.

El reparto vocal es otro punto fuerte. Toni Collette roba la escena como Agatha Gillman, la madre protectora pero estricta de Ruby. Su química con Lana Condor funciona bien en las escenas más emotivas, especialmente cuando discuten sobre el destino de Ruby y su lugar en el mundo. Collette logra transmitir tanto la ternura como la firmeza de su personaje, haciendo que Agatha sea uno de los pocos personajes tridimensionales de la película.

Qué falla

El mayor problema de Ruby Gillman, Teenage Kraken es su guión. La trama es predecible y carece de giros inesperados. Ruby es la típica chica marginada que encuentra su poder, Chelsea (Annie Murphy) es la rival-turned-ally, y Connor (Jaboukie Young-White) el interés romántico olvidable. Estos arquetipos son tan familiares que resultan aburridos. Incluso los momentos de conflicto entre Ruby y Agatha se sienten repetitivos, como si la película estuviera siguiendo una lista de verificación de tropos adolescentes.

La dirección de DeMicco también es un punto débil. La película intenta equilibrar el tono entre la comedia ligera para toda la familia y momentos más oscuros o violentos, pero este equilibrio nunca se logra. La batalla final entre krakens y mermaidas es un ejemplo perfecto: caótica y confusa, con una animación que no logra capturar la emoción que debería. Las coreografías de las criaturas submarinas son torpes, y la edición corta demasiado rápido los movimientos, haciendo que la secuencia sea difícil de seguir.

Además, la película tiene problemas de identidad. No está claro a qué público va dirigida. Los temas de aceptación y autoestima son importantes, pero se tratan de manera superficial. La película intenta abordar el bullying y la presión social, pero lo hace con diálogos predecibles y situaciones poco convincentes. Por ejemplo, la escena en la que Ruby es acosada por sus compañeros de escuela carece del peso emocional necesario para ser convincente.

Comparación y contexto

Comparada con otras películas recientes del género, Ruby Gillman, Teenage Kraken palidece. The Little Mermaid (2023) de Disney, por ejemplo, logró un equilibrio más sólido entre comedia, romance y acción. Incluso Spirit Untamed, la película de DreamWorks que fue un fracaso de taquilla aún menos exitosa, tenía una narrativa más coherente. Ruby Gillman, Teenage Kraken intenta imitar el éxito de películas como How to Train Your Dragon pero carece de la profundidad emocional y la originalidad de esas historias.

En el contexto del catálogo de DreamWorks, Ruby Gillman, Teenage Kraken es un paso atrás. Películas como Shrek y Kung Fu Panda lograron combinar comedia y fantasía con una narrativa sólida y personajes memorables. En cambio, Ruby Gillman, Teenage Kraken se siente como un intento de repetir fórmulas antiguas sin aportar nada nuevo.

A quién va dirigida

La película parece estar dirigida a un público joven, posiblemente preadolescentes y adolescentes. Sin embargo, incluso para este grupo etario, la trama es demasiado predecible y los personajes demasiado arquetípicos. Los adultos pueden encontrar algunos momentos de entretenimiento, especialmente en las escenas de acción submarina, pero en general, la película carece del humor y la profundidad necesarias para atraer a una audiencia más amplia.

Conclusión

En última instancia, Ruby Gillman, Teenage Kraken es una película que intenta abarcar demasiado pero no logra destacar en ningún aspecto en particular. Es entretenida en momentos, pero carece de la originalidad y la profundidad necesarias para dejar una impresión duradera.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Blue Chapman — Sam Gillman (voice)

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