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The Midwife»: dos actuaciones brillantes que salvan un drama familiar predecible

Liv Altman

La escena inicial de The Midwife nos presenta a Claire Breton, una comadrona que navega entre la rutina del hospital y el jardín donde cultiva sus verduras. Es aquí, en este microcosmos de orden y control, donde se desata un torbellino emocional cuando Beatrice Sobolevski, la amante de su difunto padre, reaparece tras décadas de silencio.

Dirigida por Martin Provost, esta película francesa de 2017 es una exploración íntima de la redención, el perdón y las heridas familiares que nunca cicatrizan del todo. Catherine Deneuve y Catherine Frot, en los roles protagónicos, entregan actuaciones cargadas de matices que sostienen el filme incluso cuando su narrativa flaquea.

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El mayor acierto de The Midwife es la química entre sus dos protagonistas. Deneuve, como Beatrice, logra transmitir una mezcla de fragilidad y manipulación que mantiene al espectador en un estado constante de curiosidad. Por otro lado, Frot como Claire encarna la rigidez emocional de quien ha construido su vida sobre cimientos de negación. La escena en el jardín, donde ambas mujeres se reencuentran tras años de distanciamiento, es particularmente efectiva: los primeros planos capturan cada gesto de incomodidad y resentimiento, creando una tensión palpable.

Sin embargo, la película no está exenta de defectos. La trama tiende a estirarse en momentos innecesarios, especialmente cuando se adentra en el romance secundario entre Claire y Paul (Olivier Gourmet). Estas subtramas, aunque bien actuadas, diluyen el impacto emocional del conflicto central. Además, la decisión de incluir el cáncer de Beatrice como un dispositivo narrativo para acelerar su redención resulta predecible y algo forzada.

El guion también tropieza al intentar abarcar demasiado: desde el duelo por la muerte del padre hasta el cierre inminente del hospital donde trabaja Claire, pasando por las tensiones raciales en el barrio. Estas capas adicionales, aunque bien intencionadas, restan coherencia a una historia que ya de por sí es compleja.

A nivel técnico, The Midwife destaca por su fotografía serena y su uso inteligente del espacio. Los interiors oscuros de la casa de Claire contrastan con los exteriores luminosos del jardín, reflejando visualmente el conflicto interno de sus personajes. La banda sonora, aunque discreta, acompaña con delicadeza las escenas más emotivas.

En definitiva, The Midwife es una película que se beneficia enormemente de sus actuaciones principales y su dirección sobria. A pesar de sus excesos narrativos, logra transmitir un mensaje poderoso sobre la importancia de enfrentar el pasado para poder sanar.

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