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Respect: Hudson roba la escena con su interpretación de Aretha

Un biopic con carácter que nos llegará estas Navidades
Veronica Loop
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El escenario del Regal Theatre en Chicago, 1967: una Jennifer Hudson transformada en Aretha Franklin emerge entre los focos con un vestido dorado que brilla como el sol de mediodía. La cámara de Liesl Tommy se acerca lentamente mientras Hudson, con esa voz que parece tallada en mármol, entona «Never Loved a Man». Es el momento cumbre de Respect (2021), la biopic musical sobre la Reina del Soul, y también su mayor logro: capturar, aunque sea brevemente, la esencia de Franklin no solo como cantante, sino como fenómeno cultural. El resto del filme, sin embargo, lucha por mantener esa misma intensidad.

La película sigue la vida de Aretha desde sus primeros años cantando en el coro de la New Bethel Baptist Church, dirigida por su padre C.L. Franklin (Forest Whitaker), hasta su consagración internacional como estrella del soul. Tommy, conocida por su trabajo teatral y televisivo, opta por un enfoque convencional: saltos temporales marcados por canciones emblemáticas, diálogos que explican más de lo necesario, y una estructura narrativa que prioriza los hitos biográficos sobre la profundidad psicológica. El resultado es un filme que funciona como introducción al legado de Franklin, pero que rara vez trasciende el formato biopic estándar.

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Donde Respect brilla es en su enfoque musical. Hudson, ganadora del Oscar por Dreamgirls, demuestra una vez más su poder vocal, recreando con precisión los tonos y matices de Franklin. Su interpretación de «Spirit in the Dark» o «(You Make Me Feel Like) A Natural Woman» no solo imita la voz de la cantante original, sino que transmite la emoción cruda detrás de cada nota. La dirección de Tommy en estas escenas es minimalista pero efectiva: planos cerrados que capturan los gestos faciales de Hudson mientras canta, ángulos dinámicos que siguen su movimiento en el escenario, y una banda sonora que prioriza la autenticidad sobre la producción moderna.

Sin embargo, el filme tropieza cuando intenta equilibrar el drama personal con la narrativa musical. La película dedica demasiado tiempo a explorar las tensiones familiares de Aretha—su relación complicada con su padre, su matrimonio tempestuoso con Ted White (Marlon Wayans)—sin desarrollar suficientemente estos arcos. El personaje de C.L. Franklin, por ejemplo, es retratado como un líder carismático pero distante, una figura que influyó profundamente en la carrera de Aretha pero cuya complejidad emocional queda reducida a frases sueltas y miradas intensas de Whitaker. Wayans, por otro lado, cae en el estereotipo del marido abusivo sin matices, una decisión narrativa que simplifica un aspecto crucial de la vida de Franklin.

La estructura del filme también plantea problemas. Respect intenta abarcar desde los primeros años de Aretha hasta su éxito internacional, pero las transiciones entre estas etapas son abruptas y a veces confusas. La película salta de su infancia en Detroit a sus primeras grabaciones en Nueva York sin establecer claramente el paso del tiempo o el desarrollo emocional del personaje. Este enfoque disperso diluye el impacto de los momentos más dramáticos, como la muerte de su madre o las presiones de ser una mujer negra en una industria dominada por hombres blancos.

En cuanto a originalidad, Respect se queda corto. Aunque la película toca temas importantes como el racismo y la lucha por la igualdad de género en la industria musical, estos elementos se sienten más como adornos que como parte integral de la narrativa. La dirección de Tommy es segura pero no innovadora: las escenas musicales son efectivas, pero carecen del estilo visual distintivo que podría haber elevado el filme por encima de otras biopics similares.

El ajuste de género es otro punto a considerar. Respect se posiciona claramente dentro del drama musical biográfico, un subgénero que ha producido películas como Bohemian Rhapsody o Rocketman. La película cumple con las expectativas del género: momentos emotivos, canciones icónicas y un final triunfal. Sin embargo, donde otros filmes en este género han logrado destacar por su enfoque único—como la exploración de la sexualidad en Bohemian Rhapsody—Respect se queda en lo seguro, evitando riesgos narrativos o visuales.

Respect está claramente dirigida a los fans de Aretha Franklin y del soul clásico. La película funciona como un homenaje a su legado, una celebración de su música y su impacto cultural. Sin embargo, para aquellos menos familiarizados con la vida de Franklin, el filme puede resultar demasiado convencional y predecible. La falta de profundidad en los arcos narrativos y la dirección segura pero poco innovadora limitan su atractivo más allá del público objetivo.

En última instancia, Respect es un filme que destaca por sus momentos musicales pero que tropieza en su narrativa. Hudson ofrece una actuación vocal impecable, y Tommy logra capturar la grandeza de Franklin en el escenario. Sin embargo, la película no logra sostener ese nivel de excelencia a lo largo de su duración.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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