IA

Anthropic baja del 27% al 9% sus fichajes júnior desde que Claude programa

Adrian Kessler
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Anthropic, la empresa responsable del chatbot Claude, contrata ahora a muchos menos principiantes para sus equipos técnicos. Al comienzo del periodo analizado por la compañía, los puestos júnior representaban el 27 % de sus nuevas contrataciones técnicas; desde entonces, esa proporción ha caído al 9 %, según un informe que Anthropic ha publicado sobre su propia plantilla. La empresa que vende agentes de IA para programar a todo el mundo se ha convertido en la primera gran compañía en mostrar, a partir de sus propios datos de nóminas, qué ocurre con los empleos de entrada cuando esos agentes se encargan del trabajo.

Para quienes esperan empezar una carrera en el desarrollo de software, ese es el dato que conviene seguir. Los equipos de Anthropic comprobaron que tareas como escribir código y buscar errores —las que suelen servir para formar a los ingenieros noveles— podían delegarse cada vez más en Claude, y los equipos de ingeniería e investigación dejaron de dar prioridad a la contratación para puestos técnicos de menor nivel. Aproximadamente un tercio de los responsables de aprendizaje automático y una quinta parte de los responsables de ingeniería de software dijeron en una encuesta interna que estaban contratando menos por la IA. En los departamentos técnicos, la proporción de empleados júnior cayó del 21 % al 14 %.

Mientras tanto, los agentes trabajan en turnos interminables. Si solo se cuentan las sesiones que los empleados inician y dirigen por sí mismos, Claude registró seis veces más horas de trabajo que las personas que lo supervisaban. Ahora, los ingenieros realizan confirmaciones de cambios de código cinco veces más rápido que seis meses atrás, y el informe señala que los abogados tramitan más contratos y los comerciales cierran más acuerdos. Los empleados que nunca habían realizado una confirmación de código pasaron de dos sesiones mensuales con agentes de programación a 90; además, un representante de ventas creó un panel personalizado en tres o cuatro horas, algo que, según dijo, no entraba dentro de sus competencias.

Alguien tiene que leer todo ese material, y el informe señala que la atención humana se ha convertido en el nuevo cuello de botella. En las sesiones interactivas, Claude pasa alrededor del 80 % del tiempo inactivo, a la espera de que una persona responda. Leer todo lo que Claude escribe durante esas sesiones ocuparía más de la mitad de la semana laboral, incluso a los empleados que no desempeñan trabajos técnicos. Un ingeniero contó que se encontraba ante «un ejército de Claudes, todos reclamando mi atención» y lo comparó con cuidar niños: una petición para abrir un zumo «se formula con el mismo grado de preocupación que la de quien se ha cortado un dedo y está sangrando». En un año, las instrucciones permanentes por escrito para los agentes pasaron de unos cientos a 8.500, y la proporción de sesiones dedicada a este tipo de metatrabajo —desde redactar especificaciones para las tareas de los agentes hasta supervisar procesos automatizados— subió del 10 % al 22 %.

Hay algo que la IA no ha reducido: las reuniones. Los datos de los calendarios muestran que el empleado mediano pasa un 20 % más de tiempo en reuniones que hace un año, y que los ingenieros sin responsabilidades directivas dedican un 16 % más. Los empleados describieron una y otra vez la coordinación presencial como imprescindible, y el informe observa que tomarse un respiro de la gestión de los agentes «suele consistir en meterse en una reunión». TechCrunch abrió su cobertura del informe con el dato de las reuniones.

También ha cambiado lo que Anthropic busca en las nuevas incorporaciones. Ahora, los responsables de contratación escriben más sobre la autonomía y el criterio de los candidatos, y menos sobre sus conocimientos especializados; además, los comentarios acerca del manejo de herramientas de IA por parte de los aspirantes se han triplicado en los puestos técnicos y cuadruplicado en los no técnicos. Los propios empleados de Anthropic creen que, para 2030, la IA podrá hacer el 75 % de su trabajo, frente al 28 % que prevén otros estadounidenses encuestados.

Conviene tomar estas cifras con cautela. El informe lo han redactado investigadores de Anthropic sobre una empresa cuyo negocio consiste en vender estos agentes, y ningún organismo externo ha comprobado los datos. Anthropic triplicó su tamaño durante el último año y paga parte de la remuneración de su plantilla en acciones, por lo que no es un buen reflejo de lo que sucede en una empresa corriente. Los autores admiten que los ingenieros que pasaron a utilizar agentes totalmente autónomos ya seguían una trayectoria de mejora muy pronunciada antes de hacerlo, lo que magnifica el aumento de productividad; además, su prueba para detectar código de IA chapucero —que no encontró un aumento de líneas eliminadas o revertidas— se basa en un puñado de indicadores indirectos. La principal respuesta de la empresa a la disrupción, un sistema de alerta temprana que recoloca a empleados actuales en nuevos puestos, no sirve de nada a quienes nunca llegaron a ser contratados. El propio informe lo reconoce: «La protección del empleo de quienes ya están dentro no beneficiará a quienes ni siquiera llegaron a ser contratados».

El estudio, publicado por el Anthropic Institute el 16 de octubre, lo escribieron los economistas Nathan Wilmers, Regina Catipon, Maxim Massenkoff y Peter McCrory. Se basa en datos internos de contratación, calendarios, Slack y agentes, desde principios de 2025 hasta este verano, además de 17 entrevistas con empleados. Las ofertas para puestos júnior han caído con especial fuerza desde diciembre de 2025, y en abril de 2026 los equipos de ingeniería e investigación ya daban menos prioridad a la contratación para puestos de nivel inferior. Anthropic asegura que seguirá utilizando su sistema de alerta temprana para detectar puestos en riesgo y pide a los gobiernos que lo complementen con programas de reciclaje profesional y ayudas a los ingresos. Para los perfiles júnior que ya no contrata, la solución que propone la empresa consiste en pedirle a otra persona que se ocupe del problema.

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