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Opera mete la IA en el navegador y la ejecuta en tu propio portátil

Adrian Kessler
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El navegador de escritorio de Opera ya puede ejecutar un modelo de IA en el ordenador donde está instalado y ponerlo a disposición de las webs y extensiones que autorices. La función se llama WebAI y llega como versión preliminar a Opera One. Al activarla, descarga un modelo de pesos abiertos, como Gemma, de Google, o, en los Mac, utiliza el modelo fundacional que Apple ya integra en su sistema operativo. Así, cualquier web autorizada puede pedirle que redacte, clasifique o compare textos.

El cambio práctico está en quién paga y adónde van tus palabras. Una extensión del navegador que resume artículos o te ordena las pestañas con IA suele enviar la página a un servicio en la nube, lo que implica necesitar una cuenta, una clave de API o una suscripción mensual para cubrir el coste. Con WebAI, el texto se queda en el portátil, el desarrollador no paga por cada solicitud y el usuario no paga nada. «Muchas de las cosas que la gente quiere hacer con la IA no necesitan un centro de datos. Tu portátil ya puede encargarse de ellas sin enviar tus datos a ninguna parte», afirma Krystian Kolondra, vicepresidente ejecutivo de navegadores e IA de Opera.

Los desarrolladores disponen de tres herramientas básicas, a las que Opera llama Prompt, Decision y Semantic Embeddings APIs. Dicho en pocas palabras, permiten a una página generar textos, clasificar información y medir hasta qué punto están relacionados dos contenidos. Los ejemplos que propone Opera son deliberadamente modestos: una extensión que detecta titulares engañosos; otra que encuentra ofertas de trabajo relevantes mientras navegas; y una tercera que colorea cada párrafo de un artículo según lo útil que resulte para un proyecto que hayas descrito.

Para mostrar el abanico de posibilidades, Opera ha publicado seis extensiones experimentales que, según aclara, son demostraciones y no funciones de producto. Una redacta un breve cuestionario para comprobar si has entendido el artículo que acabas de leer. Otra, Semantic Art, transforma una página en figuras en movimiento, con las frases similares desplazándose unas junto a otras. Algunas son claramente una broma, como una herramienta que reescribe cualquier artículo en forma de publicación «insufriblemente inspiradora» para una red paródica llamada RecordIn, y dos gatos hechos con caracteres ASCII que improvisan una escena sobre el tema que escribas.

La ambición de mayor alcance está en la palabra «estándar». WebAI es una propuesta de estándar web que, según Opera, cuenta con el respaldo de Google y Microsoft. Chrome ya ofrece a los desarrolladores sus propias interfaces de IA integradas, que ejecutan el modelo Gemini Nano de Google. La versión de Opera no está ligada a un modelo concreto: puede utilizar modelos abiertos distribuidos por Opera, modelos compatibles que ya estén en el dispositivo o el modelo de Apple que funciona en el propio dispositivo. Si los navegadores adoptan una interfaz común, un desarrollador podría crear una función de IA una sola vez y hacer que funcione con el modelo que lleve el navegador de cada visitante, en lugar de alquilar capacidad de computación en la nube por cada lector.

Las limitaciones son reales. WebAI es una versión preliminar y solo funciona en PC con Windows de 64 bits y procesadores Intel o AMD, así como en Mac con Apple Silicon. Quedan fuera Linux, los Mac con procesador Intel y Windows en Arm; Opera tampoco ha dicho nada sobre sus navegadores para móviles. Los modelos locales son mucho más pequeños que los que utilizan los grandes chatbots en la nube, y la propia Opera advierte de que la velocidad depende del hardware, así que un portátil antiguo responderá más despacio que un centro de datos. Además, mantener el texto en tu ordenador solo protege aquello que procesa el modelo: la web a la que das acceso sigue viendo lo que haces en ella, como siempre.

Opera ha dejado el control en manos del usuario. No se descarga nada hasta que activas WebAI en los ajustes de IA del navegador; la descarga del primer modelo puede tardar unos minutos, cada web necesita su propio permiso y es posible desactivar la función por completo en cualquier momento. Para una empresa que lleva años promocionando la privacidad de sus navegadores y afirma que cientos de millones de personas los utilizan, ese diseño de activación voluntaria es el eje de su propuesta.

El lanzamiento, anunciado desde Oslo el 27 de octubre, se basa en una versión experimental para desarrolladores de 2024 con la que Opera se convirtió en el primer gran navegador en ofrecer acceso integrado a modelos locales. Llegó junto a HTML-in-Canvas, una función independiente para desarrolladores que sitúa páginas web activas e interactivas dentro de escenas en 2D y 3D, y que está orientada a los videojuegos y a Opera GX. WebAI llegará después a Opera GX, el navegador para jugadores, y a Opera Neon, el navegador de la empresa basado en agentes, aunque no se ha anunciado ninguna fecha. Opera también prevé ofrecer más modelos abiertos adaptados a distintos dispositivos y más herramientas para desarrolladores.

Hasta que otros navegadores incorporen la misma interfaz, sin embargo, las funciones creadas con WebAI solo estarán disponibles para quienes ya utilicen Opera. Que eso cambie depende menos de Opera que de si Google y Microsoft llevan su apoyo a la propuesta más allá del papel y la incorporan a sus propios navegadores.

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