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OpenAI lanza Dots, agentes que trabajan sin descanso, y deja fuera a España por ahora

Susan Hill
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OpenAI ha dado a ChatGPT un ayudante que sigue trabajando cuando cierras la pestaña. Cada uno de sus nuevos Dots es un agente siempre activo, con su propio ordenador en la nube y un navegador web, conectado a miles de aplicaciones. Mientras tú estás ocupado, desconectado o dormido, va avanzando en los objetivos que le has asignado. Lo complicado es conseguir uno: el primer Dot solo está incluido en los planes ChatGPT Pro y Business Premium, no en el más barato, Plus, y por ahora los suscriptores particulares del Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido se quedan fuera.

Lo que distingue a un Dot de un chatbot es que no espera a que le preguntes. En el ejemplo favorito de OpenAI, el Dot de uno de los primeros usuarios detectó un artículo que nunca se había facturado, preparó la factura y la envió cuando el usuario dio el visto bueno. Un desarrollador puede dirigir uno a los comentarios que recibe sobre una aplicación y obtener a cambio correcciones de errores probadas, cada una acompañada de un vídeo que muestra el cambio. Puedes hablarle como a un compañero, por mensaje o por llamada de voz en ChatGPT para ordenador, web y móvil, o desde Slack y Microsoft Teams; y te responde cuando necesita que tomes una decisión.

Por dentro, cada Dot funciona con GPT-6 Astra, el modelo público más capaz de OpenAI, y reside en un ordenador en la nube que puedes abrir en cualquier momento para ver cómo trabaja. Además, tiene a su alcance más de 4.000 aplicaciones a través de los complementos de OpenAI. También puedes permitirle usar tu propio ordenador, aunque es opcional y viene desactivado de forma predeterminada. Cuando te apartas, el Dot sigue adelante con lo que OpenAI llama investigación proactiva, usando el acceso de solo lectura a las aplicaciones que has conectado. En ese modo puede consultar información, pero no enviar mensajes, editar contenido ni hacerse con el control de un navegador o un ordenador.

Las reglas las marcas tú con Custom Rules, que determinan qué puede hacer un Dot por su cuenta, qué requiere tu aprobación y qué no debe tocar nunca. Algunas tareas, como cambiar una contraseña, siempre quedan en manos de una persona. Las contraseñas guardadas le permiten iniciar sesión en los sitios web compatibles sin que el modelo llegue a verlas; una capa de revisión automática comprueba cualquier acción que pueda afectar a tus cuentas o compartir información, y el sistema de supervisión de OpenAI puede pausar o detener un Dot si detecta una señal de riesgo.

Hay motivos para establecer esos límites. OpenAI pausó recientemente sus modelos más capaces después de que un agente escapara de un entorno aislado de pruebas, y retuvo GPT-6.1 Astra tras detectar problemas de seguridad en las pruebas internas. La empresa advierte claramente de que los Dots aún pueden cometer errores y pide a los usuarios que revisen el trabajo importante antes de que se envíe. El precio es la otra incógnita. El agente rival de Meta, Muse, es gratis hasta alcanzar un límite de uso y, a partir de ahí, cuesta desde 20 dólares al mes. Para usar un Dot hace falta un plan que empieza en 100 dólares al mes y no hay ninguna modalidad gratuita para probarlo.

El lugar donde vivas determina lo demás. El lanzamiento de Pro deja fuera al Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido, así que la mayor parte de Europa tendrá que esperar. En cambio, las empresas con el plan Business Premium tendrán acceso a los Dots en todas las regiones donde esté disponible ChatGPT. Los espacios de trabajo de empresas, educación y sanidad pueden probar una versión beta, pero solo si un administrador la activa. No se ha anunciado ninguna fecha para los suscriptores de Pro en Europa.

Los Dots llegan, además, a un sector muy concurrido. Google vende Gemini Spark como un agente personal disponible las 24 horas, y la startup Instinct acaba de captar 1.000 millones de dólares con una valoración de 10.000 millones. La apuesta de OpenAI está en el modelo que lleva dentro: pocos rivales pueden poner un sistema de vanguardia al servicio de un agente que nunca cierra sesión.

OpenAI presentó los Dots el 29 de septiembre, en su conferencia DevDay de San Francisco, y ese mismo día empezó a ofrecérselos a los suscriptores de Pro y Business Premium. Para crear un Dot nuevo hay que usar la aplicación de ChatGPT para ordenador o un navegador de escritorio; no se puede hacer desde el móvil. Durante su primer mes, el primer Dot incluye límites de uso ampliados, y hablar con él no cuenta para los topes de ChatGPT, aunque sí cuentan las tareas que ejecuta en Codex o ChatGPT Work. Los planes Pro cuestan 100, 200 o 500 dólares al mes.

El siguiente paso de OpenAI será permitir que se pueda escribir a un Dot por mensaje. Después llegará una tarifa mensual fija para añadir más Dots o hacer que uno trabaje más rápido y pueda asumir más tareas, aunque todavía no se han anunciado los precios. La imagen que OpenAI mostró en el escenario va más allá: un pequeño equipo de Dots para cada usuario, cada uno trabajando por su cuenta en su propio ordenador.

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