IA

Demis Hassabis, presidente de Google DeepMind, sitúa la AGI a menos de tres años y pide no regular aún

El reloj de la IA general del presidente de Google DeepMind se ha movido cuatro veces en un año. Sus consejos sobre regulación funcionan con el mismo reloj.
Adrian Kessler
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Esta semana, todos los titulares sobre Demis Hassabis llevan una cuenta atrás, y esa cuenta atrás es cosa del Wall Street Journal. Cuando WSJ Magazine preguntó al presidente de Google DeepMind cuánto falta para la inteligencia artificial general, su respuesta fue más breve y menos precisa: «Está cerca», dijo. «Cada vez la veo más próxima». La revista convirtió esas palabras en un plazo de unos pocos años, y ese plazo se convirtió en noticia.

La diferencia entre ambas cosas importa menos para determinar si Hassabis tiene razón que para entender qué tipo de declaración es esta. Hasta hace poco, era la voz prudente entre los responsables de los grandes laboratorios cuando hablaban de plazos. Ahora ocupa en Alphabet un puesto concebido en torno a la llegada de la AGI. Y ha dicho abiertamente que elige cómo hablar de los plazos para conseguir que los gobiernos actúen. Una predicción desde esa posición también es una palanca, y la pregunta útil es qué pretende mover.

Qué le dijo Demis Hassabis a WSJ Magazine

El perfil, escrito por Ben Cohen, se publicó cuando WSJ Magazine nombró a Hassabis Innovator in Tech de 2026. AI Weekly señala que la cifra de dos o tres años que todo el mundo cita es una formulación del propio Journal, no una frase pronunciada por Hassabis. Lo que sí dijo tiene que ver con su misión. «El objetivo último era crear IA y entender la mente, para después utilizarla para comprender la ciencia», le contó a la revista. «Primer paso: resolver la inteligencia. Segundo paso: resolver todo lo demás».

La física sería lo primero. «Espero estar sentado con mis sistemas de AGI y algunos grandes científicos, tratando de desentrañar el siguiente nivel de la física», dijo. En cuanto a curar el cáncer, cree que son «problemas difíciles, pero no imposibles».

Un reloj para la AGI que ha adelantado cuatro veces en un año

El acortamiento del plazo es real y rápido. En enero, en Davos, Hassabis situó la AGI a entre cinco y diez años vista, según Startup Fortune y Tech Times. En febrero, en Nueva Delhi, durante la India AI Impact Summit, habló de unos cinco años (Tech Times informa de un plazo de entre cinco y ocho). En abril, en el AI Ascent de Sequoia, señaló 2030, una postura que calificó de «bastante coherente». En mayo, en una entrevista con Axios, mantuvo 2030 como estimación central, aunque admitió que podía ser 2029, según informó Computerworld. Ahora, el Journal habla de dos o tres años. The Free Press Journal señala que ni siquiera hay acuerdo entre los medios sobre cuál es el punto de partida, lo que da una idea de la poca precisión con que circulan estas cifras.

También ha cambiado el cargo. En agosto, Alphabet apartó a Hassabis de la dirección ejecutiva de DeepMind; Koray Kavukcuoglu asumió las operaciones cotidianas y Hassabis pasó a ocupar un puesto de nueva creación como director científico. En una nota dirigida al personal, afirmó que sentía que la AGI «está al alcance de la mano». Después del Google I/O de mayo, le dijo a Axios que había elegido expresarse sin rodeos a propósito, para generar urgencia entre los gobiernos, los economistas y la opinión pública, como cuenta Startup Fortune. El plazo es, al mismo tiempo, una predicción y un mensaje.

El mismo calendario, distintas metas

La cifra también oculta lo alto que Hassabis sitúa el listón. Para él, la AGI es un sistema con toda la gama de capacidades cognitivas humanas, no una puntuación elevada en pruebas específicas. La prueba que propone es la de Einstein, y tiene dos versiones. En Nueva Delhi describió cómo entrenar un sistema con los conocimientos disponibles hasta 1911 y preguntarle si puede deducir por sí solo la relatividad general. En el perfil de WSJ, según recoge AI Weekly, el límite se fija en 1901 y se plantea si el sistema puede llegar por su cuenta a los artículos de 1905. No hay resultados publicados que demuestren que ningún sistema haya superado una u otra prueba.

Por eso, la coincidencia con sus rivales es menos estrecha de lo que parece. En Davos, en enero de 2025, Dario Amodei, de Anthropic, dijo que era probable que en dos o tres años la IA fuese «mejor que casi todos los seres humanos en casi todas las tareas», el mismo plazo al que Hassabis acaba de llegar. Tech Times describe la situación como una serie de predicciones distintas de los investigadores que confluyen en el mismo año del calendario. Yann LeCun, antiguo científico jefe de IA de Meta, sigue sosteniendo que los grandes modelos de lenguaje actuales no pueden llegar a ese punto y ha recaudado más de mil millones de dólares para AMI Labs con el fin de demostrar que existe otra vía.

Hassabis, sobre la regulación, una semana después de Dublín

La frase más contundente del perfil se refiere a las normas. «Lo que estaría mal sería intentar regular cosas que ni siquiera entendemos del todo», dijo Hassabis. «Creo que casi con toda seguridad acabaríamos con una regulación equivocada, y una regulación equivocada es peor que no tener ninguna».

Una semana antes, en una cumbre sobre IA celebrada en Dublín, Reuters recogió unas declaraciones de Hassabis más preocupadas. Los recientes ataques informáticos llevados a cabo por agentes de IA eran «disparos de advertencia», dijo; solo eran menores porque «los sistemas aún no son tan potentes», y podrían convertirse en algo grave «de cara al próximo año y a los próximos años» si no se reforzaba la seguridad. Pidió adoptar prácticas inspiradas en la biología y la seguridad nuclear, crear con el tiempo un organismo internacional de normalización y establecer un proceso de certificación «proporcionado a los riesgos». En el mismo escenario, Brad Smith, presidente de Microsoft, instó al sector a superar su «alergia» a la regulación.

Las dos posturas pueden conciliarse de una manera. Hassabis quiere empezar por medir, hacer pruebas y certificar, y establecer normas solo cuando existan esas mediciones. Es una visión de ingeniería coherente. También depende del tiempo, y su propio reloj no deja de adelantar. El periodo de «entender primero» que pide a los reguladores que respeten y el tiempo que queda hasta la llegada de la AGI, según sus cifras más recientes, son ahora los mismos pocos años.

Hassabis es uno de los siete galardonados de los Innovator Awards de WSJ Magazine de este año, un programa que comenzó en 2011; la revista anunciará los nombres restantes a lo largo de las dos próximas semanas, antes de la ceremonia de entrega de premios en Nueva York el 29 de octubre.

Cada vez que Hassabis acerca la AGI, también acorta el periodo de gracia que quiere antes de que alguien redacte las normas. Un nuevo paso hacia delante, y el periodo de gracia terminará antes de que se escriba la primera norma.

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