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Desprotexida: El crimen de Pazos en Netflix: 37 días entre el martillo y la cama del hospital

Jun Satō
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Isabel Fuentes sobrevivió al primer ataque. Su marido la golpeó con un martillo mientras dormía en el sofá de su casa, en una aldea gallega, y después simuló un robo en la cocina. Treinta y siete días más tarde, cuando se recuperaba en un hospital de Ourense, entró en su habitación y la apuñaló. «Desprotexida: El crimen de Pazos», un documental español de true crime para Netflix, se construye sobre la brecha entre aquellas dos noches.

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Jorge Laplace escribió y dirigió la película para True Crime Factory, la productora detrás de Crims, de Carles Porta, con Porta y Pablo Fernández Masó como productores ejecutivos. El anuncio de la producción señala que reúne testimonios de investigadores, médicos, familiares, vecinos y periodistas, y que trata de esclarecer cómo pudo producirse el asesinato y por qué el sistema no la protegió. El título, «Desprotexida: El crimen de Pazos», incorpora la palabra gallega «desprotexida», en femenino, que significa «desprotegida».

La pregunta que el director quiso dejar por escrito

Laplace ha articulado la película en torno a una frase. «Cuando conocí la historia de Isabel Fuentes, lo que más me impactó no fue solo el crimen —dijo en el anuncio—, sino una pregunta incómoda que no conseguía explicarme: ¿cómo era posible que la asesinaran en un hospital sabiendo que estaba en peligro?»

Esa pregunta es el pacto del documental con el público y lo aleja de la estructura habitual de un relato de misterio. La sinopsis de Netflix empieza, aun así, como una incógnita: unos supuestos ladrones dejan a una mujer al borde de la muerte en su propia casa y pronto las sospechas recaen en su círculo más cercano. Pero la identidad del asesino es de dominio público desde hace años. La película se propone examinar el tiempo transcurrido entre las sospechas y la actuación, y quién tenía cada pieza de la información.

Un robo que no cuadraba

La cronología de la acusación, publicada por el diario ourensano La Región, reconstruye aquella primera noche. Aniceto Rodríguez golpeó a su mujer con un martillo «con la intención de acabar con su vida» mientras ella dormía en el sofá. Después escenificó un robo: revolvió la cocina, rompió el cristal de una ventana y se deshizo del arma. Isabel ingresó en el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense.

La sinopsis de la producción cuenta que el sargento de la Guardia Civil que se hizo cargo del caso dudó de aquella versión desde el primer momento e intentó proteger a Isabel de un segundo ataque. La prensa española ha descrito esas mismas semanas desde otra perspectiva: pese a las advertencias, no se adoptó ninguna medida cautelar y el marido no fue detenido. Ese es el terreno que aborda el documental. Investigadores que sospecharon de él, médicos que la atendieron, una familia y una aldea que conocían a la pareja, y los periodistas que siguieron el caso son las voces que enumera el anuncio.

Treinta y siete días

El segundo ataque tuvo lugar en la cuarta planta del hospital, de madrugada. Según la cronología de La Región, Rodríguez entró en la habitación donde dormían Isabel y otra paciente y apuñaló dos veces en el pecho a su mujer con un cuchillo de cocina. Un vigilante de seguridad lo detuvo; se había herido en el abdomen, el brazo y el cuello. La Fiscalía pidió 39 años de prisión. Fue condenado a 31 años por el asesinato y el intento anterior, y murió de un ictus en la cárcel de A Lama sin cumplir la mayor parte de la pena.

La legislación española considera violencia de género un asesinato como este, y el país lleva dos décadas creando juzgados especializados, valoraciones policiales del riesgo y órdenes de protección precisamente para situaciones como la que el sargento creía tener delante. El planteamiento de «Desprotexida: El crimen de Pazos» apunta al momento en que ese engranaje debería ponerse en marcha y a lo que ocurre cuando una sospecha se queda en eso. El enfoque de la película parece interesarse menos por el cuchillo que por los trámites a su alrededor: quién comunicó qué, a quién y qué podía hacer legalmente cada persona con esa información.

Una semana antes de la ficción

El documental es el primero de los dos proyectos de Netflix sobre el caso. Una semana después, la plataforma estrenará El crimen de Pazos, una serie de ficción de cuatro episodios de Bambú Producciones, la compañía que dramatizó otro caso gallego en El caso Asunta. La escribieron Ramón Campos, David Orea, Curro Serrano y Gema R. Neira, y la dirige Carlos Sedes. Tristán Ulloa interpreta a Elías, un sargento de la Guardia Civil, y Miguel Borines da vida a Aniceto. En la ficción, la víctima pasa a llamarse Irene.

Ese orden importa. La serie tendrá actores, un sargento con un arco de personaje y la estructura de un thriller. El documental llega primero con el nombre real y, si cumple lo que promete su material de prensa, con las voces reales: una familia y un grupo de profesionales que explican qué sabían y cuándo lo supieron. Quienes vean ambas producciones podrán contrastar la dramatización con los hechos, una posición más ventajosa que la inversa, en la que la ficción fija las imágenes antes de que aparezcan los datos.

Un planteamiento más acotado que el de la mayoría de los true crime

El true crime documental español tiene su propia tradición, desde El caso Alcàsser hasta el trabajo de Carles Porta, y un debate recurrente: si estas películas arrojan luz sobre un caso o se limitan a recrearlo. «Desprotexida: El crimen de Pazos» se ha marcado un objetivo más acotado y exigente. Su tesis central, al menos tal como se presenta, no es que se resolviera un crimen, sino que podría haberse evitado, lo que sitúa a las instituciones en el punto de mira junto al marido. Habrá que ver si la película mantiene ese enfoque durante todo el metraje, sin deslizarse hacia los mecanismos de suspense con los que coquetea su propia sinopsis.

La sentencia determinó quién mató a Isabel Fuentes. No resolvió la pregunta de la que parte Laplace, y tampoco puede responderla una condena que el acusado nunca llegó a cumplir: cuando las dudas del sargento ya constaban por escrito y ella estaba en una cama de hospital, ¿de quién era la responsabilidad de interponerse entre Isabel y el hombre que ya había intentado matarla una vez?

Cuándo y dónde ver «Desprotexida: El crimen de Pazos»

«Desprotexida: El crimen de Pazos» se estrena en Netflix el viernes 6 de noviembre de 2026. Es una película documental independiente en español; Netflix aún no ha publicado su duración. El caso que aborda comenzó en la aldea de Pazos, en Verín (Ourense), el 1 de abril de 2015, y terminó en el hospital de Ourense el 8 de mayo de 2015. Aniceto Rodríguez murió en prisión en 2018. El crimen de Pazos, la serie de ficción inspirada en el mismo caso, llegará a Netflix el 13 de noviembre.

«Desprotexida: El crimen de Pazos», respuestas rápidas

¿«Desprotexida: El crimen de Pazos» está basado en una historia real? Sí. Es un documental sobre el asesinato real de Isabel Fuentes en Ourense, Galicia, que reúne testimonios de investigadores, médicos, familiares, vecinos y periodistas.

¿Es lo mismo que El crimen de Pazos? No. El crimen de Pazos es una serie de ficción independiente de cuatro episodios de Bambú Producciones, protagonizada por Tristán Ulloa, que cambia el nombre de la víctima por Irene. El documental utiliza los nombres reales.

¿Quién la ha hecho? Jorge Laplace la escribió y dirigió para True Crime Factory, con Carles Porta y Pablo Fernández Masó como productores ejecutivos.

¿Es una serie? No. Es una película documental independiente.

¿Qué le pasó a Aniceto Rodríguez? Fue condenado a 31 años de prisión por el asesinato y el intento anterior, y murió de un ictus en la cárcel de A Lama en 2018.

¿Dónde puedo verla? En Netflix, a partir del 6 de noviembre de 2026.

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