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House of Ninjas: acción cruda pero drama familiar desequilibrado

Martin Cid
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El primer plano de House of Ninjas es un golpe directo: Haru Tawara (Kento Kaku), ensangrentado y jadeante, se arrastra por el suelo de un dojo en ruinas mientras una figura encapuchada levanta una katana sobre él. La hoja brilla bajo la tenue luz de las lámparas de papel, reflejando el sudor que cae de su frente. Es una escena corta pero impactante, filmada con una cámara temblorosa que transmite la desesperación del momento. Este opening no solo establece el tono de la serie —violento, visceral y sin concesiones— sino que también deja claro que Dave Boyle, conocido por su trabajo en producciones de acción coreografiada, no está aquí para ofrecer un drama familiar ligero.

La premisa central es atractiva: años después de abandonar sus vidas como ninjas, la familia Tawara —descendientes directos del legendario Hattori Hanzō— se ve obligada a regresar al mundo de las sombras para enfrentar una nueva amenaza. La serie, desarrollada por Boyle y basada en una historia original de Kento Kaku, mezcla el drama familiar con secuencias de acción despiadadas, un equilibrio que no siempre logra mantenerse. Sin embargo, cuando funciona, lo hace con una intensidad que pocas producciones recientes pueden igualar.

Kaku, quien también actúa como co-productor ejecutivo, destaca en su papel como Haru Tawara, el segundo hijo de la familia. Su interpretación está cargada de culpa y arrepentimiento por no haber podido salvar a su hermano mayor Gaku (Kengo Kora), cuya muerte durante una misión fallida seis años atrás sigue pesando sobre él. La química entre Kaku y Yosuke Eguchi, quien interpreta al patriarca Soichi Tawara, es especialmente notable en las escenas donde discuten el pasado de la familia y las decisiones que los llevaron a abandonar su vida como ninjas. Eguchi aporta una presencia tranquila pero autoritaria, equilibrando perfectamente la vulnerabilidad emocional con la determinación de un líder.

Tae Kimura, como Yoko Tawara, la esposa de Soichi y madre de Haru, roba escenas con su mezcla de fragilidad y ferocidad. Su personaje es uno de los más complejos de la serie, ya que debe navegar entre su rol como esposa y madre y su deseo de vengar la muerte de su hijo mayor. Kimura transmite esta dualidad con una sutileza notable, especialmente en las escenas donde interactúa con su hija Nagi (Aju Makita), quien ha heredado el espíritu rebelde de su madre.

Las coreografías de acción son, sin duda, uno de los puntos fuertes de House of Ninjas. Las secuencias de combate están meticulosamente coreografiadas y filmadas con un estilo cinemático que recuerda a las mejores producciones de acción japonesa. La escena del museo, donde Nagi Tawara roba una reliquia mientras evade cámaras y guardias, es un ejemplo perfecto de esto. Cada movimiento está calculado, cada paso tiene peso, y la tensión se mantiene en todo momento gracias a la edición rápida pero precisa.

Sin embargo, la serie no es perfecta. Uno de sus mayores problemas es la estructura narrativa. La primera mitad avanza a un ritmo constante, introduciendo a los personajes y estableciendo las bases para el conflicto central. Pero a medida que se acercan los episodios finales, la trama se vuelve cada vez más complicada, con múltiples subtramas que compiten por la atención del espectador. La conspiración política, la venganza personal y los secretos familiares se apilan unas sobre otras, y aunque algunas de estas tramas son interesantes por sí mismas, ninguna llega a resolverse con la satisfacción que uno esperaría.

La revelación del villano —Yosuke Tsujioka (Takayuki Yamada), el líder de la secta Gentenkai— es un buen ejemplo de esto. Su motivación para vengar la muerte de su hermano, quien fue asesinado por Haru seis años atrás, es comprensible y añade una capa adicional de complejidad al conflicto. Sin embargo, la serie no explora suficientemente sus razones ni sus acciones, lo que hace que su papel como antagonista principal se sienta algo superficial.

Otro punto débil es el desarrollo del romance entre Haru y Karen Ito (Riho Yoshioka), una periodista que se ve envuelta en los eventos después de ser asignada para investigar un caso relacionado con la familia Tawara. La química entre Kaku y Yoshioka es evidente, pero su relación nunca llega a sentirse tan importante como debería. En comparación con el drama familiar central y las secuencias de acción, esta subtrama se siente algo secundaria y, en ocasiones, incluso innecesaria.

A pesar de estos problemas, House of Ninjas ofrece momentos memorables que la convierten en una serie digna de atención. La escena en la que Haru confronta a su padre sobre las mentiras que le ha contado está cargada de emoción cruda, gracias en gran parte a las actuaciones de Eguchi y Kaku. La tensión entre ellos es palpable, y el diálogo es tan agudo como emotivo.

La serie también destaca por su atención al detalle en la recreación del mundo ninja. Los trajes tradicionales, las armas y los escenarios están meticulosamente diseñados, lo que añade un nivel adicional de autenticidad a la producción. Además, la banda sonora, compuesta por una mezcla de instrumentos tradicionales japoneses y sonidos modernos, ayuda a sumergir al espectador en el mundo de los shinobi.

En términos de dirección, Boyle demuestra un talento notable para equilibrar el drama familiar con las secuencias de acción. Su estilo visual es dinámico y lleno de vida, con planos que van desde primeros planos íntimos hasta tomas amplias que muestran la escala de los conflictos. Sin embargo, en ocasiones, su enfoque parece algo disperso, especialmente en los episodios finales, donde la narrativa se vuelve demasiado complicada.

House of Ninjas no es una serie para todos los públicos. Su tono oscuro y violento, junto con su enfoque en temas como la culpa, el arrepentimiento y la redención, la hacen más adecuada para espectadores adultos que buscan algo más sustancial que un drama familiar convencional. Sin embargo, aquellos que disfrutan de las producciones de acción coreografiada y los dramas familiares complejos encontrarán mucho que apreciar en esta serie.

En última instancia, House of Ninjas es una producción desigual pero fascinante. Combina momentos de gran intensidad dramática y acción despiadada con una narrativa que, en ocasiones, se siente demasiado complicada.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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