Análisis

Cynthia Klitbo reescribe la escena más recordada de la televisión mexicana

Molly Se-kyung

Cynthia Klitbo se sentó frente a sus compañeros de encierro y, sin preparación aparente, cambió el sentido de una de las escenas más célebres que Francisco Gattorno indirectamente provocó en la televisión mexicana. Lo que durante casi tres décadas se leyó como una audacia de actuación resultó ser un ritual personal disfrazado de villanía.

La escena en cuestión pertenece a la telenovela El Privilegio de Amar, de 1998. En ella, el personaje de Klitbo, la malvada Tamara de la Colina, se rapa la cabeza durante un viaje a Europa. La secuencia se grabó en el Ponte Vecchio de Florencia y, desde entonces, figura entre los instantes más comentados de la ficción mexicana. Su fuerza parecía puramente dramática. La actriz reveló que no lo era.

El contexto es La Casa de los Famosos México, donde a finales de julio de 2026 Klitbo respondió con crudeza a por qué se divorció del actor cubano. «Porque embarazó a su amante», dijo. La frase, breve y contundente, ha sido recogida por Univision, TV Notas, El Universal, Infobae y Milenio, entre otros medios.

Un matrimonio de tres meses

Klitbo y Gattorno se conocieron en 1995 durante el rodaje de La Dueña, donde él interpretaba al protagonista masculino apenas dos años después de llegar de Cuba. Se casaron por lo civil en la Ciudad de México en 1997 y la unión duró alrededor de tres meses.

Lo que terminó con el matrimonio no fue exactamente la infidelidad, sino su evidencia. En 1997, un accidente automovilístico en Quintana Roo —con Gattorno al volante y la bailarina cubana Marilyn de la Caridad Rosado como acompañante— acabó con la vida de Rosado y volvió imposible ocultar la relación paralela. El actor fue acusado de homicidio imprudencial, cargo del que fue exonerado tras cuatro años de investigación. «Me pintó el cuerno, pero muchas veces», contó Klitbo sobre aquel periodo.

Un ritual prestado a una villana

Cuando arrancó la producción de El Privilegio de Amar en 1998, Klitbo interpretaba a un personaje llevado al extremo. Tamara ya había sido quemada y colgada en la trama. Pero la idea de raparse fue de la propia actriz, no de los guionistas. Klitbo relató a Milenio que aprendió el gesto de su excuñada, quien se había rapado tras una ruptura siguiendo una práctica tradicional: cortar el cabello y enterrarlo bajo la luna para cambiar la energía.

«Había tronado con Gattorno y estaba destruida», confesó. Propuso la escena a la productora Carla Estrada, que la aceptó. El rodaje en el Ponte Vecchio se hizo sin permisos: la propia Estrada estuvo a punto de ser detenida. El equipo escondió la cámara detrás de un arco de piedra. Cuando Klitbo empezó a cortarse el pelo, algunos turistas se acercaron creyendo que la escena era real e intentaron consolarla. La patrulla policial pasó sin advertir lo que ocurría.

Klitbo se rapó sin espejo. Terminó la transformación en su hotel y regresó a México para seguir dando vida a su villana mientras el resto de su vida permanecía en privado. Después bromeó diciendo que había quedado como el pájaro Piolín.

La otra versión que no se ha escuchado

Conviene una cautela. El relato disponible es enteramente el de Klitbo. Gattorno no ha respondido públicamente a sus declaraciones de 2026, y se habla de hechos de hace casi treinta años, filtrados por la memoria de una sola de las partes. Además, atribuir la escena únicamente al dolor arriesga borrar el oficio de una actriz profesional que tomó una decisión artística deliberada. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez.

Aun así, hay una diferencia entre nutrir con emoción una escena ya escrita y proponer una escena porque uno ya pensaba realizar ese acto en su vida real. Klitbo no canalizó su duelo en un momento preexistente del guion: hizo existir la escena. El personaje se convirtió en la coartada de algo que ella necesitaba hacer.

Doce años de silencio y una reconciliación

El distanciamiento duró doce años. Klitbo y Gattorno no se hablaron desde 1997 hasta alrededor de 2009, cuando volvieron a coincidir en el rodaje de Atrévete a Soñar. Hoy la actriz asegura que son amigos y que no guarda rencor. Gattorno está casado con Adamaris Espinosa desde 2019 y se ha alejado en buena medida del mundo de la telenovela.

Lo que consta y lo que aún es interpretación

Consta el matrimonio de 1997, el accidente en Quintana Roo ese mismo año, los doce años de distanciamiento, el rodaje sin permisos en el Ponte Vecchio y la confesión de julio de 2026 en La Casa de los Famosos México, difundida de forma independiente por Univision, El Universal, TV Notas, Infobae y Milenio. Queda en el terreno de la interpretación cuán deliberada fue en su momento la fusión entre ritual íntimo y arco del personaje, y qué añadiría Gattorno a un relato que, por ahora, solo ella cuenta.

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