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A Haunting in Venice: un misterio sin chispa

Martin Cid
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La sesión de espiritismo en A Haunting in Venice comienza con un crujido de puertas y el eco de voces infantiles en un palazzo veneciano, una imagen que promete misterio gótico y suspense psicológico. Sin embargo, esta promesa se desvanece rápidamente bajo la dirección de Kenneth Branagh, quien, a pesar de su evidente talento, no logra darle vida al material con la coherencia necesaria.

Basada en la novela Hallowe’en Party de Agatha Christie, esta tercera entrega de las aventuras cinematográficas de Hercule Poirot (después de Murder on the Orient Express y Death on the Nile) intenta fusionar el clásico misterio de asesinato con elementos sobrenaturales. El resultado es una película que oscila entre dos géneros sin lograr dominar ninguno del todo. Branagh, con un guion de Michael Green, parece más interesado en explorar la psicología de los personajes que en construir un thriller cohesionado.

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El elenco es otro punto fuerte, pero también un área donde la película tropieza. Kenneth Branagh repite su papel como Hercule Poirot, y aunque su actuación es sólida, carece del brillo que mostró en entregas anteriores. Tina Fey, como Ariadne Oliver, robó la pantalla con su carisma y química con Branagh, pero su personaje se siente subutilizado. Jamie Dornan, por otro lado, parece perdido en su papel de médico traumatizado, y su actuación carece de la profundidad emocional necesaria para resultar convincente. Michelle Yeoh, como la médium Joyce Reynolds, tiene momentos memorables, especialmente en sus escenas de confrontación con Poirot, pero su personaje no está tan bien desarrollado como podría haberlo estado.

El mayor problema de A Haunting in Venice es su ritmo. La película comienza con un ritmo lento que se arrastra durante casi una hora antes de que el misterio realmente comience a tomar forma. Este enfoque deliberado puede funcionar en manos de un director más seguro, pero Branagh no logra mantener la tensión necesaria para justificar la espera.

La fotografía, a cargo de Haris Zambarloukos, desperdicia la oportunidad de capturar la belleza decadente de Venecia. Las escenas dentro del palazzo son oscuras y claustrofóbicas, pero carecen del detalle visual que podría haber elevado la atmósfera. La iluminación es funcional, pero no logra crear el ambiente gótico que se necesita para una película de este género.

La banda sonora, compuesta por Hildur Guðnadóttir, aunque adecuada, tampoco ayuda a compensar los defectos. La música es funcional, pero no logra crear la tensión o el suspense que se necesitan en una película de este género. Los sonidos ambientales—los crujidos del palazzo, los susurros de los fantasmas—son efectivos, pero no suficientes para salvar las deficiencias en otros aspectos.

Donde A Haunting in Venice sí destaca es en su construcción del misterio central. La investigación de Poirot está bien construida y es coherente, con pistas y revelaciones que mantienen la intriga hasta el clímax. Sin embargo, esto no compensa los fallos en otros aspectos. El guión intenta equilibrar el suspense clásico de Christie con elementos de horror gótico, pero la transición entre ambos géneros es torpe. Las escenas sobrenaturales, como las apariciones del fantasma de Alicia o las voces de niños muertos, carecen de la sutileza necesaria para resultar verdaderamente inquietantes.

La película también sufre de una falta de claridad temática. Intenta explorar temas como el trauma post-guerra y la pérdida, pero estos elementos se sienten añadidos en lugar de integrados orgánicamente en la narrativa. El personaje del Dr. Leslie Ferrier (Jamie Dornan), por ejemplo, es presentado como un veterano traumatizado, pero su arco narrativo no se desarrolla de manera satisfactoria.

En comparación con otras adaptaciones de Christie dirigidas por Branagh, A Haunting in Venice palidece. Murder on the Orient Express y Death on the Nile lograron equilibrar el misterio clásico con elementos modernos, pero esta película carece del equilibrio necesario para mantener al espectador comprometido.

El público objetivo parece ser los fans de Agatha Christie y los aficionados al género de misterio gótico. Sin embargo, la película no ofrece suficiente para satisfacer a ninguno de estos grupos. Los fans de Christie pueden encontrar el misterio central interesante, pero la falta de fidelidad al material original puede resultar decepcionante. Por otro lado, los aficionados al horror gótico pueden encontrar las escenas sobrenaturales demasiado forzadas y artificiales.

En resumen, A Haunting in Venice es un esfuerzo bienintencionado que no logra alcanzar su potencial. La premisa es interesante y el misterio central está bien construido, pero la ejecución carece de la coherencia y el detalle necesarios para mantener al espectador comprometido.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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